La leyenda de El cuarto Rey Mago

La historia oficial, los libros y la tradición nos cuentan que los Reyes Magos de Oriente eran tres, pero en ocasiones (o mejor estaría decir casi siempre) la historia está escrita por los ganadores.

Este relato tiene como objetivo reivindicar la existencia e importancia de una figura olvidada, de un hombre que ha sido injustamente borrado del imaginario colectivo, su nombre ha sido cercenado sin compasión de todos los libros, erradicado de todas las películas, de todos los documentos de la época.

Esta es la historia del cuarto Rey Mago.

La historia de Jose Luis.

40 años antes del nacimiento de Jesús.

Centro de Formación para  Reyes Magos de Oriente Herodes, El Grande

Gaspar y Melchor aprovechan los recreos y los tiempos muertos para fumar esas hierbas aromáticas que ha traído Baltasar desde el Norte de África. Baltasar El negro, como le llaman cariñosamente ha sabido hacerse un hueco en sus corazoncitos a base de simpatía y pequeñas dosis de contrabando. Lo cierto es que los tres se han vuelto inseparables desde el comienzo del curso y no se despegan  bajo ningún concepto. Siempre juntos salvo en el vestuario. Allí todo el mundo se aparta de Baltasar para evitar incómodas comparaciones.

El Centro de Formación para Reyes Magos de Oriente Herodes, El Grande tenía un solo objetivo. Formar a cientos de futuros candidatos a Reyes Magos en las muchas disciplinas, oficios y artes necesarias para convertirse en unos de los cuatro elegidos de cara a la inminente advenimiento de Jesús.

Eran doce clases y en cada una de ellas se daban cita a diario doce alumnos de distintas procedencias. Estaban los semitas, que era un poco chulos y sobrados, pero en el fondo buenas personas; los asiáticos, bastante parlanchines y divertidos; y los africanos que eran muy buenos bailando y cantando a capela. Ellos vivían por su propio código y bajo sus propias normas y aunque cada uno tenía su propio nombre, entre ellos se llamaban “Madafacá”. “Madafacá esto”, “Madafacá lo otro”. Un poco agresivos en lo que a la utilización del verbo se refiere, pero a todas luces todo corazón y bondad.

Las asignaturas en el centro eran de lo más variadas. Por ejemplo, en este segundo cuatrimestre las más hueso eran: Sigilo I, Magia II, Protocolo I, Principios Básicos de Orientación y Doma de Camellos. Entre las optativas las más demandas eran sin duda Ubicuidad y Cómo tratar a tu paje.

Y precisamente en una de estas clases empieza nuestra historia quizás no en la más popular, pero el destino quiso que Jose Luis y Baltasar se conociesen “a la fuerza”. Eran los dos únicos inscritos en la asignatura ” Mirra Artesanal”. Así que la conversación surgió de manera natural.

—Vaya, parece que esto de la mirra no es precisamente un éxito. Soy Jose Luis encantado.

—Yo Baltasar—dijo el negro con esa voz grave como un túnel a oscuras mientras le tendía la mano—. ¿De dónde eres?  Nunca te había visto por la escuela.

—Estoy de Erasmus. Mi sueño es ser uno de los Reyes Magos.

—Ja, ja, ja, ja —la carcajada del negro retumbó en todas las  esquinas de la clase como si una docena de truenos hubieses descargado justo encima de ellos en aquel momento

— ¡Ese es el sueño de todos y cada uno de los candidatos  Jose Luis! Y ya sabes que solo pueden quedar cuatro.

—Pues ojalá tú seas uno de ellos— dijo Jose Luis.

Uno de los pajes en prácticas interrumpió la conversación y  anunció que la clase se había cancelado por la poca repercusión y que los trasladaban a “Ubicuidad”.

—Creo que vamos a quedarnos sin saber más de la mirra. Por lo que he leído sobre ella me parece un regalo original y distinto y si yo fuese Rey Mago seguro que sería el regalo que elegiría para Jesús.

—¿La mirra? ¿Qué es eso?

—¡Pero si tú te has apuntado a la clase como yo!

Baltasar sacó un papel arrugado de su casaca morada y leyó con detenimiento, rumiando para sí las palabras: Mirra Artesanal.  Baltasar levantó la cabeza y desplegó una amplia y blanca sonrisa.

—Leí mal tío. Pensaba que ponía “Variedades de Birra”. En ese pesebre va a hacer falta algo de alegría, va a ser todo muy lúgubre.

Los dos rieron a mandíbula batiente que es una expresión muy utilizada desde aquella época y en honor a Baltasar para expresar que se partieron el ojete moreno durante unos minutos. Aquello era el principio de una gran amistad, pero por desgracia no duradera.

Jose Luís, o J.L. como comenzaron a llamarle en el centro, se ganó las simpatías de todos en apenas unos días. Baltasar le invitó a las pequeñas fiestas que organizaba después de clase y allí entabló una relación de camaradería con Gaspar y Melchor. Aunque buena gente, el trío original era bastante malo en los estudios y fue Jose Luis el que les enseñó a sacar más provecho de lo aprendido, les organizó clases particulares, les ayudó con las materias que se les atragantaban y todo por una visión.

—¡Nosotros seremos los Cuatro Reyes Magos de Oriente! Pasaremos a la historia como leyendas, como sabios generosos, magos inigualables y los niños de todo el mundo nos querrán con locura. ¡Haremos felices a todos esos críos empezando por Jesús! ¡Gaspar, Melchor, Baltasar y Jose Luis! ¡Ya puedo verlo!

Sus notas subieron como la marea en luna nueva y pronto los cuatro se colocaron en las primeras posiciones del RRM (El Ranking de  los Reyes Magos) que hacía una media ponderada de habilidades, notas y popularidad.  Jose Luis encabezaba con holgura ese ranking y le seguían Baltasar, Melchor y luego Gaspar.

El día de la gran elección se acercaba, pero la gente tenía la sensación de que la suerte estaba echada desde hacía tiempo. Todo el mundo sabía quiénes serían los elegidos.

Pero entonces Herodes cambió sus destinos para siempre.

Herodes, El grande

Herodes, El Grande medía en realidad 1,53. Por eso se puso el apodo de El Grande. A nadie le gusta pasar a la historia como Herodes, el tapón o Herodes, el que no tiene ni media hostia.

Sus apariciones públicas eran muy muy pocas y aunque tenía claro que lo del Mesías era una amenaza para sus intereses nada mejor que financiar ese centro para despejar cualquier duda sobre sus intenciones. Mandaría matar a todos los niños menores de dos años para evitar problemas eso por supuesto, pero cada cosa a su tiempo. De momento quería disfrutar de la admiración de su pueblo y rebajar su fama de sanguinario. “Matas a un niño y te llaman matan niños” decía siempre. Además según la profecía, aquellos Reyes Magos les guiarían sin saberlo hasta la ubicación exacta del crío. Su plan era perfecto.

Por todo salvo por una cosa. Ese tal Jose Luis. Ese tipo había revolucionado el centro.

