Inicio » Cine » Desahuciando a Superman: Capítulo 1

Desahuciando a Superman: Capítulo 1

En capítulos anteriores de Desahuciando a Superman:

Capítulo I

El artículo ha sido todo un éxito. Las palmaditas en la espalda no están mal, pero la realidad es que todo sigue igual. El desahucio de los cines sigue adelante. No tengo claro cómo se lo voy a explicar a mis nuevos amigos. La verdad es que no creo que lo entiendan, pero ya se lo advertí. Nada va a cambiar. Por mucho que yo escriba.

Me piden una segunda reunión y yo accedo. Vuelvo a ofrecer mi casa como punto de encuentro. En media hora tengo de nuevo el salón a rebosar, y siguen llegando. Hay más gente que la vez anterior. Todos me felicitan por mi trabajo con una sonrisa en la boca. Parece que les he emocionado.  Yo colecciono cumplidos mientras asiento con la cabeza y les pido que se pongan cómodos. Hasta Superman parece encantado. Quiere darme otro abrazo, pero después de lo de hace un par de semanas, le contengo con un gesto y se lo doy yo a él. Así con cuidadín. Él se ríe y lo acepta. Están todos: Yoda, Sparrow, Montana, Vader, Lecter, Superman, Marty y Doc…da gusto verlos tan felices. Una pena que no vaya a durar mucho. Odio ser portador de malas noticias.

 ─Chicos, el artículo ha tenido muy buena acogida, pero me temo que todo sigue igual que la última vez que nos reunimos.

 ─Bueno ─interrumpe educadamente Doc-─puede que hayas removido algunas conciencias.

 ─Puede que sí Doctor Brown, pero remover conciencias no va a pagar el alquiler. Tengo que ser franco con vosotros. La cosa pinta muy mal. El cine no ha cerrado oficialmente, pero fuentes cercanas a las salas me aseguran que se acabó. Nos quedamos sin cines. Sé que es duro, pero esta es la realidad. Es mejor que nos vayamos haciendo a la idea. Todos.

Al igual que la vez anterior los murmullos impregnan cada rincón del salón. Escucho sus exclamaciones de indignación y veo como niegan con la cabeza. El desencanto reina de nuevo en el ambiente. Superman se deja caer de nuevo en una silla y baja la cabeza, abatido. Para ser tan super la verdad es que es bastante llorón. Se me viene abajo a la mínima.

sad_superman

Ya estamos como al principio, pienso con resignación.

Yoda y Gandalf,. sin embargo, conversan con una actitud diferente a la del resto de sus compañeros. Sus gestos graves y serios me hacen ver que lo que comentan en voz baja es de suma importancia para el resto del grupo. Algo me dice que para mí también.

El Maestro Jedi salpica su surrado argumento con un gesto aquí y otro allá. Gandalf escucha atentamente las palabras de su amigo apoyado en su rodilla izquierda mientras descansa el peso de su cuerpo sobre su viejo bastón. A través del humo que suelta su pipa puedo ver sus ojos. Brillan con interés y concentración. Es una estampa digna de ver. Dos de los seres más sabios y poderosos de la Historia arreglando el mundo en mi salón. Tan increíble como cierto.

 Gandalf se incorpora con movimientos lentos y se saca la pipa de la boca.

 ─¡Escuchadme todos! ─su tono es firme pero conciliador ─No es la primera vez que nos enfrentamos a una situación parecida. Y posiblemente no será la última.

Yoda clava su mirada en mi alfombra y asiente con gesto serio y apesadumbrado.

 ─No hemos de tener miedo, el miedo es el camino a… ─Gandalf duda y mira a su compañero…no recuerda la palabra, pero vuelve a intentarlo.

 ─…el camino a…  

Yoda le indica con sus pequeños dedos que se agache. Le susurra algo al oído. El mago de la Tierra Media abre los ojos y asiente con la  misma expresión del alumno que encuentra por fin la solución al problema. Se incorporá y reanuda su charla.

─…el camino al lado oscuro…eso es. ¿Lo he dicho bien no?

Yoda le hace el gesto de OK. Gandalf sonríe orgulloso, respira profundamente y se dispone a proseguir.

 ─Ya empezamos con metáforas…menudo par de gilipollas…esto va para largo Tony, ya verás me advierte McClane en voz baja mientras cruza detrás de mí en busca de un hueco donde sentarse.

john-mcclane_display_image

Doc pide silencio a McClane que le muestra el dedo corazón a modo de saludo. Marty amaga con soltar una carcajada, pero la mirada de reprobación de su compañero en el tiempo hace que se lo piense dos veces. El veterano científico le pide por señas que escuche el discurso del mago.

 ─¡Al menos en dos ocasiones a lo largo de los últimos decenios nos hemos visto obligados a cambiar de morada. Y siempre hemos tenido éxito en nuestro viaje. Esta vez no tiene por qué ser distinto hermanos! ¡Contamos con experiencia y con la ayuda de nuestro anfitrión que…!

