Diario de a bordo: Bocamanopie

Estimado Capitán:

Esta semana nos hemos enfrentado por partida doble a una cosa que se llama bocamanopie. En mi época de lechón, allá por los años 80 o esta dolencia no existía o yo no me acuerdo. Había paperas, sarampión, varicela…las viejas conocidas de siempre, las clásicas, pero ahora hay de todo, o nombres nuevos para historias de siempre.

La historia comenzó cuando Tomás, alias el cilindro humano (por su consistencia y complexión) se empezó a encontrar mal. Cuando Tomás está malo se le pone mirada de Glenn Medeiros. Ovugirl, madre de lechones, examinó a Tomasete, me miró y dijo:

—Boca, mano, pie.

A lo que yo respondí:

—Culo, pierna, codo.

—¿Qué dices?— preguntó ella.

—Pensé que era un concurso— respondo. Ella me mira con cara de pena y entonces caigo.

—¡Noooo!— hemos escuchado tanto de la fatídica leyenda del bocamanopie que no me creo que ya haya invadido nuestras vidas, así sin avisar. Como una moción de censura.

A pesar de no haber estudiado medicina Ovurgirl acierta y aunque hubiese estado equivocada es una madre de mellizos y una madre de mellizos no se equívoca nunca. (Padres apuntad) Cuando una madre lee algo en internet no emite diagnósticos; da órdenes. No le tosen ni los virus.

Y a Tomás le empezaron a salir cosas en la boca, en las manos y en los pies. Y pensé en aquel o aquella que bautizó la enfermedad. No se complicó mucho. Fue directo y al grano, nunca mejor dicho. Esta enfermedad tiene el nombre bien puesto. Es un hit.

Tomasete lo pasó fatal durante cuatro o cinco días y Antón como si nada, pero al final cayó y vuelta a empezar. Tenía los labios hinchados como un adolescente que acaba de descubrir que morrear engancha.

Si Tomás es estoico ante la enfermedad, Antón es lo contrario a estoico. No sé qué palabra es la contraria a «estoico». Si pienso en lo contrario de estoico me sale Laudrup. Lo que quiero decir es que Antón es más pupas y peor enfermo.Según su madre, eso es heredado de su padre. O sea de mí. ¡Yo que soy un enfermo modelo! ¡Y si estoy enfermo me quejo cuando es estrictamente necesario,  sin exageraciones y sin dramas! ¡El drama no va conmigo! ¡Y  a Dios pongo por testigo de que jamás y, quiero decir jamás, he sobreactuado al estar hecho polvo, molido en la cama con un sudor sulfuroso que quemaba mi piel dejando las úlceras de mi alma al desnudo!

Y así va la vida.

Nosotros el bocamanopie y Rajoy una que se llama la bofetada. Que se mejore.

P.D.

Nunca le he hablado de Rajoy, Capitán. Es sin duda una de los dos o tres mejores humoristas del planeta. Le mando un cinta con lo mejor.

 

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