Ese candidato era un peligro. Creía de verdad en el papel de los Reyes Magos. Si sospechaba de sus intenciones tendría problemas. Era un hombre con principios, valores e ideales y eso no era nada bueno para sus intereses. Si por Herodes fuese quemaría a todos los soñadores y haría que se comiesen sus propios testículos. Los otros Reyes eran buena gente también, de aquello no había duda, pero eran mucho más fáciles de manipular. Un poco de fama por allí, algo de reconocimiento por allá y cumplirían, sin saberlo, su papel a la perfección.

El gran día

Todos estaban nervioso aquella mañana. Herodes ya estaba en el centro y el salón de actos estaba abarrotado. Los compañeros felicitaban ya a los ganadores con deportividad y todo estaba a punto para el discurso del Rey de Reyes.

Herodes subió a la palestra, se acercó al atril y mandó que bajarán el micrófono que le quedaba un poco alto. Mandó que le amputasen los brazos y la nariz al responsable y con una sonrisa en la cara comenzó su charla.

—Estimados profesores, alumnos y pajes. Esta es sin duda la mejor promoción de Reyes Magos de la historia y tengo el placer de comunicaros los nombres de los elegidos. Por desgracia ha habido un pequeño cambio en las reglas y no serán cuatro los Reyes Magos de Oriente sino tres.

Un murmullo barrió la sala como una ola. La gente estaba desconcertada.

—Los elegidos son: ¡Gaspar, Melchor y Baltasar!. Un aplauso para ellos.

Pero nadie aplaudió. El público enmudeció. Los elegidos se miraron entre sí, pero las miradas se centraron en Jose Luis que notaba como las lágrimas comenzaban un camino imparable desde su corazón hasta sus ojos.

—¡Pero eso no es justo!—exclamó alguien desde el público.

—Por favor verdugo, córtale los huevos al que acaba de decir eso y mata a su hijo de una pedrada en la cabeza. ¿Alguna voz más que quiera compartir sus inquietudes con nosotros?

—Señor—dijo Baltasar—. Jose Luis se lo merece más que nadie.

—Bien, pues si tanto lo queréis podéis dejar el puesto vacante, por candidatos no va a ser.

Jose Luis se acercó a sus compañeros.

— No se os ocurra abdicar. Os lo merecéis más que nadie. Sé que lo haréis bien. Haced que me sienta orgulloso.

—Pero Jose Luis…— dijo Melchor—.

—Necesito irme de aquí. Pero seguro que volveremos a vernos.

—¿A dónde irás?

—Tengo un par de ideas, pero ahora necesito estar solo.

Herodes reía al ver la escena y levantó una mano. En apenas una décima de segundo uno de sus sirvientes apareció a su lado.

—Borra todos los registros de José Luis, aquí y en su tierra. Cuando lo hayas conseguido córtale los huevos.

—Sí su majestad.

El sirviente borró todo registro del centro, la partida del nacimiento, hechizo a sus familiares y amigos e incluso a los tres Reyes Magos con La Poción del Olvido y claro, todos se olvidaron del bueno de  Jose Luis. Era como si nunca hubiese existido. De tanto manipular la poción hasta el mismo sirviente se olvidó de Jose Luis y no lo mató. Aunque no le habría servido de nada buscarlo ya que J.L. había huido muy lejos de allí. Atravesó, desiertos, océanos y montañas;  valles y ciudades en busca del lugar más recóndito en el que un hombre podría vivir. Después de 1.000 días de viajes había conseguido llegar a su nuevo hogar. Allí podría empezar de nuevo y perseguir su sueño.

Laponia sería su casa.

—¿Busca algo amigo?—dijo un señor al ver al extraño en un camino colapsado por la nieve.

—Quizás un poco de paz y empezar de cero.

— Vaya…—. dijo el hombre mesándose la barba—. ¿Cómo se llama?

—Puede llamarme…Nicolás.

Nicolás. Era un buen nombre para esa nueva etapa.

Y como suelen decirse el resto…Es historia.

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La muerte de Santa Claus

 

24 de diciembre 22:21

Los médicos certificaron la muerte de Santa Claus, también conocido como San Nicolás, también conocido como Papa Noel, a las 22:03 horas de la noche del 24 de diciembre de 2015, justo antes de que el buen y orondo hombre, icono entre iconos, empezase El Reparto 2015.

Causa de la muerte: Infarto fulminante debido a una ingesta masiva de José Cuervo.

De momento, el Hospital La Buena Vida, uno de los más elitistas de la ciudad, había sido capaz de contener la noticia, pero los periodistas, siempre pendientes de quién entraba y quién salía, empezaban a sospechar que algo realmente gordo estaba ocurriendo aquella noche.

Nadie sabía qué hacer exactamente, qué protocolo seguir y un comité de personajes navideños de ficción se habían dado cita en una dependencia privada y escondida de los ojos de los curiosos. Se trataba de un gabinete de crisis con Mamá Noel a la cabeza quien se veía ante una situación inédita. Los Reyes Magos, el niño Jesús del Belén, Herodes y Jack Frost habían sido los primeros en llegar. Al resto de amigos de Santa todavía no se les había comunicado la triste noticia. Mamá Noel, notablemente afligida, pero decidida, aparcó su dolor y fue al grano.

—En primer lugar amigos, quiero agradeceros que hayáis acudido con tanta premura a mi llamada; sé que es una época complicada, de mucho trabajo para todos nosotros. Como sabéis es La Noche del Reparto e, ironías del destino, mi Nicolás, Santa para vosotros, ha elegido esta noche para dejarnos para siempre. No hay tiempo para llorarle, eso lo haremos después, la prioridad ahora es completar su misión por el bien de los niños del mundo. Creo que entre todos podremos hacerlo sin problema.

—Verás, Mamá Noel— dijo Gaspar, portavoz de los Reyes Magos—entiendo la urgencia de la situación, pero para nosotros es imposible. Tenemos nuestras propias responsabilidades. Estamos a mil preparando La Noche de Reyes que es inminente y no podemos permitirnos una noche en  blanco. Con todo el dolor de nuestro corazón tenemos que decirte que no.

Mama Noel, les miró de arriba abajo, con cierta sorpresa en la cara. Estaba molesta, pero no dijo nada. Respiró profundamente y clavó su mirada sobre el Niño Jesús, ese del pesebre de toda la vida. Tenía una apariencia angelical y una cabeza desproporcionada para su pequeño cuerpo además tenía los brazos abiertos en un abrazo perpetuo.No tenia articulaciones.

—Yo es que no lo veo Doña Noel. ¿A dónde voy yo con esta pinta? ¿En pelotas y cabezudo repartiendo regalos? No es que no quiera es que no puedo dijo gesticulando con las cejas hacia los brazos que formaban una canasta eterna. Lo siento Doña, pero no estoy capacitado.

Mamá Noel sabía que razón no le faltaba, no podía ser tan exigente con el crío.

—¿Herodes, tú que?

