Cuento de Navidad

Si el año fuese una mujer, las fiestas navideñas serían “esos días”.

Siempre es el mismo cuento. Nuestro estado de ánimo se altera: algunos se ponen tristes; otros se cabrean a la mínima; unos desean que pasen cuanto antes y otros ríen o brindan como locos.

Y es que la Navidad es tan especial que cuesta encontrar el equilibrio.

Cuando era un niño, allá por los años ochenta, las cosas eran mucho más sencillas, aunque la verdad, no os voy a mentir, abrir regalos cansaba bastante. La bola-loca:repe; el tragabolas: mola; Operación: guay; otra bola-loca: qué rollo: la figura de He-Man: brutal…

Moraleja: todo el mundo sabe quejarse.

Santa enfadado

En mi casa el plato fuerte era la Nochevieja, y el resto de fiestas solo servían para calentar el ambiente y preparar el terreno. Uno de los grandes inventos de la Navidad es, sin atisbo de duda, la mesa de los niños, que consta de un menú ligeramente distinto al de los mayores. Si te tiras un pedo en esta mesa tus primos se ríen y después se chivan. Tu padre se levanta de la mesa como un miura y te obsequia con una buena hostia ochentera  para demostrar ante la familia lo buen educador que es. Tú culpas a tus primos y les juras odio eterno, pero en el postre ya sois otra vez colegas.

Durante años quise sentarme en la mesa de los mayores, pero en cuanto deposité mis adolescentes posaderas en una de sus sillas me di cuenta del fatal error. La mesa de los mayores es un auténtico coñazo y lo sigue siendo: hablan de política, de lo mal que está todo, discuten a viva voz y cuentan chistes de mayores. A día de hoy sigo cenando en la mesa de los niños, lo cual es bastante raro ya que en mi casa ningún hermano tiene hijos. Hay perros, pero no es lo mismo. No se expresan igual.

Más cosas raras que ocurren por estas fechas.

El otro día me telefoneó mi madre a las diez de la noche para decirme que NO nos había tocado la lotería. Esto es como si tu médico de cabecera te pega un toque para decirte que no estás enfermo o como si tu jefe ta llama para informarte de que no te sube el sueldo. ¡Cuando uno es rico se entera temprano hombre!

─Cariño, no nos ha tocado la lotería.

─Ya mamá, son las diez de la noche. No hacía falta que llamases para decírmelo, lo suponía.

─Vale hijiño, ¿vienes a comer mañana?

─¿Qué hay?

─ Merluza cocida.

─No puedo mama, tengo una reunión.

─Pero si estás en paro…

─Ya mamá, pero es una reunión de trabajo.

─Entonces hago churrasco.

─ Entonces voy.

─¿Y la reunión?

─Era mentira, quedé para beber. Puede esperar.

Cosas de madres.

Las compras de última hora son otra de las especialidades en mi casa. Ya os digo que los regalos gordos se dan en Nochevieja por una vieja tradición familiar, pero en Papa Noel, algo cae siempre.

─Toma hijo─ dice mi padre mientras me tiende un regalo─ a ver si te gusta.

─Gracias papá─ digo mientras arranco el papel. Está claro que es un libro, lo desenvuelvó y me quedó mirándolo fijamente “Sexo en grupo a partir de los sesenta y cinco”─ Pero, papá… este fue el libro que te regale yo el año pasado.

─Perdona hijo…es que no tuve tiempo y pillé lo primero que encontré en la estantería. Bueno, toma 20 euros.

─ Me costó 40.

─Bueno pues toma 50 y me das la vuelta.

─Espera a ver si llevo encima cambio─ Le tiendo el billete de diez y negocio completado.

─¡Feliz Navidad hijo!

─¡Feliz Navidad padre!

A mi hermano la cae por Papa Noel un IPad, una cámara digital  y 200 euros de curso legal. A mi hermana tres libros nuevos, un ordenador portátil y unos tenis. Mis regalos son: una máquina de pedos, el libro usado o los  50 euros (uno de los dos) y lo que más me jode: unos calzoncillos (estos gracias a Dios sí están sin usar, al menos a simple vista).

Mi mirada pasa de mis regalos a los suyos con un lento movimiento de cabeza y me quejo en alto de la falta de equidad. Mientras se hartan a desempaquetar cajas con las babas cayendo por las comisuras de sus labios me dicen y que soy un materialista y que tengo envidia.

¡Pues claro, no te jode!

Al final me río porque el libro lo había tomado prestado de una estantería de mi padre el año pasado.

Aún así, cada vez que llega esta noche tengo esperanzas de que seamos estos:

navidad-familiar

Aunque normalmente acabamos siendo estos otros:

la-familia-monster

En fin, pero que dure…

¡Salud hermanos!

TodosPor mí como si vuestros novios os abortan a palazos mientras no salga de mi dineroVer más en: http://www.20minutos.es/noticia/2013699/0/miembro-nngg/twitter-aborto/palazos/#xtor=AD-15&xts=467263
Por mí como si vuestros novios os abortan a palazos mientras no salga de mi dinero”Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2013699/0/miembro-nngg/twitter-aborto/palazos/#xtor=AD-15&xts=467263
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