Atrapados en la red

Año 2011

Mi amigo José Carlos Farto Moledo (al que a partir de ahora me referiré como Capitán Ratiño para preservar su anonimato) me visita en un famoso complejo hospitalario de la ciudad. Una complicación en una laringitis me postra durante tres días en una habitación de la planta de otorrinolaringología. Voy contando la historia en Facebook bajo el título Montecelo no es hotel italiano. La gente piensa que estoy de coña por cómo cuento la aventura.

enfermo

Mientras mis amigos virtuales se lo pasan pipa leyendo mi encuentro con los doctores, mi amigo Capitán Ratiño sube a hacerme una visita. O eso creo yo. Falso.

Capitán Ratiño se encuentra en su temporada de vacaciones y como dispone de tiempo y actitud se acaba de matricular en un curso de Redes Sociales, de Marketing Online. A mí, que no tengo más contacto con las redes que mi Facebook, me parece un buen tema de discusión para cinco o diez minutos.

Ratiño está una hora y media hablando del tema sin parar. Que si es el futuro, que si esto que si aquello, que si es otro mundo…

Me doy cuenta que Fart…perdón…Capitán Ratiño ha subido por dos motivos:

1) Aunque el disfrute de sus vacaciones, la gente trabaja. Se aburre.

2) Yo no puedo escapar. Estoy débil y me cuesta hablar. Soy la presa perfecta.

Él lo sabe y sigue erre que erre.  En un momento de la conversación me entran ganas de llamar a la enfermera y pedirle que se lo lleve, que no sé quién es y que tengo miedo. ¡Que le corten la cabeza!

Mientras me pierdo en mis pensamientos Ratiño le da vueltas a uno de sus rizos y prosigue con su castigo:  Bla bla bla… Facebook, bla bla bla Google…

Bla, bla, bla… ¡calla ya coño! Sin duda es una materia interesante, pero tampoco entiendo a qué viene tanto revuelo. De vez en cuando intento desviar la conversación hacia otro tema, pero es inútil. Está muy enganchado.

-¿Qué tal tus padres?

-No tienen Twitter. ¿Sabías que…? Y vuelta a empezar.

Cuando acaba con la disertación le digo que la próxima vez se venga con traje y que se traiga el atril. Si va a hacer algo que lo haga bien.

Tras mi salida de Montecelo, la conversación sobre las redes sociales se repite al menos en una decena de ocasiones y, poco a poco, la curiosidad se va abriendo paso en mi voluntad de hierro. Estoy a punto de caer al lado oscuro.

Año 2013

Leo que la Fundación Uned comienza con la edición de este año de su curso en Community Managament. A pesar de que estoy en paro, dato sorprendente viviendo en España, me decido a hacerlo.

Abro la primera página del temario. Ya no hay marcha atrás. Las posibilidades son infinitas, la materia es inabarcable. Facebook, Twitter, WordPress, Foursquare, Pinterest, Bandcamp, Google+, You Tube, Instagram…

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Es otro mundo. Me doy cuenta que los chavales de 20 lo tienen más o menos dominado, pero a la Generación Goonie se le escapan muchas cosas. En muchos sentidos somos el eslabón perdido.

Me dicen que han tenido que ingresar a un amigo. Subo a verlo y le empiezo a contar sobre el curso tan apasionante que curso en la actualidad. Mi amigo no tiene ni ordenador. Lo que le estoy contando le da igual, pero yo sigo.

De repente me doy cuenta. Me he convertido en el Capitán Ratiño. No. Mejor aún, ya que mi curso está más actualizado que el suyo. Tengo que buscar mi propia identidad. La encuentro. Teniente Perú me suena bien. Con dos cojones. Se llaman redes porque atrapan.

Soy un yonki virtual. Aún no he acabado el curso y aquí queda mucho bacalao por cortar. No sé si podré llegar a dominar todo antes de que la red me domine a mí. No me encuentro bien. Sudo ceros y unos. Si estáis leyendo esto puede que….ERROR DATAERROR DATAERROR DATA

Epílogo

Diario del Teniente Perú:

22 de noviembre de 2023.

He quedado con Capitán Ratiño en la puerta de la Residencia para ancianos “La muerte plácida”. Todo va según lo planificado en la reunión de la pasada semana. Los elegidos parecen objetivos fáciles. Mayores, solitarios y con una sordera superior al 70%. La vigilancia es escasa. La última vez casi nos pillan porque el muy burro hizo Chek- in cuando no debía. Espero que traiga el atril…

¡Salud hermanos!

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