—A mí no me importa. Lo que ocurre es que yo dejarle los regalos a los niños te los dejo sin problemas, pero después de que los abran los asesino a sangre fría. Vamos, que me los cargo. La cabra tira al monte ya sabes.

—¿No podrías controlarte en esta ocasión?

—Puedo intentarlo, pero no prometo nada. Nada me satisface más en estas fechas que un niño desangrado.

—Mejor no.

—Mejor.

—Pues solo quedas tú Jack Frost.

Mama Noel no podía creer que su último recurso fuera un muñeco de nieve viviente. Un muñeco de nieve, dicho sea de paso, con más pluma que un cabaret de estreno.

—¡Ah no, no guapa! ¡De eso nada!—dijo agitando sus brazos hechos de finas ramas—.A mí no me mires corazón que hasta hoy desconocía que los personajes de ficción podíamos morir de un infarto. Y ya estoy atacada con la hipocondría. Además este diciembre estamos a más de 20 grados y yo con mucho menos me derrito, así que lo siento mucho por Santa y por los niños, pero conmigo no cuentes cari.

—Siempre fuiste un poco diva, Jack.

Ofendida por el comentario, Jack abandonó la sala con un muy digno ( y muy  amanerado, dicho sea de paso) golpe de bufanda dejando tras de sí un rastro de aguanieve.

El resto de personajes también fueron abandonando la sala hasta que Mama Noel se quedó sola, frágil…perdida. La pequeña y rolliza mujer se hallaba llorando desconsolada cuando el estallido de una ventana la asustó. Un murciélago se había desorientado y el resultado había sido un choque frontal con la habitación más recóndita y privada del Hospital La Buena Vida. Mama Noel tomó el animal entre sus manos (milagrosamente el golpe no lo había matado) y entonces tuvo una revelación.

La Revelación.

En el mundo de los personajes de ficción solo hay una regla. No traspasar categorías. Los personajes de ficción navideña no debían establecer contacto (bajo ningún concepto) con, por ejemplo, los personajes ficticios de cómic, o los de cine , o los de la literatura, pero Mama Noel sabía que ante ella se alzaba un dilema tan gigante como inusual. La felicidad de una generación de niños estaba en juego. El Reparto debía hacerse sí o sí (eso lo tenía claro), incluso ella misma se ocuparía con sumo gusto, pero estaba demasiado mayor como para garantizar un reparto con unas condiciones mínimas de calidad. Además era muy torpe y podrían pillarla. Necesitaba a alguien joven, fuerte, rápido y sigiloso. Aquella había sido una señal de Nicolás. El murciélago meneo las cabeza tres o cuatro veces desplegó sus alas y salió por la misma ventana que había atravesado hacía unos segundos.

Mama Noel, sonrió. Aquella era la única opción. Había que hacerlo rápido.

 

Gotham 24 de diciembre 22:32.

 

—¿¿¿Vas a decirme dónde está Falcone???

De cerca, la máscara de Batman unida a esa penetrante y amenazante voz hacía que hasta el acólito más chulo y cruel de la mafia de Gotham se hiciese pis en los pantalones. Y eso era justo lo que acababa de hacerse encima Joe Scopetti, el número dos de Carmine Falcone, líder de la mafia de la ciudad desde hacía más de 30 años al ver la mandíbula cuadrada y la mirada llena de ira del hombre murciélago.  Joe quería hablar. Joder si quería, pero era incapaz de articular una sola palabra.

—¡Nnnn, nnn…arghhh!

Sabía que no debía hacerlo, pero el número dos de Falcone no podía evitar mirar hacia abajo. La torre Wayne era la torre más alta del país. Medía 1.118 metros más la antena que era justo dónde estaban los dos hombres en ese momento. Los truenos y la lluvia (en Gotham no hacía sol desde 1987)  no hacían más que darle un toque tétrico a la atmósfera, ya tensa de por sí.

—¡Voy a soltarte si no cantas! ¡Y sabes que lo haré! ¡Soy Batman, joder!

—¡Pe-pe-pero Batman no dice tacos! ¡Mata, pero no dice tacos!

—Vamos a ver chaval, pero tú eres tonto o qué te pasa. ¿Te voy a lanzar al vacío y te preocupas por mi léxico?

—¡Es que me ha chocado, que quieres que te diga!

—Dime dónde esta Falcone o lo único que va a chocar aquí van a ser tus huesos contra el suelo…

El batmóvil, no el coche sino el teléfono, suena. Alfred jamás lo utilizaría sin un buen motivo. Batman rechina los dientes y contesta al batmóvil con una mano mientras con la otra sigue agarrando por el cuello a Scopetti que patalea en el vacío. La lluvia arrecia.

—¿Qué pasa Alfred?

—Tiene una llamada urgente señor. Es Mamá Noel.

—Te pongo en manos libres que se me cansa el brazo. ¿Quién cojones es Mamá Noel?

—¡Lo has hecho otra vez tío, has vuelto a decir un taco!—apostilla Scopetti con una voz rota y rasgada por la presión en su nuez. Cada vez está más rojo. Batman le hace un gesto de “no me molestes” con la cabeza para que se calle.

—Señor Wayne, creo que debería venir ya. Es muy urgente.

—Alfred, eres tonto del culo, te he dicho mil veces que no me llames Bruce Wayne cuando estoy haciendo el bien.

—¿Está en manos libres, señor?

—¡Pero si te lo acabo de decir so gañán!

—¿Entonces eres Bruce Wayne?—acierta a articular un sorprendido Scopetti.

—¿Ves lo que has hecho Alfred? Se llama identidad secreta por algo.

—Perdone señor Wayne…

—Otra vez. Tenía que haber contratado a una rumana, que son más discretas. ¡Tanto rollito británico y eres un burro!

—Si señor…Batman.

—¿Ibas a hacerlo otra vez, verdad?

—Es la costumbre, dispense.

—Si sirve de algo—interrumpe Scopetti que nota como Batman aumenta la presión sobre su cuello— creo que se ha delatado usted solo. Alfred se refirió a usted como Señor Wayne y fue usted el que dijo lo de Bruce Wayne. Hay más Waynes en Gotham así que técnicamente el error lo ha cometido usted.

Batman aprieta más. Scopetti se enciende como una luciérnaga.

—Ahora mismo voy, Alfred. Perdona mi pronto ya sabes que cuando estoy de Batman me meto en el papel y me pierdo.

—Tranquilo señor Wayne.

—Puedes llamarme Bruce.

—Sí. señor Wayne.

Batman cuelga el teléfono y vuelve a agarrar con las dos manos a Scopetti. Su voz ruge de nuevo.

—¿Sabes que tengo que matarte ahora que conoces mi secreto, no?

—Pero, si yo no he oído nada, en serio…

—¿Seguro?

—Se lo juro Don Batman, nada de nada. Con la lluvia es complicado.

—¿No has oído nada?

—Se lo juro.

—A ver, te voy a soltar y te voy a hacer una prueba para comprobar no me mientes.

Batman suelta el cuello del hombre, se cruza de brazos y pregunta.

