Skid Row, Dublín y la tarjeta del paro

Año 19917

Por segundo año consecutivo visito Irlanda durante un mes con la excusa de aprender inglés. Lo mejor para conseguir mi fin: rodearme de españoles. Cuantos más mejor.

Este año hay muchas caras nuevas, pero el núcleo duro formado por  Shop, Uvas, Nacho, Román y yo sigue intacto. Hay un nuevo fichaje para esta temporada.

Se hace llamar Pepa. Es un chico. Pues vale. Bautizado quedas.

Lo aceptamos en nuestro pequeño grupo y nos pasamos un mes practicando nuestro castellano, eso sí, en Dublín.

Pepa toca la guitarra. Nacho también.  Yo aún no. Empezaría ese año. Puede que por culpa de ellos. No lo sé.

Uvas es fan de Dire Straits y es el tío al que todos  respetan. Le escuchamos atentamente mientras zampamos hamburguesas.

Nos habla de un grupo nuevo que ha descubierto. Se llaman SKID ROW. Fran, que así se llama en realidad, nos cuenta que en todos los grupos siempre hay alguien que no da la talla. Puede ser el bajista, el batería o un guitarra…alguien más flojo que baja la media del grupo. Nos cuenta que en SKID ROW eso no pasa. Nosotros asentimos con cara de duros y los carrillos a lo Mario Vaquerizo mientras apuramos con la pajita  las últimas gotas de nuestro refresco.

Hay que escucharlos ya.

Uvas tiene el último disco. En cinta claro.

Slave to the grind.

Uno de los grandes discos del rock norteamericano de los noventa. Nos enganchamos. Monkey Bussiness, Slave to the Grind, Get the fuck out (que parodiaba en el título a la canción de Extreme Get the funk out)…pero sobre todo las tres baladas. Eran y siguen siendo tres canciones de otro mundo. In a darkened room, Quicksand Jesus y Wasted Time. La piel de gallina con 15, con 25 y con los que se tengan.

A la banda de New Jersey la descubrió un paisano, Jon Bon Jovi, y bueno… la  leyenda cuenta que acabaron muy mal.

El líder de Skid Row era un tipo que se hacía llamar Sebastian Bach y que poseía un vozarrón capaz de abrirle los ojos a un chino. Un fulano de más de 1,90, con una larga melena rubia y muy mala leche. Si observabas una foto de cuello para arriba era complicado discernir si era un tío o una tía. Ya teníamos nuevo ídolo.

sebastian_bach

Este era el segundo disco de Skid Row. Con Sebastian sacaron cuatro y después lo de siempre malos rollos y al hoyo. Una pena.

VIGO, JUEVES SIETE DE OCTUBRE DE 2010

No me lo puede creer. Aquí estoy yo en primera fila con mis amigos Félix y Marcos esperando a que salga al escenario de la Sala Inferno de Vigo nada más y nada menos que Sebastian Bach. Sin Skid Row, pero Sebastian es Sebastian.

Félix toca la batería y es un heavy de corazón de los de verdad, aunque lleva años compatibilizándolo con un grupo de pop. A él lo que le gustaría en realidad es  salir al escenario tatuado hasta las cejas, meter la batería en una jaula, prenderle fuego y dar un concierto de tres horas  y media.

En realidad Félix lo que quiere es ser Tommy Lee, el batera de Motley Crue. Yo también pero por otros motivos.

Marcos es lo más parecido a una groupie de Sebastian que conozco. Si Sebastian se bajase los pantalones y le dijese: “Arrodíllate y cántame una de la Pantoja”…no sé yo que haría el buen hombre. Está muy pillado.

Allí estamos los tres. Sudando. Y eso que aún no ha empezado. La semana anterior había terminado un contrato en Correos y esa misma mañana había acudido a la oficina del INEM para recoger la tarjeta…ahora eso daba igual. Me iba a olvidar de todo durante…

Poco más de una hora.

Sebastian salió y lo dio todo. Nosotros con los ojos como platos viendo a semejante bicho en el escenario. Otro sueño de adolescencia cumplido.

¡El Puto Sebastian Bach!

Todo muy rico hasta que se estropeó uno de los monitores y tuvo que parar. Poco más de una hora. Que decepción. Y aún faltaban las mejores.

La gente abandonó la sala poco a poco, pero nosotros tres, nos quedamos en busca de la ansiada foto con nuestro ídolo. En ese momento nuestra actitud era la de Guardia Civiles del Rock.

Una hora y media después Sebastian sale del camerino y saluda.

¡Lo tenemos delante! Nos miramos acojonados. ¡Es el Puto Sebastian Bach!

Félix tiene una sonrisa en la cara que le hace parecer recién fugado de un psiquiátrico, a Marcos los ojos parece que se le van a salir de las órbitas. Yo no doy crédito. Había visto una vez a John Balam en Marín , pero esto era incluso mejor. ¡Sebastian Bach!

Se acerca y saluda. De ahora en adelante es ya nuestro amigo Sebas para siempre. Le hablo en inglés (el que aprendí en Irlanda), Félix le habla castellano pero gritando (que es el mejor inglés). Sebastian muy majo nos pide disculpas e insiste en que no puede cascar la voz. Al día siguiente telonea a Guns & Roses en Madrid y tiene que estar al 100%.

De cerca impresiona más si cabe. Para que os hagáis una idea este tío es como Thor solo que en vez de martillo lleva un micro. Es la descripción más fiel. Venga chicos…mirad al pajarito…

sebas

Los dos de la derecha creo que son el hermano de Pablo Motos y un señor muy amable residente en laTierra Media, no tenían cámara y nos pidieron el favor. Entre los hijos del rock and roll somos así de enrollaos.

Nos despedimos con un abrazo, pero de los nervios por la foto casi se me olvida pedirle el autógrafo. Él tiene boli. Yo no tengo papel. Me mira impaciente. Se lo llevan en volandas. Echo la mano al bolsillo. Nada. Tanteo el otro. Sonrío. ¡Joder la tarjeta del paro! ¡Nunca me había alegrado tanto de verla! Se la tiendo. El Dios nórdico la mira sorprendido. WTF?

Tranquilo Sebas, tu firma que seguro será lo más bonito que nadie haya hecho jamás con una de estas.

Y firmó.

Nadie me habá sellado tan bien la tarjeta.

¡Salud hermanos!

PD: Marcos cree que Sebastian es su colega. Lo piensa de verdad. No le digáis nada que le pueda robar esa ilusión, por favor.

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2 Comentarios

  1. Dessjuest

    Grandísimos, “Slave to the Grind” es un album que habré escuchado ni sé las veces, “Wasted Time” un baladón impresionante, grandísimos, el anterior disco también muy bueno, luego la verdad es que no volvieron a dar ese nivel, los últimos discos que les escuché daban hasta pena, y el Bach en solitario tanto de lo mismo.