Diario de a bordo: Hablar con los árboles

Estimado Capitán:

Los lechones crecen cada día más. Pensándolo bien lo raro es que fuesen encogiendo. La vorágine laboral no me deja estar con ellos todo el tiempo que me gustaría, pero bueno no hagamos un drama de eso. Mis padres trabajaron los dos toda su vida y yo he salido una persona normal. Lo de los seis testículos no cuenta.

A lo que vamos. Como todo padre sabe— para eso esta Google— un buen padre tiene que inculcarle la naturaleza a sus hijos. El problema es que yo nunca he sido un apasionado del tema. De pequeño mis padres me llevaron a una granja y me enseñaron cómo crecían las fresas. Mi decepción fue monumental. ¿Dónde estaba la nata? Lo pregunté y la gente esa del campo se río. Juré matarlos, pero no lo hice.

Otro día mi padre, que en otra época fue cazador…bueno cazador de palo. Yo creo que no cazó nada en su vida. Estoy seguro de que en su camino de vuelta a casa, humillado por su falta de pericia con la escopeta, paraba en el súper a comprar un conejo, después le metía los perdigones él mismo y hala…a mentir, que ancha es Castilla. Me desvió del tema, perdón Capitán. La cosa es que me llevó a cazar, debería tener nueve años más o menos que es la edad recomendada por cualquier pedagogo que se precie para iniciar a un hijo en el mundo de la crueldad y las armas de fuego. Bajamos del coche, anduve tres metros y pisé un nido de avispas. Y se acabó. Así que entenderá el motivo por el cual cuando pienso en la naturaleza siempre añado el adjetivo puta delante.

Pero con los años uno se da cuenta de que la naturaleza es buena compañera. Y en Netflix dicen que los niños son más listos y felices si de vez en cuando los sacas a pastar al monte y eso hicimos.

—Cari, ¿qué te parece si vamos a dar un paseo con los niños en plena naturaleza?

Qué planazo. A una pregunta así no te dice que no ni Kim Jon Un.

Así que allí fuimos los cuatro a pasear. A campechanos no nos gana ni Dios.

Ellos felices, jugando con las hojas de los árboles, escuchando el agua del pequeño riachuelo que cruzaba nuestra senda, explorando piedras y respirando aire puro. Ya empezaba a notarlos más inteligentes cuando se pararon al lado de un árbol y entonces se me ocurrió una idea brillante:

—Preguntadle al árbol cómo se llama.

—Abol, ¿cómo te ñamas?— preguntaron al unísono agarrando con ilusión el tronco del árbol

Así que yo Capitán, que aprendí el arte de la ventriloquia, analizando a maestros como Mari Carmen o Jose Luis, hablé sin mover los labios y dije:

—Damián.

—¡¡Namián!!

Sus caras se iluminaron. ¡El árbol había hablado! ¡Y se llamaba Damián!

Entonces me golpeó como un tren en marcha. Acababa de cometer un grave error de cálculo. Giré la cabeza y vi el resto de la senda. Había decenas de árboles y que se me gangrene el sexto testículo si miento cuando os digo que tuve que ponerle nombres a todos y cada uno de ellos. Así me pasé la siguiente hora y media.

—Papi, ¿Y este cómo se ñama?

Arturo.

—¡¡Altulo!!!

—Papi, ¿Y este cómo se ñama?

—Julián

—¡¡Hulián!!

Además ponía voces diferentes, vamos que pulí mi técnica en una mañana. Eso sí, ellos súper felices con sus amigos los árboles que es lo más importante y yo encantado de redescubrir la naturaleza y el puto santoral.

Acabamos nuestro paseo sin más sorpresas y por supuesto que volveremos a visitar a nuestros amigos los árboles.

Saludos Capitán.

