Diario de a bordo: De enfermeras, auxiliares y magos

Estimado Capitán:

Vamos camino de la cuarta noche en el hospital. Cuarta noche que se dice rápido. Y pienso en toda esa gente que tiene a sus hijos o familiares en circunstancias similares. Pienso en esa gente que tienen que replantear su rutina como un piloto con un motor incendiado. Es un auténtico rompecabezas.

—Por la mañana vas tú, después ya va mi madre o mi hermana, vuelve el abuelo y ya duermes tú con él. ¿Entendido?

—Sí.

—Repítelo.

—Por la mañana va el abuelo, después ya vendré ya, sale a calentar Iago Aspas y por mí y todos mis compañeros.

—Eres un payaso.

—¡Pol chupueto que chí!

El tema es que aunque pasamos horas y horas en esta habitación y a pesar de que a nadie le gustan los hospitales aquí trabaja un personal al que hay que darle un aplauso y recordar su labor. Ya sé Capitán que en todas partes cuecen habas y gilipollas hay en todos los gremios (menos en el audiovisual que es toda gente de ley como Rosario), pero las enfermeras, auxiliares y voluntarios del ala de pediatría del Hospital Provincial de Pontevedra son unas auténticas hadas madrinas de revista.

Una cosa es hacer bien el trabajo y otra ese plus de cariño y ternura que le dan a Antonciño cada vez que se asoman por la puerta y eso no hay nómina que se lo pague. También es cierto que Antón Jr. tiene una caída de ojos heredada de su padre que ni Massiel en el Dragon Khan.

A toda ese personal se lo agradezco de corazón. A todas las Rebecas y Andreas del mundo, a todos los voluntarios que les traen un globo a nuestros hijos y los distraen; gracias incluso a esos voluntarios menos mañosos con los globoflexia, esos que hicieron una «espada» que en realidad era un polla, pero un pollón de diccionario. Lo peor es cuando él se hizo otra «espada» y declamó:

—¡Ahora midámonos las espadas, caballero andante! ¡Solos usted y yo! ¡Como caballeros!

—Mejor no que está cansado.

La globoflexia. Un arte complicado.

Gracias también al mago Paco que puso una sonrisa en la cara de mi hijo.

En serio tío gracias.

Gracias a todos.

El sistema tendrá muchos fallos, pero vosotros sois la «espada».

P.d: Capitán tiene que probar las sillas del hospital e intentar dormir en ellas. Si no tiene usted costillas es comodísimo.

 

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