—Joe, ¿has escuchado cuál es mi identidad secreta?

—Ummm, no.

—Pero antes dijiste que…

—Que va, que va, no la sé, venga pregunta.

—¿Cuál es mi identidad secreta?

—A ver, es que no tengo ni idea…¿Clark Kent?

—No, ese es otro.

—Inténtalo otra vez.

—Tony Stark.

—Tampoco.

—¿Ves como no la sé? ¿Puedo irme ya?

—Sí.

—¡Gracias Batm…!

La alegría y el subidón hace que Scopetti pierda el equilibrio, resbale y, 21 segundos después, se estampe contra el suelo.

32 minutos más tarde, Wayne Manor

—Así que Papá Noel ha muerto.

—Así es, Batman.

—Sabe usted que esto va contra las reglas, ¿no? No deberíamos estar teniendo esta conversación.

Mamá Noel asiente en silencio, avergonzada.

—¿Como puedo ayudarla?

—Debe usted hacer El Reparto.

Batman la mira incrédulo y un segundo después estalla en una carcajada.

—Pero yo soy Batman, mujer. ¿Por qué no Superman o alguien con supervelocidad, tipo Flash? No soy el indicado, en serio se lo digo, no ve soy un tipo oscuro y que me muevo en un terreno ético pantanoso.

—¿Tiene usted hijos, señor Batman?

—Llámeme Bruce que entre personajes no hay fallo.

—¿Tiene usted hijos, Bruce?

—¡Ojalá! Estuve ahí, ahí con Catwoman, pero la cosa no cuajó. La verdad es que siempre me ha quedado esa espinita.

—Hágalo por ellos, por los niños. Haga El Reparto

La anciana le suplica con la mirada y una lágrima cae por sus mejillas. Batman es un tipo duro, pero lo cierto es que es incapaz de ver llorar a una mujer.

—Está bien mujer, no llores más. Me parece una locura, pero mi trabajo es hacer el bien, ¿no? No logró imaginarme una misión más bondadosa que esta. Además estoy hasta la batpolla de dilemas morales. Esto está bien y punto. ¡Acepto la misión!

Mamá Noel abraza con fuerza al Caballero Oscuro que despliega una limpia y amplia sonrisa.

—Gracias  Señor Batman, mil gracias, de verdad.

Mama Noel, se enjuga las lágrimas y se recompone como puede. Se disculpa un segundo y sale por la puerta principal para volver en apenas un  minuto.  Le entrega un maletín.

—Aquí está todo lo que necesitas: el saco mágico, el gorro, una barba postiza y ahí fuera, en las cocheras, están los ocho renos mágicos.

—Tengo un Batmóvil.

—No es lo suficientemente rápido. Te hacen falta los renos, hazme caso.

—Está bien. Algo inventaremos, no quiero renunciar a mi identidad. Me pondré la barba y el gorro, sí, pero no me quitaré mi uniforme. Esta noche va a ser larga.

 

Batman, reconvertido en Batnoel, recorre con su Batmóvil, tirado por ocho renos mágicos, los cinco continentes. Su formación como ninja en La Liga de las Sombras le es de gran utilidad para allanar según que casas. El hombre murciélago da buena cuenta de los regalos en forma de galletas, leche, fruta y dulces que le han dejado los niños alrededor del mundo antes de irse a dormir. Al día siguiente tendría que hace doble sesión en el gimnasio, pero sin duda, aquello valía la pena. Tenía una pinta muy extraña, conservaba la armadura de Batman, máscara incluida, pero con el gorro característico de Papa Noel, la barba y el saco.

Solo hubo una casa en la que tuvo un encuentro inesperado con dos mellizos: Tony y Tommy.

Batman/Noel estaba dejando los regalos bajo el árbol cuando notó algo, una sensación como de estar siendo observado, que le hizo darse la vuelta. Ahí estaban. Dos pequeños mellizos, casi idénticos, aunque uno era un poquito más regordete que el otro, tendrían unos seis años y lucían el pelo alborotado, la marca de la sábana aún en la cara y los ojos abiertos como platos.

—¿Santa Claus es Batman?—preguntó el pequeño Tommy.

— O Batman es Santa Claus—dijo Tony— No sé que sería peor.

Batman no sabía como reaccionar. En principio se quedó muy quieto como si así pudieses volver invisible.

—Da igual que no te muevas. Te vemos.

—¿Eres Batman o Santa Claus?

—Soy Batman, pero esta noche le estoy echando un cable a Santa.

—¿Qué le pasa?— preguntaron los dos a la vez.

—Veréis chicos, la verdad es que Santa Claus…ha muerto.

Los mellizos se miraron con gesto de sorpresa. Sus bocas se abrieron y sus cejas se alzaron en una sola mueca.

—¿Lo has matado tú?—preguntó Tony.

—¿¡Yo!? ¡No, no! ¡Por favor, no! Yo solo mato maleantes. No sé de que murió, la verdad, creo que le gustaba, ya sabéis…—Se lleva el dedo pulgar a la boca simulando una botella.

—¿Papa Noel está muerto y era un borracho?

Batman tenía la certeza de que su maña con los niños era limitada y esa conversación era la prueba de ello. En tan solo una décima de segundo se llevó la mano al batcinturón y les lanzó dos dardos tranquilizantes. Los mellizos cayeron fulminados por el sueño en un segundo. Al despertar no recordarían nada. Al menos eso era lo que ponían las instrucciones.

El Reparto 2015 siguió sin sobresaltos. Aquella realmente fue una gran noche. Por fin podía hacer el bien sin paliativos. Qué sensación.

Había dejado una pequeña batcámara en algunos hogares para poder ver la reacción de los chavales al despertar y encontrar los regalos. La verdad es que sentía cierta punzada de compasión por Papa Noel que, si uno lo piensa bien, fue el primer ninja. Pobre viejo. Siempre colándose en las casas, haciendo feliz a los demás, pero nunca testigo de la felicidad ajena. Quizás eso le mató. La infinita tristeza.

Dejaría el pabellón bien alto.Lo haría por Papa Noel. ¿Y quién sabe? Quizás el año que viene podría volver a hacerlo, y al otro, y al otro…

Nadie podía verlo, pero de repente en la enorme luna llena se recortó la figura de un batmóvil tirado por ocho renos mágicos y un HOHOHO penetrante, ronco y feliz rompió el silencio de la noche.

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FIN.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7D, el debate decisivo …en EGB

7 de diciembre de 1988

Mi nombre es A. Tengo doce años y estoy ya en séptimo para octavo, soy un poco más pequeño que el resto de mis compañeros, pero no me importa porque llevo torta. Hoy, en mi clase, tiene lugar el debate decisivo. Hay cuatro chavales (tres niños y una niña) que optan a ser delegado de la clase y han decidido medir sus fuerzas delante de todos nosotros. Lo cierto es que es un momento muy importante para mi colegio, y es que ser delgado de 7º no es una broma. Ya van llegando los candidatos.