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Diario de a bordo: El Visitante

Estimado Capitán:

Llevo meses sin informar de la evolución de los lechones debido a la falta de tiempo, sin duda, uno de los males más extendidos entre la comunidad terráquea conocida como PADRES. Los PADRES y MADRES del planeta hacemos malabarismos laborales para pasar más tiempo con nuestros hijos, hijos que pasan en un abrir y cerrar de ojos de cagarse encima y sonreír a elaborar frases como: «¿Después vamos al cine y vemos una película, vale?». Hay concejales menos capacitados para el discurso. Vamos Capitán, que el tiempo pasa a toda mecha, por emplear una expresión juvenil y un tanto alocada.

En estos meses que no hemos hablado la mejora en el lenguaje ha sido impresionante. Claro que ya tienen tres años, pero no dejan de sorprenderme día a día. Y también de noche.

Todas las noches se quedan dormidos en nuestra habitación. Empleo la expresión nuestra ya que realmente esa habitación es de los dos aunque mande ella. Yo obedezco sin rechistar hasta el día en que se me hinchen los c&%&%$ y entonces ya veremos ya, que el día que yo no esté, en fin… pero de momento manda ella que es quien tiene que hacerlo por temas de capacidad, organización e inteligencia…pero ese es otro tema.

La cosa es que todas las noches se quedan dormidos y tras un par de miradas tiernas a nuestros vástagos los depositamos con cariño en sus respectivas camas, los arropamos y les damos un beso. Eso suele ocurrir en algún momento indeterminado entres las 21:45 y las 22:30.

Nosotros nos acostamos, cansados de la apabullante rutina, y hacemos lo que debe hacer una pareja que se precie. Enchufar la nariz en los móviles los móviles hasta que lloramos sangre y caemos dormidos sobre el Chrome. Al final, tanta actualidad —«¡Estos cinco famosos encontraron sangre en sus heces. Te sorprenderá el quinto!» puede con cualquiera y Morfeo aparece.

Pero solo los padres entienden lo que es abrir los ojos a las tres de la mañana y encontrarte a tu hijo en plan «Paranormal Activity» con la mirada clavada en tu rostro. Te despiertas inquieto. Como se parece a Chucky. Si no te despiertas por la presión de su mirada siempre se hará notar con un llanto o directamente propinándote una buena hostia con su manita para que no quede lugar a dudas. Quiere subir a la cama. Entre los dos. Lo acomodas y descubres que suelta más calor que Massiel en un tablao. Y se queda dormido. A las cuatro despiertas de nuevo con uno de sus piececitos en la boca. Por que ellos, los visitantes, no duermen en una sola postura qué va. El kamasutra tiene menos opciones. Para arriba, para abajo, para la derecha, para la izquierda. La puta yenka en tu cama. Y cuando ya estás acomodado aparece el otro. Lo subes y te das cuenta de que más que una cama parece una melé.

Y así nos vamos los padres al trabajo. Cansados, descoyuntados. Nos empujan tan al límite del colchón que no dormimos, levitamos. Pero nos vale. Porque somos tan felices como Errejón con un partido nuevo.

Un abrazo Capitán.

Inocente

En febrero de 2018 una actriz denunció por un presunto acoso sexual (por la vía laboral y la vía penal) a Pepelu Viñas durante las grabaciones del late-night Con amor e compañía. La actora presentó la denuncia y acto seguido acudió rauda a la prensa. El día elegido fue el 9 de marzo, casi un año después de los supuestos hechos y en la resaca de la huelga feminista más grande de la historia. Casualidades.

Jose Luis Viñas vio como su nombre se publicaba en prensa para colgarle el San Benito de acosador, baboso etc y no con iniciales no vayan a pensar, eso ya no se estila. Ahí estaba el nombre completo. Una muestra aquí. Si se hubiese podido escribir con luces de neón seguro que muchos lo hubiesen hecho. Y es que una noticia así vende. Y más en el contexto social actual. Una noticia así crea debate y promueve el linchamiento en redes sociales. El Weinstein gallego, decían. Todo por un like. Da tanta pena que da risa.

