Cómo anunciar el fin del mundo (Versión española)

Dice la noticia:

Un equipo de especialistas designado por Naciones Unidas trabaja en un plan para detectar e informar al planeta el peligro de un cometa o asteroide potencialmente fatal.

Sería cada gobierno quien daría la noticia a su población, tomando en consideración aspectos culturales y religiosos”, explica el líder del plan de la ONU.

Pues aquí en España  (Spain para el resto del mundo) estamos jodidos.
Muy brevemente la historia sería así…

Cientos de periodistas se congregan en la sala de prensa de la Moncloa. El presidente del Gobierno está a punto de aparecer tras convocar una rueda de prensa de emergencia.
El murmullo de los reporteros enmudece cuando dos asistentes del presidente se presentan empujando un televisor de plasma. La pantalla se enciende y la cara del presidente luce, radiante como nunca, en una pantalla de 50 pulgadas.

Los periodistas se han quedado “plasmados” ante tanto despliegue. Algo gordo debe estar pasando, no es un rueda de prensa normal. Se ha programado una en cada país del mundo exactamente a la misma hora. Aquí llevamos 10 minutos de retraso y en la era de la comunicación eso es una eternidad. La de Estados Unidos ha comenzado hace unos minutos, y los primeros rumores se esparcen por la sala como un virus.
“Un meteorito se acerca a la tierra, su impacto podría ser devastador”.

-¿Es eso cierto señor presidente?

-A ver…maloserá…vamos digo yo.

Uno de los reporteros se aprieta un pequeño casco contra la oreja mientras escucha con preocupación  las emisoras internacionales.

-¿Cuál es la situación señor presidente?
-Les explico. E intentaré ser lo más conciso y claro posible. El meteorito viene directo hacia La Tierra pero no estamos en su trayectoria.
-¿Cómo?
– El meteorito viene directo hacia La Tierra pero no estamos en su trayectoria.
-¿Pero eso no es contradictorio señor presidente?
-Depende.
-¿De qué depende?
-De según se mire.
-¿Pero viene o no viene derecho hacia nosotros?
-Venir viene… como un rayo. Pero que no cunda el pánico. Eso sí, el impacto y la extinción de la raza humana es un hecho…pero no estamos en su trayectoria casi seguro.
– ¿Y cómo se explica eso?
-Es un impacto en diferido.

El descontrol se apodera de la sala.

-Pero tengo noticias peores.
-¿Peores que el fin del mundo?
-Sí. Es mejor que se sienten. Hemos reunido a un comité científico…por desgracia todos nuestros grandes cerebros trabajan en el extranjero pero Paco García, Paco acércate, estaba ocioso y él forma el comité. Paco, amigo, cuéntales lo que me has contado a mi.

Paco susurra nervioso:

-¿Todo señor?
-Shhh…calla coño, todo no que pareces tonto. Tu sonríe.

Paco da un paso al frente.

-Según mis cálculos…el impacto coincidirá con el partido del Real Madrid.

El pánico ya es real y decenas de manos se alzan para pedir turno entre gritos de histeria.

-Paco…
-Dr.Paco…
-Perdón…Doctor Paco,  entonces…¿usted cree que esto puede afectar al Balón de Oro?

Paco baja la cabeza y en su calva se reflejan algunos flashes. Se muerde el labio y vuelve a mirar a la congregación de plumillas y fotógrafos que le miran suplicando una respuesta. Los labios de Paco se separan y pronuncian:

-Me temo que sí.

El presidente toma la palabra ante la algarabía y asegura que ya se ha activado el protocolo de emergencia para intentar frenar “un poquito” el avance del cuerpo celeste y así al menos poder ver tranquilos la primera parte. Haya calma , insiste. Maloserá. Y añade un “coño” para enfatizar.
-Señor, si no hay peligro ¿Por qué está usted en un búnker?
-Yo no estoy en un búnker.
-Pues detrás suya pone búnker.
El presidente se da la vuelta. En letras grandes (los académicos las llamas mayúsculas) se puede leer BUNKER. El político se vuelve a girar y afirma con seguridad:
-Pues yo no leo nada.
Las letras comienzan a parpadear en rojo y una sirena ulula con fuerza al otro lado del plasma.
-Me tengo que ir, pero ustedes tranquilos no se preocupen que aún le quedan cinco minutos para despedirse de sus familias. Los cálculos que les acaba de dar Paco son erróneos. Lo rescatamos del extranjero pero de Portugal, no está tan bien preparado como los que están en Alemania.

La muerte es inminente.

Gritos de terror, histeria…muchos huyen, otros lloran. Moncloa empieza a temblar…la tierra se resquebraja. En el plasma la imagen va y viene…un periodista se agarra a un saliente mientras la lava salpica y funde a uno de sus compañeros que solo alcanza a decir una palabra: dimisión. El hombre, horrorizado ante la muerte de su compañero,  se aferra con sus uñas al mármol ardiendo y una última pregunta brota de sus cuerdas vocales que están a punto de hervir.
-¡Cabronazo! ¿No tienes nada que decir?
-Ah si…un segundo.
El presidente saca un papel del bolsillo de la chaqueta, carraspea y dice:

-Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir.

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Más o menos sería algo así. El fin de la humanidad. Lo que Pablo Iglesias llamaría “el fin de la casta”.

Salud hermanos.

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