 Por alusiones me veo obligado a interrumpir el speech del anciano.

 ─Un momento Gandalf, no tan deprisa…yo ya he escrito el artículo, como os prometí. No sé qué más puedo hacer…quiero decir…si tengo que ayudaros lo haré , eso ya lo sabéis, pero creedme cuando os digo que poco o nada puede hacer un tío en mi situación por vosotros.

 ─Difícil tu misión es, imposible no.

Yoda es muy sabio, pero un poco cansino. Para que os hagáis una idea es como la Gloria Fuertes del espacio exterior.

 ─¿Qué significa exactamente eso pequeño Buda? ─le espeta McClane harto de tanta cursilería.

 El maestro entrecierra los ojos y desafía a John con la mirada. Éste hace sonar los huesos de su cuello con un chulesco movimiento de cabeza y acepta su invitación.

 ─Cuando quieras abuelo…le contesta McClane con sorna y desprecio.

 La voz de Gandalf irrumpe poderosa como un trueno.

 ─¡Basta ya!

 El silencio invade el salón.

 ─¡Dejémonos de tonterías. Estamos en peligro y solo estando unidos, como en el pasado, podremos evitar males mayores!

 ─¿Males mayores? ¿ A qué te refieres G? ─pregunta McFly.

 ─No puedo deciros más de momento joven Marty. Lo único cierto es que tenemos que encontrar un nuevo hogar. Y debe ser con la mayor premura posible. Estimado Tony, lo que el maestro Yoda quiere decir es que necesitamos tu ayuda. No será fácil para ti, lo sabemos, pero no te lo pediriamos de tener otra opción. Tú eres el elegido.

─¡No..no….nada de eso! -replico- ¡Ni hablar! Ser el elegido nunca trae nada bueno.

─¡No te creas!-  exclama Neo a quien no había visto entre el tumulto. ¡Te dan cosas gratis, mira que gafas tío!

─Hola Neo, no te había visto. Sí que molan sí -─vuelvo a lo mío─, pero salvo las gafas de Neo…

─¡Y el chaquetón! En realidad es de plastiquete, pero da el pego. ¿Mola eh?

─Sí Neo. Sí que mola -intento cortarle sin parecer desagradecido ─. Chicos-ahora me dirijo a todos con la mirada-─ ¿Por qué yo? No sé cómo podría…

─Todo a su debido tiempo Lord Cruces ─ Vader habla poco, pero cuando lo hace acojona de verdad.

─Darth tiene razón joven amigo. Todo a su debido tiempo -─repite el mago.

Me conozco. Soy buena gente. Me tenían desde el prinicipio. Simplemente no entiendo qué pueden esperar de un tipo como yo. No sé si estaré a la altura, esa es la verdad, pero no puedo dejarlos en la estacada. Me resigno ante mi suerte.

─¿Qué tengo que hacer?

─¿Una doncella en la casa hay?─pregunta Yoda.

─¿Quieres decir si tengo una chica que limpia o algo así? No. El presupuesto no da para tanto.

Montana que lleva muy tranquilo durante toda la velada me aclara con su voz aguardentosa la cuestión que plantea Yoda.

─Pussy. The little guy wants “tu nou” if you “gat”  some pussy.

─¡Quiere saber si tienes novia Tony!─apostilla Marty.

Estos tíos quieren saber si tengo novia. Lo que me faltaba. De repente me doy cuenta…

─¿Qué hora es?

─Las ocho y cinco -responde Doc.

─Doc tienes el reloj adelantado otra vez, son ya las ocho y media…

─¿¡Las ocho y media!? -elevo el tono de mi voz- el tiempo se me ha pasado volando. Marty se ríe. La escena le resulta familiar.

─¡Tenéis que iros chicos. Está a punto de llegar!

─¿Quién?─ me interroga con gesto serio McClane.

─¡Mi novia!

─Perfecto joven Cruces. Puedes aprovechar para informarle del plan ─me sugiere Gandalf.

─¿¡Qué plan!? ¿¡Cuál es el plan!? ¡Nadie me ha hablado de ningún plan! ¿De qué la tengo que informar?

Gandalf aspira una profunda calada de su pipa y saborea el tabaco que, en apenas un segundo, pasa de su boca a sus pulmones. Me mira fijamente y sonrie antes de soltar la frase que cambiará mi vida para siempre.

─De que nos venimos a vivir con vosotros.

continued

Contínua en Desahuciando a Superman: Capítulo 2

7 pensamientos en “Desahuciando a Superman: Capítulo 1

  1. Muy buena la historia, y bastante curioso tu blog. Me he perdido el comienzo para entender esto de las cartas. Pero estaré atenta para seguir la continuación. Saludos

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s