Redacción del medio X. El becario pregunta:

—¿Oye y si el tío es inocente? ¿No habría que ser como mínimo prudentes? En la facultad dicen que…

—¡Quita, quita! ¡Este es un tema muy serio!

—Pues precisamente por eso…En la facultad…

—¡Que facultad ni que niño muerto! Maloserá. El cabrón tiene cara de acosador o es que voçe non o ve?

Lo dicho, nada de iniciales. Nombre y dos apellidos. Gran praxis la de periodismo en este país (España). Enseguida la —vamos a llamarla masa social— se subió al carro y mostró su apoyo a la denunciante sin plantearse nada, sin investigar, sin preguntar. Nada de nada. Qué fácil es hacer daño. Se unieron a la causa de la nueva mártir. Supongo que es lo que tocaba. Supongo que no había redaños para más. Es lo políticamente correcto.

¿Qué habrá vivido este hombre durante los último meses a nivel personal, laboral y familiar? Rambo vivía mejor, eso seguro.

Medio años después la justicia ya se ha pronunciado. La jueza (una mujer) y la representante del Ministerio Fiscal (otra mujer) no han encontrado el más mínimo indicio de NADA. La sentencia de la vía laboral dice así:

No concurren elementos indiciarios de entidad suficiente para poder inferir, con un mínimo de solidez, seriedad y contundencia que los demandados, y en concreto el director, hayan protagonizado una serie de conductas dirigidas a agredir su derecho fundamental de la integridad moral, y mucho menos sexual”, por lo que desestima la demanda.

En el auto se hace referencia algunos de los comentarios que la actriz denunció haber recibido y considerar “humillantes” que, analizados en su contexto, la jueza rechaza que tuvieran ese fin.

Así, testigos han certificado que algunos comentarios que el director hizo a la actriz fueron hechos también a sus compañeros masculinos con el objetivo de orientar la actuación, así como que el director no bajó en una ocasión la camisa de la actriz, si no que lo hizo el encargado de vestuario y para “colocar el micrófono”.

Ninguno de los demás trabajadores del programa, destaca, “observaron nunca, en todo el tiempo que duró la grabación, que existiese algún tocamiento o acercamiento de contenido sexual por parte del director a la demandante, ni a ninguna otra persona del equipo”, señala la jueza.

Del mismo modo, los trabajadores manifestaron que “los guiones no eran machistas, ni humillantes ni vejatorios, y menos aún los de la actriz” y que la actitud de él con la demandante “era correcta, de respeto y se incardinaba en el ámbito profesional”

Incardinar. Ese gran verbo olvidado.

Por cierto, el 85% de los testigos fueron llamados a declarar por el abogado de la actriz.

¿Y ahora qué pasa con los que promovieron el linchamiento público? Aquellos que se les llenaba la boca con tonterías infundadas. Aquellos que hacían de una injusticia una causa política, social etc.  Acosar sexualmente a alguien está mal. Eso lo sabemos todos. Las mujeres y hombres que fuimos a declarar lo sabemos. Pero también sabemos que igual de mal está acusar falsamente a alguien. No creo que denuncias como esta ayuden en nada a las mujeres que de verdad están pasando por una situación de acoso sexual.

Reflexionen señores.

Inocente y punto.

Que se siga haciendo justicia.

 

 

 

 

 

 

 

Diario de a bordo: Menú de abuela, menú infinito

Estimado Capitán:

Estos días hemos tratado con asiduidad el binomio maternidad-abuelidad. Si bien es cierto que una madre se transforma en un ser de tarta de arándanos y luz para sus nietos en lo tocante a sus hijos una madre sigue siendo una madre, con sus preocupaciones, mala leche y todo eso.

