Diario de a bordo: Tomás Three Points

Estimado Capitán:

Esta mañana hemos vuelto a acabar en Urgencias. Esta vez antes de las diez de la mañana, que no se diga que no somos madrugadores. Nos pasan cosas sí, pero en horario de oficina.

¿Cuántas veces se caen los niños? La mayoría de las veces no se hacen daño, pero hoy he de reconocer que me he asustado.  Allí estamos los tres en la cama escuchando música (somos muy fans de la música), aplaudimos cada canción que acaba y pienso: “Menudo sábado molón de estar todos tranquilitos en casa, qué gustito. Y por la noche Eurovisión que siempre digo que no y al final pues algo cae”.

Lo que sucede a continuación ocurre en un segundo. Un segundo a cámara lenta.

Tomás se cae de la cama. Escucho el crujido de su cabeza contra la maldita esquina de la pared y empieza a llorar. Lo veo tumbado en el suelo y lo cojo entre mis brazos. Le doy un beso en la cabeza y noto en la lengua el sabor metálico de la sangre. Despego la mano. Esta manchada de sangre. Nervioso busco la herida. ¿Será mucho? Recuerdo el crujido que acabo de escuchar. La encuentro. Aquello me parece el Gran Cañón. Sigue llorando. Más sangre.

La de cosas que se le pasan a uno por la cabeza en esos momentos.

Lo llevo a Urgencias (no salimos de ahí en las últimas semanas) y al parecer la cosa no es para tanto. Tomás está más tranquilo y hasta se ríe. Eso me tranquiliza. Hay que darle tres puntos.

La maquinilla de afeitar. La aguja. El hilo. Sus lloros. La culpa. ¿Podría haberlo evitado? La herida cerrándose. El enfermero que le dice que es un campeón. De repente para de gritar. Es un valiente. La herida está casi cerrada. Uno más y ya.

Sus primeros puntos. Si te van a dar puntos por primera vez en tu vida que mejor que el día de Eurovisión.  Tres puntos. Tres más que Remedios Amaya en 1983.

Tomás se portó como un campeón. Dos enfermeros y yo (otra vez el número tres) sujetándolo para que pudieran darle sus tres puntos.

¡Enhorabuena hijo! ¡Eres un valiente! Iba a ser yo…

Pero sí, me asusté. Los golpes en la cabeza me dan miedo. ¿Y si se quedan como yo? Ahora veo esquinas por todas las esquinas.

Una vez pasado el peligro me acuerdo de mis primeros puntos. Qué tiempos.

Tomas.jpg

Aquí le dejo ese informa: Puntos de sutura

En fin Capitán. Seguimos con el plan: Casa y Eurovisión hasta que nos sangren los oídos. 

No sería nada, pero yo el crujido no lo olvido.

Lo dicho Tomás. Eres un campeón. Te quiero hijo.