Los 4 Fantásticos: La Cosa, La Antorcha Humana, Mr. Fantástico, La mujer invisible (Da igual de derecha a izquierda que de izquierda a derecha: coinciden)

Los 4 Fantásticos: La Cosa, La Antorcha Humana, Mr. Fantástico, La mujer invisible (Da igual de derecha a izquierda que de izquierda a derecha: coinciden)

El primero en aparecer es Pablo.

Pablete: Me llevo bastante bien con él. Siempre está diciendo que si los profesores, “la caspa”, como él los llama, no están haciendo bien su trabajo y va por los recreos diciendo que el colegio necesita un cambio profundo. Tiene un montón de gente que le va a votar y eso que es nuevo, lo cual tiene más mérito. En apenas unos meses se ha metido a la mitad del patio en el bolsillo a ritmo de guitarra, tocando canciones de Atahualpa Yupanqui. Su brillante melena, que suelta al viento al llegar los estribillos, y su incipiente barbita, también ayudan.

Soraya: Es la hija del Director y claro, eso divide al pueblo en la gente que la odia y gente que le hace la pelota no vaya a ser. Es muy resuelta ella y tiene el carácter de un pequinés, pero como ya ha sido delegada en otros cursos, los profes confían en ella. Y lo sabe.  Además, hay que reconocer que sabe vestir.Ya se sabe, la elegancia, o la tienes o no la tienes y a Soraya le sobra. Menudas hombreras más bien puestas. La gente le achaca que claro, como es la hija del director, pues que está enchufada, pero ella mira hacia otro lado y se hace la sueca. No me cae mal cuando está cerca, pero la prefiero lejos. Por como me enseña la encía cuando estamos cerca diría que le gusto, pero a mí la que me mola es la italiana de intercambio de 1º de BUP: Sabrina. Tengo mis razones.

Albertito: Albertito es un culo inquieto y las tiene locas a todas. También es nuevo en el cole y la verdad que se lo ha sabido montar muy, muy bien. Habla genial, tan bien como Pablo, pero con más esdrújulas y palabras largas. Albertito se ganó al principio la confianza de muchos ya que como movía tanto las manos, el populacho pensaba que dominaba el idioma para sordos, pero Soraya, que no da “putada” sin hilo se encargó de desmontar el mito. “Es para enfatizar. Mueve las manos para enfatizar, que parecéis tontos”. Yo no tenía ni idea de qué demonios era eso de enfatizar y los busqué en el diccionario.

Enfatizar: Expresarse con énfasis.

Pues, vamos bien.

Al final lo encontré y ahora voy enfatizando por casa. Cuando mi madre me comunica que hay de cena, enfatizo contando con los dedos lo que no me gusta: 1) El pescado (con el índice) 2) La ajada (con el dedo corazón) 3) Las Patatas cocidas…

Mi madre me enfatiza la cara y cuando estoy acabando la triste e insipida merluza (sinoloquieresdecenalotendrásmañanadedesayunoysinodecomida) pienso en lo bien que le funciona lo de enfatizar a Albertito y en lo mal que me funciona a mí. Igual que el día que intenté doblar la cuchara con la mente.

Pedro: El último en llegar es Pedro. Pedro no es repetidor, pero lo parece. Su padre es piloto de aviones y le ha dejado una americana azul para la ocasión. La gente le llama “el repetidor” porque es muy alto y tiene patillas. Sonríe mucho y enseña los dientes, que lucen perfectos tras la ortodoncia de metal grisáceo, pero en su sonrisa hay algo que escama. Más que una sonrisa natural, parece que le han dado una descarga eléctrica en los testículos y que alguien le ha dicho: “Tú aguanta”.

Don Julio dice que el debate comienza en 3, 2, 1…

Y se lía la de San Quintín.

Uno promete más recreos: más largos y de mayor calidad; el otro dice que eso es posible, pero solamente con el consenso de todos. Albertito aboga por el recreo sensato y Soraya dice que no tienen ni idea de lo que es ser delegado de 7º. Pedro la acusa de chivata y de que nunca apunta a sus amigas (Jimena, Eugenia y Leonor) en la pizarra, aún a sabiendas de que hablan cuando no está permitido. Los deberes es otro punto importante que despierta el interés de la clase. Pablete dice que no habrá más deberes, que eso dónde se ha visto y la gente aplaude. Albertito asegura que hay que aplicar un modelo de deberes sensato, mientras enfatiza y habla de que en Dinamarca, a los chavales les va muy bien con el modelo que él propone. Soraya, con la boca pequeña (la que tiene) suelta que bueno, que deberes tiene que haber, pero que podrán hablarlo si llega el caso. Pedro mientras tanto sonríe.

Pablo dice que hay que cambiar las asignaturas y propone algunas:

-Amor Libre I

-Cocina Romántica

-Español (de Venezuela)

-Interpretación

Soraya dice que está loco, que hay que dar lo de siempre, aunque no funcione, pero que hay que darlo. Albertito sigue empecinado con Dinamarca y lo mucho que molan los deberes daneses. Pedro Sonríe y añade a la lista de Pablo: “Educación para la galanura”, además promete que Arturo Fernández sería un buen profesor para tan magna materia.

Al final, la cosa se eterniza. Hay un momento muy tenso en el que Albertito saca un ejemplar del periódico del colegio en el que la redacción acusa a las amigas de Soraya de repetir bocadillo cuando no les correspondía y la ha dejado sin palabras.

Al final cada uno tiene un minuto para pedir el voto a todos los de clase.

Albertito el sensato que si el cambio sensato para tener un curso sensato y enfatizando. Viva el Papa, viva el Rey, viva el orden y la ley. Pim, pam toma Lacasitos.

Soraya mira a sus amigas a los ojos y les dice que ella ya sabe lo que es apuntar en el encerado al que habla y que sabe hacer las cosas. Ser la hija del director es “coyuntural”. No me suena esa palabra, pero me suena como”eyaculación”.

Pablete se suelta la melena y dice que no olvidemos y que sonriamos que el cambio está muy cerca.

“¡Se nota, se siente Pablete presidente!” Dicen todos los melenas de clase mientras hacen malabares y leen a Kant.

Mientras tanto, Pedro…

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Lejos de allí , el director, Mariano…se Rajó y no asistió porque ponían el Huelva-Getafe en el Canal Plus 2.

 

 

 

Diario de a bordo: Bibe…y deja vivir

Capitán, la misión sigue su curso a pesar de su abandono. Por más que intento ponerme en contacto con usted no hay manera. A ver si va a estar haciendo como que no escucha. Mientras usted se hace el sueco, los bebés terráqueos siguen creciendo. Sin prisa, pero sin pausa. Como las obras del AVE.

La vida ha cambiado de manera drástica y profunda desde que llegaron los mellizos. Casi tres semanas después de su advenimiento, las cosas están de la siguiente manera.