Por ejemplo mi madre terráquea. En los últimos días ha desarrollado una característica muy de abuela que es hacer comida para una temporada entera de Chicote cuando los lechones van a comer. Es casi casi como Nochebuena. Ya le he dicho que no hace falta que preparé tanta historia, pero nada, ella erre que erre. Pechugas (empanadas y a la plancha), solomillos, arroz, croquetas, ensalada, patatas fritas, fresas con chocolate y sandía. Podría montar un rodicio. No sé cómo explicarle que tengo hijos, no pirañas.

Esta Capitán, la abundancia gastronómica, es una característica inherente a la abuelidad. Mi abuela, que en paz descanse, era incluso peor y te podía poner unos callos para merendar siempre y cuando te hubieses acabado el bocadillo de carne asada y la empanada de atún. Por si acaso te quedabas con hambre te preparaba otro bocata de jamón serrano para el camino, un yogur y un plátano. Que sus nietos se queden con hambre es uno de los grandes miedos de las abuelas y lo contrarrestan así, cocinando sin filtros.

Pero una abuela sigue siendo la madre de sus hijos. Le cuento, el otro día tuve que ir al médico, al oculista que es un doctor especializado en dos de los tres ojos que posee un ser humano y mi madre quiso acompañarme. Yo le expliqué que no hacía falta, pero ella allí estaba. Y allí estaba yo. Con 42 años y mi madre conmigo en la sala de espera. Pensé en hacerme una camiseta que pusiese «El tonto del bote». La enfermera me nombra y mi madre —claro está— entra conmigo, por si me pierdo. El médico me dice que me siente, que ponga la barbilla en un aparato y que mire por el visor. Sorprendentemente hay un globo y una carretera. Mi madre le recuerda mi historial.

—Es que su abuela tenía glaucoma, y su padre bla bla bla…

Y termina con un:

—Por si no está ahí—remata mientras señala el ordenador. Debe pensar que es como la caja del Domund que todo el mundo puede abrirla y robar (yo esto lo sé de oídas).

Ríase usted de Siri. Apple debería clonar a mi madre como asistente personal. Te acompañaría a todos lados y tendría disponible toda esa información de la que tú no te acuerdas, pero ella sí. Ya puedo escuchar la cuña en la radio.

¡Además si llama en la próxima media hora con la Tesy1.2 conseguirá una fabulosa camiseta de El tonto del bote de regalo, un cubrepijama de felpa roja y medio litro de ajada! Llame ahora y tendrá un descuento de 125 euros en su unidad Tesy1.2! ¡Controla su velocidad en la carretera! ¡Le recuerda que está engordando! La Tesy1.2 no tiene parangón en su categoría. Además en esta nueva versión Tesy manda whatssaps y utiliza mal los emoticonos.

Tesy 1.2 Just like real life

Es un producto de Mother Robotics.

Pero los hijos también somos hijos forever y nos gusta estar con nuestras madres y sentirnos el tonto del bote durante un ratito. Disfrutar de esas comidas preferidas como si no hubiera mañana. Da igual que seas un médico reputado, un director de prestigio, un futbolista lesionado o un abogado infalible. De vez en cuando a todos nos gusta volver al rol de hijo y el que diga que no o miente o su madre es esta señora.

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Saludos Capitán

Lo mejor Cartas a 1985: 5 años, 5 posts

Este blog comenzó su viaje por la red en marzo de 2013. Antes de los lechones, en otra vida. Lo que arrancó como un blog personal de actualidad, sátira y opinión derivó en un blog de paternidad centrado en mis aventuras como padre. Estos son los cinco artículos más leídos de cada año.

2013

Soy periodista. Lo que significa que no siempre es fácil encontrar trabajo, así que en diferentes épocas de mi vida he tenido que desempeñar otros trabajos que nada tienen que ver con mi profesión: vendedor de coches, monitor y durante muchos años en Correos. El trato con el público puede llegar a ser muy divertido…y desquiciante. En esta etapa aprendí que la gente cuando lleva prisa simplemente no lee.

