100% ignífugo (Parte II): preparando el terreno

Mis padres me enseñaron a no mentir. Una vez le dije a mi padre que quería 100 pesetas para invitar a un helado a un amigo. Me las dio. En realidad el Frigodedo era para mí. Aquella lejana tarde hacía de las mías en el maravilloso entorno del campo de tiro al plato de Lugo, que, como todo el mundo sabe, es lugar idóneo para criar a un niño. No sé muy bien cuál fue el «mecanismo de padre» que utilizó mi viejo, pero el caso es que se enteró de que le había mentido.

Traición.

Aquí es donde entra la psicología inversa y el saber hacer de un buen progenitor.

La hostia que me pegó me puso a bailar como un trompo durante diez minutos. Después me pidió cariñosamente:

—¡No me vuelvas a mentir en tu puta vida!

Decidí que para ahorrarme problemas con el sheriff lo mejor sería defender la verdad, la ley y el modo de vida americano.

Hay gente que toma la otra opción, al menos en situaciones de emergencia. La entrevista de trabajo de Cals era una de esas disyuntivas. «¿Me aferro a mis principios y sigo en el paro o exagero todo un pelín y me hago con el puesto?» Él, en estos casos, clava la segunda alternativa.

Yo, desde el altercado con el helado, miento fatal. He debido desarrollar un… ¿cómo llamarlo?… miedo muy fuerte a una hostia  no confundir con miedo a una hostia muy fuerte, variante más violenta del primer caso. Miedo escénico en definitiva.

Mi entrevista hubiese sido algo así:

—¿Habla usted francés?

—Si… (dubitativo)

—¿Seguro?

—Bueno…yo…

HOSTIA.

—¡Pero no me pegue hombre que usted no es mi pa…!

HOSTIA TRANQUILA A LA DERECHA DE IDA Y CON EL DORSO. HOSTIA A LA IZQUIERDA, DE VUELTA, CON LA PALMA.

En dos tiempos. Una hostia rápida y mortal. La hostia rayo que la llaman. Vista y no vista.

Pero eso a Cals nunca le ocurrirá.

Madrid, año 2005

Lunes

—O sea que tienes trabajo…

Cals asiente mientras mastica a dos carrillos un generoso puñado de cacahuetes para matar el hambre entre plato y plato.

—¿Y cómo vas a hacer con el coche?

—Tiro de metro y de bus. Maloserá.

PAUSE

Parece algo obvio, pero Madrid no es Chancelas.

Madrid y alrededores son muchos kilómetros. Solamente los «alrededores»  ya son bastante extensos.  Es un área inabarcable para un vendedor novato y sin vehículo. La va a cagar.

PLAY

—Cals, mira que Madrid no es Pontevedra. Son muchos kilómetros…es un área…

—¡Ya me quieres quitar la ilusión! ¿Es eso? ¿¡Ya me quieres joder como siempre!?

Vaya con la Julia Roberts del carajo. Opto por recular que lo veo nervioso.

—No hombre, tranquilo, come despacio que te vas a atragantar. Tienes razón «meu rei». Maloserá. ¿Quién necesita coche en Madrid? ¡Menuda chorrada!

Martes

Cals se pone su mejor traje y se dirige a las oficinas que Descansolátex tiene en una céntrica calle de la capital.

45 minutos en metro. «Vaya, pues no es tan céntrica»

Tras las presentaciones, el hombre que le entrevistó unos días antes le informa de que en unos minutos comenzará el curso de formación de la empresa.

«Bien. Cojonudo. Así me pongo al día del producto», piensa Juan.

Resulta que el curso de formación en custión es realmente un puto folleto que explica las ventajas de dormir en los fantásticos y maravillosos colchones de Descansolátex. El trípitco abunda en los muchos beneficios que proporciona esta marca.

  • Buena adaptación a la estructura corporal.
  • Buena circulación de aire.
  • No necesita ser girado ni volteado.
  • Muy respetuoso con el medio ambiente, ya que más del 80% de su composición es producto natural.
  • Mejora la circulación sanguínea.
  • Incrementa la oxigenación de los tejidos.
  • Produce un efecto regulador del pH del organismo.
  • Estimula el sistema linfático, ayudando a eliminar residuos del organismo.
  • Provoca un sueño profundo relajante, produciendo en consecuencia una relajación de la musculatura y un alivio de los dolores de cabeza y de la migraña.
  • Contribuye de forma muy positiva en la salud mental.
  • 100% ignífugo

Un puto balneario.

colchon-viscoelastica-farmavisco-magneto-6715382z0
Al llegar a casa me enseña el pasquín y me dan ganas de comprarle uno. Me hace especial gracia el punto que reza: Contribuye de forma muy positiva a la salud mental. Pues vale. Que hagan camisas de fuerza del mierdalátex  éste y un problema de salud pública menos del que preocuparse. Como folleto, impecable, como curso de formación algo escaso, pero claro, Juan, a estas alturas, es ya todo un experto.

Como lo conozco no digo nada y le sigo la corriente…

—Tony, ¿sabías que estos colchones bla bla bla….?

—Yo asiento con la cabeza y me hundo en el sofá  mientras clavo mi mirada en el escote que luce esa noche Belén Rueda en “Los Serrano”. A ver si se le ve una teta…

De vez en cuando intercalo un: «¡No me jodas! ¿En serio?» No quiero que se sienta herido. Resines me está cortando el rollo.

belen ruueda

Juan cree que de verdad me interesa el tema así que se crece y sigue con su ponencia. Que si el ph. es sumamente importante en el descanso diario, que si hay que dormir alineado con el trópico de Cáncer, que si el huevo izquierdo debe reposar ligeramente sobre el derecho de forma que cuando la luz de la mañana roce el escroto al alba la sombra chinesca proyectada parezca la de un oso hormiguero… en fin… chorradas. Estoy a punto de comprarle uno, pero esta vez de verdad, para que se calle.

Yo a lo mío. Sigo sin verle la teta a Belén. Esa seguro que es de látex y del bueno. Cómo ha mejorado esta chica desde los tiempos de VIP Noche.¡Uy!…casi se le sale… Nada, no hay manera. Esto es como buscar a Wally.

—¿De verdad?, vuelvo a repetir fingiendo asombro. En realidad en mi mente tengo a Juan en MUTE para concentrarme en la trama del capítulo. Veo que gesticula, pero desconecto. En un momento dado vuelve el volumen y Juan me dice que haga de cliente que él ya hace de vendedor. Lo que me faltaba.

—¡Podemos hacer un guion! exclama emocionado.

Estoy hasta las pelotas. Son ya las doce y media de la noche. Sin dejar de mirarle  aprieto el botón de off y la pantalla se funde en negro con un zumbido. Pienso que ojalá Cals tuviera también ese botón.

Me olvido de la teta hasta la semana siguiente.

—Mañana es otro día Cals…

—Pero el guión…

Joder con Amenábar…¡Si ya me estás contando una película cabrón!

Pero como somos amigos hacemos el guion y de paso re-cenamos algo ligero, cordero o lo que haya. Escribir con el estómago vacío es un sacrilegio.

Continuará…

Anuncios

2 Comentarios