 

Consejos

La gente, tanto familiares, como no familiares, no paran de darnos consejos sobre la crianza de los dos seres. Pongamos un ejemplo práctico:

Si los pequeños mellizos no comen enseguida se alzan voces asegurando que lo mejor en esos casos es levantarle un “brazito”. Capitán, le aseguro que desconozco el poso científico de tal afirmación, pero a juzgar por la seguridad de los terrícolas debe de ser verdad. Es una especie llena de contradicciones. Otros humanos aseguran que no, que lo mejor es pellizcarle un “piececillo”. Al escuchar estas dos afirmaciones he sacado a pasear el módulo de ironía que llevo programado en mi ADN y les he asegurado que a mí, lo que me funciona de verdad, es morderles un huevo. Me han mirado raro y han reído por compromiso. Qué tercos los humanos. Morderles un huevo les despierta.

Otras cosas que se podrían hacer siguiendo esta estructura serían:

Soplarles en la oreja, frotarles un ojo, cepillarles el ombligo, rascarles el ano o meterlos en la nevera son otras posibilidades, menos populares eso es cierto.

Es muy posible que si probásemos cada uno de estos métodos en una muestra de 100 bebés de este planeta alguno funcionaría.

Vehículo

La llegada de A&T también ha afectado a nuestra manera de desplazarnos por el planeta y hemos tenido que cambiar nuestro vehículo. Hasta ahora la manera de ir de un sitio A a un sitio B en la ciudad que me ha tocado vivir era en un modelo de coche llamado Citröen Saxo. Una tartana de tercera mano y casi 20 años de trayectos en su maquinaria. Lo cierto es que para la fase de cortejo y penetración (previa a la llegada de los gemelos) no estuvo mal, pero ahora, en esta nueva etapa, sería harto peligroso.

Así que nos hemos comprado un coche familiar. Es vehículo mucho más grande que debido al precio jamás lo podríamos haber comprado, pero gracias a ese algoritmo que los de aquí llaman suerte y a una cosa llamada financiación finalmente ha sido posible. Nota para el Capitán: Cuando no tienes dinero suficiente para pagar algo al contado, en la Tierra te lo financian, en muchos casos tengas o no tengas dinero. Ya me explicará usted cómo es posible eso. Además tiene una connotación un tanto extraña ya que cuando te aprueban la llamada financiación significa que te van a estar jodiendo mes a mes durante años y aún así la gente, cuando se la conceden, sonríe. Algo similar pasa con una variante sexual muy de aquí llamada sodomía.

Pero, este no ha sido el único vehículo que hemos tenido que adquirir en la misión ya que los bebés también necesitan su propio cochecito para sentirse plenos. Además como son dos el carrito, así le llaman, ha de ser doble. Una auténtica obra de ingeniería. Para que se haga una idea, tres semanas después del advenimiento de A&T aún no tengo claro como se pliega y se desmonta la puta silla. Perdón por mi vocabulario Capitán, me he dejado llevar por la frustración. Me ha ganado el lado humano. En breve le informaré sobre los avances en este último punto. Y  la cosa no acaba aquí. Además del coche nuevo, el carrito doble y su puta madre Capitán, perdón de nuevo, hay otro cosa más. Una especie de adaptadores para el coche llamados “Max & Cosi” que a juzgar por el nombre y el precio deben ser como los Victorio y Lucchino de los artefactos para bebés. Menos mal que un amigo terráqueo y su mujer, padres también de dos bolas extras, nos los dejaron. Si no tendría que volver a donar cabello y esperma para poder pagar todo este sindios de artefactos indispensables para la crianza.

 

Lectura

Estoy leyendo mucho para tener un conocimiento exacto y absoluto de esto de la vida. Es un milagro. Esta semana, por ejemplo, he aprendido la palabra “gameto”. No todo el mundo que es padre sabe qué significa realmente y el otro día reté a un amigo (eso cree él, en realidad lo utilizo) a que emplease esta palabra en una frase.

“Gameto es el padre de Pinocho”.

Y se quedó tan ancho. Así le va a esta especie tan maravillosa y desconcertante. Tienen las cosas más preciosas del Universo delante de sus ojos y apenas les prestan atención. Eso sí, todos saben la vida y hazañas de Cristiano Ronaldo y un tal Messi. Por cierto Capitán, la camiseta de Buyo que me encargó lleva agotada unos 30 años.

Noches

Esto es lo que peor llevamos. Durante el día los bebés duermen y se portan fenomenal, pero por la noche la cosa cambia. Lloran y lloran. Será por el  JLU (Jet-Lag Uterino). Esto es así hasta tal punto que al enterarnos de que ayer se cambiaba la hora y que a las tres serían las dos intenté suicidarme. Ya tenía medio pie fuera de la terraza, en el vacío, cuando Ovugirl me agarró de la camiseta y me metió de nuevo en casa. IMG_0484ret (1)

 

De todas formas, y para cerrar esa entrada, solo decirle que todo esto es accesorio. Los bebés parecen estar saludables y dan ganas de abrazarlos muy fuerte, pero no lo hago por miedo a que le salgan los intestinos por la boca. Los adoro. Adorar es un término muy cursi, pero es la verdad. Además tienen una mirada muy inteligente, como de concejal de urbanismo y cuando los observo con detenimiento veo destellos de inteligencia en sus ojos. Estoy casi seguro de que están deseando hablar para solucionar gran parte de los problemas de la humanidad. Entonces eructan y se me cae el mito, pero cada cosa a su tiempo.

 

Saludos desde La Tierra.

 

 

 

 

 

 

Regreso al futuro: 21 de octubre de 2015

Llevo una hora y media mirando al cielo por la ventana de mi casa y nada. Soy uno de los muchos seguidores de “Regreso al futuro” que quieren darle la bienvenida a Marty McFly y Doc, pero de momento se están haciendo de rogar. Mi novia me pregunta si me pasa algo y si he tomado la medicación. Se ríe de mí. Está convencida de que Marty no va a aparecer alegando que no es real, que es solo un personaje de ficción. La miro con una expresión muy de aquí, ladeando la cabeza ligeramente hacia un lado. “Pobriña”, pienso. Mis dos hijos, que apenas tienen dos semanas de vida sí que me siguen el rollo, viven con tanta intensidad la llegada de Marty que se han quedado dormidos y babean.

—Cierra la ventana ya, cariño. No seas friqui.

Un romántico “No tienes ni puta idea” se escapa de mis labios. Ella está a punto de increparme cuando un destello azul blanquecino ilumina el cielo tres metros por encima de la terraza de mi habitación y dos estelas de fuego calientan el aire nocturno. Reconocería ese coche en cualquier lado. ¡El DeLorean! ¡Al fin!

21 de octubre de 2015.

El futuro se ha vuelto presente sin darnos cuenta y de la misma manera, en breve, todo será un recuerdo. Han pasado 30 años, así, de un plumazo, pero para Marty y Doc solo ha sido un centelleo en el continuo espacio/tiempo.

