Diario de a bordo: Primeras Vacaciones (Parte III)

Estimado Capitán:

Nuestras pequeñas vacaciones en A Coruña iban a durar dos días, pero a lo largo de la segunda jornada me empezaron a entrar ganas de quedarme un día más. El principal motivo fue la habitación y…

Una cama de dos metros por dos metros que hay países más pequeños en la que por fin nuestros hijos durmieron del tirón toda la noche. La primera noche fue genial la segunda y a pesar de los metros de la cama acabé durmiendo en modo faquir de nuevo con medio metro levitando sobre el suelo.

El baño. Qué bañera más chula. Me di un baño al día con mis hijos durante las vacaciones y dejé de pensar en la sostenibilidad del planeta, cosa que siempre siempre hago cuando desperdicio agua.

El sentirse «bien». Tan bien me sentía que allí me fui al Corte Inglés, a la peluquería que, nada más verla, la tarjeta de crédito cobró vida e intento saltar desesperada al vacío de mi bolsillo. Me acerqué al mostrador y pregunté si había que pedir cita. Me dicen que sí, que puede ser para esta tarde. ¿Y cuánto cuesta? 35 euros, me dice. ¿Y sin final feliz? ¿Cómo dice? Nada, que mejor no.

¿35 pavos por cortarme el pelo? Ni que hubiese que utilizar un puto soplete. Decido que es mejor no venirse arriba y me piro.

Otro motivo para no acabar con ese bonito sueño llamado vacaciones son los desayunos del hotel. Cruasanes, zumos, bollos de pan recién horneados, fruta, yogures, bacon light, huevos fritos sanísimos, cola cao, donuts… era como estar en la cabeza de Homer.

Todo genial. La gente se ríe con los mellizos durante el desayuno, la mesa de al lado les pone ojitos. Antón les devuelve la mirada, mientras chupa su biberón. En otra mesa, una chica le pone caritas, Tomás se saca el bibe le echa un eructo y a continuación vomita. Antón que está en la edad de imitar en todo a su hermano finge arcadas y acaba vomitando también. Ya no miran ni se ríen. Normal.

Nos quedamos un día más. Y lo pasamos bomba. Nos volvemos cabizbajos y un poco tristes. En el camino de vuelta, los niños se quedan dormidos.

Será el jet lag.

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