Diario de a bordo: El incidente del calzoncillo

Estimado Capitán:

Sigo esperando noticias suyas y no es por meter prisa, pero ya van tres años desde el encarguito de procrear con una hembra humana. Como broma no está mal. Supongo que la falta de comunicación se debe a un tema técnico así que mientas lo resuelven yo seguiré mandando mis informes sobre la cría de lechones humanos.

Su vocabulario se ha ampliado hasta límites insospechados y ya son capaces de mantener conversaciones más coherentes que los diputados de VOX. Cada día que pasa adquieren nuevas capacidades y la verdad es que fomento que cada día sean más autónomos. Las mañanas son el mejor ejemplo. Hay dos versiones de nuestra primera hora de la mañana. La primera es esa en la que se despiertan con la energía de Chimo Bayo. Es la versión más divertida ya que les cuelo todos.

—¿Hacemos una carrera a ver quién se saca antes el pijama?

—¡Sí!—exclaman al unísono

Y en un par de minutos están vestidos con la ropa del cole. Poco a poco lo van consiguiendo aunque para ser honestos se puede mejorar un poco. ¡Van al baño solos ya! La parte de sentarse en la taza y lo que sigue la tienen dominada. La de limpiarse no tanto. Hay conceptos aún confusos. Tomás el otro día se limpió con la toalla y nos dimos cuenta tarde. Cosas de críos. Si eso lo hago yo sí tendría un problema, pero a él le explicamos que no y a otra cosa.

La otra versión es en la que se despiertan cansados y vagonetas. Esa se lleva peor. En esta vertiente cuando una pregunta:

—¿Hacemos una carrera a ver quién se saca antes el pijama?

Ellos responden con la misma mirada que Carmen Lomana le pondría a un mendigo. Es así la vida.

Son despistados. Como su padre. Quien quiera que sea. Es broma. Soy yo. Lo de que soy despistado es verdad y a veces al juntar su aprendizaje en el mundo y mi despiste pasan cosas raras, por ejemplo ayer. Podría contarlo de manera graciosa y todo eso, pero he decidido dejarle el teclado a Ovugirl, madre de lechones para que resuma lo ocurrido de manera escueta:

«Hola a todos: Soy Raquel. Ayer el padre mandó a Tomás al cole con el calzoncillo por encima del pantalón del chandal. No da para más»

Fin de la historia. La verdad es que no me di cuenta, pero tampoco fue exactamente así. Existen atenuantes. Tomás fue al baño (yo no me di cuenta, ojo) y al acabar de hacer sus cosas se puso el pantalón del chándal. A continuación se colocó por encima el calzoncillo. Que ya es difícil joder, hay gente en Got Talent que hace cosas más fáciles. Así que parece ser que salí de casa con un niño que llevaba un calzoncillo por encima del pantalón y nadie se dio cuenta. El mundo está loco.

Las profesoras tomaron conciencia del incidente a media mañana . Y Tomás cles contó con sus palabras lo sucedido. Supongo que sería algo así.

«Fui al baño. Calsonsillo. Papá ni idea»

Las profesoras se lo contaron a su madre descojonadas de risa.

—¿Se visten solos los niños?

Y ella, cobarde, no quiso confesar que tiene un marido incompetente y solo acertó a decir:

—Si, je je. Pobriños.

Solo me queda una duda. Espero que lo que hizo Tomás en el baño fuese pis.

Saludos Capitán.

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