Diario de a bordo: Teoría de la abuelidad

Estimado Capitán:

El informe de ayer versaba sobre esa extraña mutación que transforma a una madre en una abuela de la noche a la mañana. La abuelidad todo lo arrasa. Convierte a las fieras en clones de María Jesus (la del acordeón). He visto madres más duras que Chuck Norris convertirse en Concha Cuetos al escuchar por vez primera el llanto de su nieto.

Abuelas divertidas

Y es que las New Yayas viven envueltas en luz de arco iris, huelen a tarta recién hecha de fresa y arándanos y hasta cantan nanas. Están felices. Como para no. Ya han cumplido con la sociedad, pero claro la energía ni se crea ni se destruye solo se transforma y toda esa mala hostia que impregnaba sus «Tú te callas porque lo digo yo» y los siempre socorridos “Mientras vivas en esta casa…» y tantos y tantos hits de nuestra infancia tiene que ir a parar a algún sitio. Ese mal genio no puede desvanecerse así como así.

Verá Capitán, esta es mi teoría. La mutación de madre a abuela libera esa energía que imbuye al nuevo padre o la nueva madre sin que este se de cuenta. Es un Tú la llevas espiritual. Solo que el afectado no se huele la tostada y se va dando cuenta del cambio poco a poco. Tanto le pasa a mujeres como a hombres. La abuelidad es paritaria.

Un día tu hijo te pregunta que hay de comer y tú le respondes tajante:

—Comida.

Comida. Hostia. Te quedas pensando. Comida. Cómo te suena esa respuesta. Bueno, seguro que no es nada importante. Sigues siendo tú, un papi/mami guay, como siempre.

Otro día estás tan tranquilo en casa leyendo el Pronto y tu hijo te dice que no encuentra sus zapatillas y tú, con un no sé que te posee le respondes:

—Como vaya yo y las encuentre, verás…

Uy. Qué demonios me pasa. Te miras al espejo. ¿Me pasa algo raro? No, qué va. Soy yo. ¿Y esas canas? Será la luz que me da raro. Todo va bien.

Y en algún momento, posiblemente en una comida y tras decir «Ni pollo, ni polla» o «Yo no soy el Banco de España» uno asiste a la revelación completa. Una revolución Premium. Ya tienes acceso a toda la sabiduría del Universo. Ya sabes a dónde ha ido a parar la mala hostia de su padre o de su madre (o la de los dos). La tienes tú. Hay que asumirlo, aceptarlo y esperar al día en que nos convirtamos en abuelos para poder jugar al Tú la llevas con tu hijo y deshacerse de todo eso. Ya se joderá él, ya. Cuando la abuelidad penetre en mi ser. Se va a cagar.

Así que ya sabe Capitán, un día usted también se dará cuenta de que la vida es circular y tras un pequeño intercambio de pareceres con su hijo, un domingo a primera hora de la mañana zanjará la conversación diciendo:

—Cuando seas padre comerás huevos.

Y se sorprenderá por dos razones.

  1. Se ha convertido usted en su padre,
  2. Aún no sabe qué coño significa ese refrán y solo esperas que no sea literal.

Aquí le dejo un artículo muy bueno sobre frases de madre.

Saludos Capitán

 

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Un comentario en “Diario de a bordo: Teoría de la abuelidad”

  1. A mi eso me.empezó a pasar hará un año….pero no es hereditario!! Mi madre, muy española ella pero criada fuera, jamás me soltó un proverbio, refrán o “frase de madre made in Spain”….porque no se las sabía, que si no habrían caído! ¡Y en mi caso ya he soltado todas! Creo que viene en el ADN. Te haces padre y tu ADN muta, las conexiones neuronales cambian y voilá! Te salen las frasecitas de madre de 2 en 2! Jajaja

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