—¡Hola chico, cuánto tiempo! ¿Vamos bien para Hill Valley? — exclama Doc al verme mientras me guiña un ojo y abre la puerta de mariposa de acero inoxidable de la máquina del tiempo.—La última vez que te vi no levantabas un palmo del suelo…

—¡Doc! ¡Marty! ¡Se me ha hecho largo, chicos!

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Marty, da un pequeño y grácil salto desde el habitáculo del coche hasta la terraza de mi habitación y le da un beso a mi novia —que tiene la boca abierta como una muñeca hinchable— en la mejilla.

—Veo que has sido papi…al cuadrado. Buen trabajo Tony…

—Ya ves Marty, Sperman me llaman. Y eso que no estaba concentrado que si me pongo de verdad hago media docena.

Les hago pasar y durante un rato nos ponemos al día. Les cuento todo lo que ha pasado en los últimos 30 años: les descubro Internet y debido a sus insistencia acabo haciéndoles una dirección de correo electrónico a cada uno: martymcfly@gmail.com y doc@gmail.com. Niegan con la cabeza, en silencio cuando les cuento las guerras del Golfo y la de Irak y se les pone el vello de punta cuando les anuncio el atentado a las Torres Gemelas. Marty le implora con la mirada, pero Doc niega, con gesto grave, con la cabeza. “No podemos intervenir”.

La crónica deportiva pasa por la Roja y sus gestas. Por el gol de Abreu. Les sorprenden que Bill Cosby sea un violador casi tanto como que esté a punto de estrenarse el Episodio VII de La Guerra de las Galaxias; nos reímos cuando les cuento que a Sabrina se le escapo una teta en fin de año y le doy un sobre a Marty para que lo lea cuando pueda. En la carta le cuento que el actor que le encarna, Michael J. Fox, padecerá dentro de muy poco la enfermedad de Parkinson. En una escena familiar, rompe la carta en muchos trocitos y me dice lo que ya sé. “No debemos saber nada sobre nuestro futuro”.

Raquel nos ofrece unas Coca Colas zero con cafeína, pero las rechazan.

—Somos más de Pepsi Perfect.

Aseguran que el futuro no es como se lo esperaban y hacemos una lista de cosas que deberían haber sido y no son. Ellos preguntan y yo respondo.

—¿Hoverboard?

—Estamos trabajando en ello.

—¿Videoconferencia?

—Sí, eso sí. Se llama Skype.

—¿La mujer explosiva?

—Tenemos Badoo.

Debido a su insistencia también acabo abriéndoles una cuenta a cada uno. Marty1985 y DocPerillón.

—¿Robocordones?

—Ummmm, no exactamente. Se está volviendo al velcro.

—Coches voladores sí, ¿no?

—Pues la verdad es que no. Ni patinetes, ni coches. No hay nada que vuele, pero hemos inventado los drones.

—¿Drones? ¿Y para que sirven?—pregunta el inventor curioso que es Doc Brown. No para de tomar notas de lo que le cuento.

—Para llevar cosas de un sitio a otro, tienen aplicaciones militares, para llevar órganos en operaciones…

—Qué fuerte…—susurra sorprendido Marty.

Ponemos la tele, quizás un informativo les haga ver cómo es de verdad el siglo XXI. Los bebés duermen plácidamente en el salón y mi novia sigue con la boca abierta sin pestañear. Ahora es ella la que  parece una friqui.

—¿Ese quién es?—pregunta Marty.

—Es Pablo Iglesias. Paul Churches.

—¿Y en qué grupo toca?

—No es un artista. Es un político. Pero si tocase algo yo diría que sería la armónica.

—¿Qué tal los políticos del futuro?

_ Bueno… Digamos que a más de uno le hacía falta una descarga de 1,21 gigavatios… Vía anal.

_Comprendo.

Hacemos zapping y se quedan maravillados de lo mucho que ha cambiado el mundo y lo poco que lo ha hecho Jordi Hurtado.

—Es más— apostilla Doc— creo que está exactamente en la misma posición que en 1985. La sonrisa es exactamente la misma, en serio, soy muy bueno con las caras.

Nos despedimos. Los echaré de menos. Marty le da un beso a los bebés en la frente y Doc hace una reverencia a Raquel que parece que empieza a reaccionar. La pareja de viajeros en el tiempo se sube al coche y el rugido del motor inunda el bloque de edificios. No me acabo de acostumbrar a verlo elevarse en la noche; el zumbido  del motor va en aumento: el destello blanco y azul inunda de nuevo la calle y la onda expansiva de la turbulencia espacio temporal me levanta el pelo y mueve mi camiseta.

Supongo que habrán vuelto a 1985, a la época de Reagan, de Michael Jackson, del VHS…

Yo me quedo de momento en 2015. Por fin he llegado.

Estoy en el futuro.

 

 

 

 

 

 

Una semana de vida: Diario de a bordo

Miércoles, 14 de octubre de 2015.

Tomás y Antón tienen una semana (+ un día) de vida.

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Los nuevos seres, a los que me referiré desde este momento como Mr.T y Mr. A., lucen en buenas condiciones. Siguiendo el lenguaje de este planeta, podríamos decir que están  frondosos como lechones. Llevan una vida de concejal: comen, duermen y cagan. Adaptarse a esta nueva vida no es tarea fácil, ni para ellos ni para nosotros. La casa parece en ocasiones el camarote de los Hermanos Marx y las dos familias se unen en un solo ente que todo lo devora. Mientras alguien baña a uno de los dos seres, otro hace una foto; una abuela se relame de orgullo, mientras la otra calceta; su primo grita y se produce un momento de descontrol absoluto. Me recuerda a la película “La guerra de los mundos” o “La tribu de los Brady”, no lo recuerdo. Qué felicidad.

Mi misión en este planeta era fecundar a una humana y comprobar el desarrollo posterior de la criatura resultante después de la cópula. Igual nos hemos pasado Capitán, porque aquí la gente no suele tener los hijos de dos en dos, aunque cada vez es más frecuente. Algunas mujeres aseguran que se trata de un efecto secundario de una bebida llamada “Cola-Cao”.

Comen como limas. Hay que suministrarles combustible cada tres horas aproximademente y se ve que disfrutan. Es curioso como la familia jalea y celebra (como si fuese fin de año) cada vez que eructan. Yo hago lo mismo para encajar, pero la gente me dedica miradas cargadas de reprobación. Si el gas es expulsado vía anal la celebración crece exponencialmente. Yo lo he probado también y me he quedado solo en la habitación. Llevan media hora sin hablarme. No hay quien entienda a estos malditos humanos.

Otro de las habilidades de los recién nacidos es la capacidad de defecar permanentemente . En una semana sus residuos han pasado por más etapas que Indurain. Ahora están en la “Lacasitos”, pequeñas bolas verdosas que jamás pensé que me fuesen a provocar tanta ternura. Aviso: No las probéis.El sabor difiere bastante de esos caramelos chocolateados, aunque en cuanto te comes 6 y te acostumbras al sabor las otras 6 bajan solas. Lo peor que he probado aquí en La Tierra después de la ajada. El récord fecal lo tiene Mr.A con 14 bolas. Aquello parecía un bingo.

