Valientes

Año 2012

Felix Baumgartner se asoma al vacío.

Baumgartner salta desde las puertas del cielo, rezan los titulares.

El planeta entero contiene la respiración para ser testigo de este acontecimiento.  Normal. Cuando una persona anuncia a bombo y platillo que quiere saltar desde 36.000 metros de altura, desde la estratosfera… pues suele ser noticia. El desafío se emite por la red para todo el mundo. Todas las miradas están clavadas en Félix que balancea nervioso sus pies sobre el abismo.  Si sale algo mal…la hostia va a ser fina, piensa Félix.

Esto último me lo estoy inventando, pero es lo que cualquiera pensaría. No es el trampolín de Splash, es la estratoesfera y, por muy arriba que esté, Felix es humano.

Claro que por mucho miedo que le entrase no era plan de decirle a todo You Tube: mejor otro día que hoy me da la risa. Félix pudo tener un momento de cordura allí arriba. Nunca lo sabremos. Un segundo de lucidez en el que la frase: Ni de coña aflorase en carne viva. Pero no. Eso no ocurrió. El tío se dejo engullir por el vacío. Se entregó.

Minutos después el desafío pasaba a la categoría de hito y todos felices. Se comprobó que efectivamente Red Bull te da alas y que además te pone un traje que ríete tu de Tony Stark.

Ya sé que el casco era totalmente necesario para evitar la muerte de nuestro héroe, pero no me digáis que este no era un salto para hacerlo tapándose la nariz y en bomba. Hay que tener valor.

Veredicto: Felix tiene un par de cojones. Felix es un valiente.

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Año 1975

Sylvester Stallone no es nadie. Vive en un destartalado apartamento con su perro, un Bullmastiff llamado Butkus… apenas tiene dinero en el banco. Un combate de boxeo entre el campeón de los pesos pesados Muhammad Alí y un don nadie, Chuck El sangrador Wepner le inspirá. Esa pelea cambiará su vida, pero Stallone no lo sabe aún. Se sienta a escribir y en un tiempo récord tiene acabado el primer borrador de un guión que lleva por título Rocky.

Sly sabe que tiene una buena historia y pasea palmito por los estudios. Los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff se reunen con el aspirante a estrella y le dicen que sí.

Hagamos una aclaración.

es una palabra muy poderosa. En alguna ocasión de nuestras vidas un a tiempo se ha revelado como una salvación. Ellos la invocaron. Dos peces gordos diciendo. Cuenta la leyenda que de la impresión Stallone hasta movió el lado de la cara que nunca mueve.

Hagamos otra aclaración

Ser productor de algo, de lo que sea (me da igual), lleva implicitó un componente de maldad, hijoputismo o cabronidad. Te dan una de cal y una de arena. En este caso la jugada fue la siguiente:  el fue seguido de otra palabra, esa que nunca quieres escuchar después del subidón afirmativo.

Estamos hablando de la palabra pero.Esta conjunción tiene muy mala fama y aparece en el ranking de palabras más odiadas por el público en general, más que nada por su efecto corta rollos o desilusionante.

Ejemplos: Sí, pero solo la punta ó Si, pero son gemelos.

Si hubieseis cumplido con el primer ejemplo no escucharíais el segundo.

En este caso la frase fue:

-Sí. Nos gusta, pero mejor que no la protagonices tú.

¡…y el gancho golpea de lleno en la cara del campeón que no sabe donde está…!

Stallone no cae a la lona y se planta. Les dice que ni de coña. Ellos le ofrecen más pasta por el guión, pero  él asegura que a Rocky tiene que interpretarlo él. Ellos suben la oferta. Sly se mantiene en sus trece. Suben más. El actor no tiene ya dinero en el banco, aun así se reafirma y se enroca (nunca mejor dicho). Los productores caen agotados ante el aguante del campeón y ceden a sus deseos. Suena la campana. Stallone gana su primer combate antes de subirse al ring.

El resto es historia. Rocky se alza con tres Oscars, lanza a Stallone y a su perro al estrellato y crea un icono del cine moderno.

Stallone no era nadie, no tenía nada, pero tenía fe. Con eso le bastaba. Le salío bien aunque pudo haberle salido muy mal.

Veredicto: Stallone tiene un par de cojones. Stallone es un valiente.

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Año 2013

El Banco de España asegura que la crisis de este año, en contra de lo que nos quieren hacer creer, será peor que el pasado. El paro sigue creciendo sin prisa pero sin pausa. Los jóvenes se ven obligados a huir  y los que se quedan aceptan trabajos precarios con sueldos absurdos. Rajoy no habla ni de Bárcenas ni nada. Fuera de España calla porque no sabe inglés. En España mutis porque cuando habla suena a chino y casi siempre… a cuento chino. A pesar de la que está cayendo Mariano quiere ir  a ver el España-Francia. La Roja se la juega en París.

Hagamos un inciso e inventemos un personaje. Llamémosle, por ejemplo, Miguelín. Miguelín es del entorno cercano de Mariano, ni siquiera está metido en política, simplemente es un amigo del mandatario. Su amistad data de la época de primaria cuando compartían bocadillo en el recreo. A pesar del poder que ostenta Mariano en la actualidad, tanta pompa no ha hecho mella en la relación de los dos hombres que se siguen tratando con la misma naturalidad de hace 40 años.

Oye Ano… (así le llamaban en el colegio a Rajoy en esta ficción histórica) a lo mejor no es buena idea que vayas a ver el partido de la selección a París. Ya sabes…las cosas están muy jodidas y la gente se empieza a hartar. ¡Deberías cortarte macho!

Déjate de polladas Miguelín que nos jugamos la clasificación ante los gabachos. ¡Voy en representación del pueblo español!

-Pero Ano…mira que la gente está muy caliente…

-Yo le he dado mi palabra a Platini de que voy y voy.

¡Cómo si tu palabra valiese de algo Mariano! 

-¡Cómo me conoces cabroncete¡ ¡Venga vámonos que no llegamos!

Ante la mirada átonita de Mariano, Miguelín muere fulminado por un infarto.

(Como ya no necesito más a este personaje me lo cargo si os parece…)

Seguimos…

España no va bien. Mariano se va al fútbol.

Veredicto: Mariano es un valiente de cojones.

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Al verle ayer en el palco muchos desearon tenerle al borde del abismo como Baumgartner…y quitarle el casco.

Saludos hermanos.

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