El acuse de recibo: Comprensión lectora

2014

Este arítculo lo petó en la red. Casi 30.000 visitas en 24 horas. Escribir calentito es lo que tiene. Para disfrutarlo como Dios manda hay que ubicarse en las primeras horas de la crisis del ébola en nuestro país.  Lo escribí en una tablet y lo solté y el blog empezó a echar humo.

El eboliña

2015

Y llegaron los lechones. Y les escribí una carta de bienvenida.

Tomás y Antón: Day One

2016

En los primeros pasos de la paternidad aprendes que salir de casa con dos lechones no es una decisión para tomar a la ligera. Casi dos horas tardábamos al principio en preparar todo lo necesario. Salir de casa a dar un paseo era más complicado que fugarse de Alcatraz.

Diario de a bordo: Operación Alcatraz

2017

Los lechones entienden el mundo de otra manera y si uno está atento puedo descubrirlo. Sorpresas te da la vida.

 

Diario de a bordo: Cuatro objetos que ellos saben utilizar y tú no

 

¡Seguimos escribiendo!

 

Ah…y compartid que es sano, gratis y hace crecer el blog.

Diario de a bordo: Permiso de Paternidad de 5 semanas

Estimado Capitán:

Le explico un poco como va la cosa. En este planeta hay países en los que cuando alguien tiene un lechón puede dejar su trabajo un tiempo para encomendarse a la tarea de estar con su familia. En España, lugar de mi misión, ese intervalo de tiempo es de cuatro meses en el caso de las hembras y de un mes y una semana en el caso de los machos.

Permiso de paternidad de 5 semanas

Teniendo en cuenta que las crías humanas tardan:

En empezar a andar: Entre 9 y 12 meses. Al cabo de 12 meses andan, sí, pero con menos equilibrio que Bertín en el postre.

En empezar a hablar: A partir del año. Los padres de la tierra deberían aprovechar este paréntesis que después no callan. Aprenderán castellano, inglés, gallego y no sabrán estar callados en ninguno.

En empezar a controlar los esfínteres: Unos tres años. Aunque a algunos nos lleva toda la vida dominar la Operación Pañal.

Y las más importante. Si un hijo necesita de una manera u otra a sus padres durante toda su vida imagínese al principio Capitán.

Solo con estos datos biológicos/fisiológicos se desprende una conclusión inopinable.

Los humanos que diseñan estos permisos son una raza de gilipollas.

No lo digo yo, lo dicen periódicos tan importantes como este que ya va avisando de que los críos necesitan muchos cuidados en los primeros 1.000 días de existencia. ¡1.000 días! Un bebé necesita sentirse arropado, querido y amado como el becario de Josep Pedrerol.

¿Se puede creer Capitán que hay países en los que el padre no tiene ni un solo día de permiso? Es cierto.

En otros como Austria tienen hasta tres años. ¡Y los padres pueden pillar más días de permiso que las madres!   Los pediatras que son unos profesionales que estudian mucho aseguran que al menos el permiso debería ser de seis meses.

Cuando los lechones llegaron al mundo en 2015 disfrute de dos semanas, 15 días que se vieron incrementados en tres días más al ser mellizos. Con ese baremo tan bien calibrado Ovugirl tendría que haber parido siete hijos para llegar a las cinco semanas actuales de permiso de paternidad que siguen siendo de coña. ¡Mire que me lo pasaba yo bien en el permiso de paternidad! Estrenando familia, preparando biberones cada dos horas que ya casi que me quedaba dormido en la cocina con la misma postura. Una delicia.

Menos mal que existen unos señores autoproclamados políticos que anteponen el bien común a su interés personal.

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Perdón Capitán que me lío con el lenguaje humano. Los que anteponen el bien común a su interés personal son los gnomos. Y esos no existen. No, Errejón no cuenta.

Aquí va un vídeo de mi experiencia con los lechones.

 

Salud Capitán.

P.D. Recuerde compartir.