En general podríamos decir que se portan muy bien. Así es como califica el comportamiento de los bebés su madre, que está atravesando un vaivén hormonal que ni Bibí Andersen. Es como si estuviese viendo “Love Actually” en su cerebro todo el tiempo. Intento apoyarla como puedo aunque hacerle el baile de la trompa al salir de la ducha no ha tenido el efecto deseado. Es decir, sí que se ha reído, pero no como yo esperaba.

En La Tierra existe el siguiente dicho: “Todo el mundo lleva un árbitro dentro”

Creo que no es incorrecto asegurar que todo el mundo también lleva un padre, una madre, una enfermera, un pediatra y un electricista. No seremos perfectos, pero poco a poco iremos mejorando. Si Ángel Cristo crió a dos hijos, nosotros también podemos.

Esta semana — la mejor de mi estancia en La Tierra — he utilizado el método científico del ensayo y error para llegar a las siguientes conclusiones que pueden ayudar al desarrollo y éxito de mi misión:

-Los niños son inflamables.

-Sus ojos son como dos pequeños agujeros negros. Uno puede pasarse horas observándolos y haciéndose millones de preguntas sin respuesta. Su tercer ojo, el llamado ojete en este planeta, es. literalmente, un agujero negro:  lo he observado con detenimiento y amor y estoy en disposición de asegurar sin miedo a equivocarme que el efecto no es el mismo que con los dos ojos principales, los de la cara. Nada que ver. Mucho más aburrido. Estás todo el tiempo esperando a que pase algo y cuando pasa desearías no estar ahí. La gente tampoco entendió este comportamiento, eminentemente científico. Humanos…

-No se les debe poner cinta americana en la boca para que no lloren.

-Flotan a duras penas.

-Necesitan amor y cariño.

-En una misma mueca pueden reflejar 4 o 5 estados de ánimo: sueño, alegría, llanto, enfado…lo contrario que Pedro Piqueras.

-Dan más trabajo que un Gremlin, pero vale la pena. De hecho, ni siquiera lo definiría como trabajo.

-Son un auténtico milagro, imposible de explicar, así que la misión va para largo.

 

Glosario de términos:

-Cola-Cao: Bebida chocolateada con la que se crió una buena parte de la juventud terráquea. A veces a uno le echan droga en esa bebida. El resultado es funesto.

-Bibí Andersen: Actriz española conocida por su carácter afable y feminidad.

-Amor: Es de lo que hablan las canciones de Rocío Jurado.

-Rocío Jurado: Suegra de Antonio David.

Seguiremos informando…

¡Salud hermanos!

Sperman y Ovugirl presentan: Instinto Maternal

Se acerca el desembarco de los mellizos. Ovugirl sale de cuentas el próximo 21 de octubre. Es el destino. Tengo un especial interés en que mis hijos vengan aquí, al planeta Tierra, ese día. ¿Por qué?

Pues porque es el día en que Marty McFly viaja al futuro.

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Es el día en que el futuro se convierte en presente y después, en menos de un abrir y cerrar de ojos, en pasado. Quizás aún esté a tiempo de llamar a mis hijos Marty y Doc. Pero no nos desviemos del tema que el 21 de octubre de 2015 nazca quien nazca se merece un post aparte. Hoy nos hemos dado cita aquí, en este pequeño rincón de Internet para hablar y debatir sobre el instinto maternal, el instinto paternal y sus diferencias.

Instinto Paternal

  1. Hace que intentes dejar de fumar con más fuerza que antes. En este último intento, el enésimo del año, llevo 14 días.
  2. Hace que desayunes fruta.
  3. Hace que llores escuchando Simply Red
  4. Hace que celebres que te aprueben la financiación de un coche. Estás jodido durante unos años, pero te mola.
  5. Hace que ordenes los cómics por el orden que se los vas a prestar, repito: prestar, a tus vástagos.

Y así, grosso modo, esto es.

Instinto Maternal

Esto es otro rollo. Es como más intenso. Os pongo un ejemplo. Hoy nos hemos levantado temprano (un domingo, manda huevos) y salimos a dar un paseo. Ovugirl ya está muy incómoda y tiene las manos hinchadas. Sus dedos son como criollos. Lo digo desde el amor y el respeto. Me encantan los criollos. Así que el entre la incomodidad y la hinchazón los paseos son más cortos de lo habitual. Cruzamos la calle por el paso de peatones y un coche se lo salta a la torera, tanto es así, que tenemos que dar un par de pasos hacia atrás para que no nos atropelle. Y aquí es donde el Instinto Maternal hace de las suyas. Yo le increpó al tío en plan “¿De qué vas?” Me cabreo unos segundos y sigo mi camino, pero Ovugirl no. Ovugirl es como un perro de caza, rabioso y hambriento, a quien su presa se le ha escapado por segundos. Ella, es muy elegante y tranquila, pero ojo… lleva una Queen Latifah dentro. Cuando sus pequeños polluelos están en peligro le sale “el barrio” y mejor no estar delante. Ovugirl increpa al huidizo conductor con educación austríaca:

—¡Gilipollas!

Yo la miro con detenimiento, atemorizado. El coche se aleja, pero nos replica con un toque chulesco de bocina que viene a decir ” A callar”. Así, cobarde y en la distancia. Además de mal conductor es tonto del culo. Ovugirl reacciona en una milésima de segundo y su brazo salta como un resorte al cielo, una peineta corona la acción.  Ahí está su dedo corazón: enhiesto, firme y contestatario.  En esa pequeña fracción de segundo tengo claro que su falange va salir disparada cual misil (bip)— en plan Mazinger Z—  que se va a colar por el tubo de escape del coche a una endiablada velocidad (bipbipbip) y que tras una brutal embestida va acabar metida en el fondo del oscuro culo del conductor para segundos después (bipbipbipbip) estallar.  El hombre al volante explota en mil pedazos, luego su mujer y a continuación el coche.

 

boom

Es que una mujer embarazada es como Kaiser Söze.

Pero el dedo de Ovugirl— el criollo asesino—no despega, no. Se queda ahí unos segundos. En el ojo derecho le brilla el instinto maternal y en el izquierdo, el asesino y me doy cuenta que hay un fino tabique que separa los dos. Por mis hijos mato.

Y entonces recupera su estado normal, se tranquiliza y me suelta una frase que nunca pensé escucharía de sus labios:

“Menos mal que no soy The Flash porque me ponía a correr y le daba la vuelta al coche”

TheFlash

No se puede ser más feliz.

Yo soy más práctico. Yo mientras veía a Ovugirl transformada en Hulk me hacía también el chulito para no quedar mal. Ella decía “Gilipollas” y yo apostillaba sin mucha seguridad: “¡Eso, eso!” Y levantaba la barbilla y la mano en plan “Mira que te meto mentalmente”. Tranquila cariño que aquí estoy yo, tu hombre, para defenderte.

Foto cuádruple el 28-2-15 a las 22.45 #2

¡Salud hermanos!