“Reovolución”

¿Cuál es el secreto del éxito?

La verdad es que no tengo ni idea, si lo supiese posiblemente estaría escribiendo esto mismo, pero desde otro sitio: Las Bahamas o Bueu. Lo que sí logro intuir es cierta idea vaporosa sobre los ingredientes que hacen falta para conseguirlo: una buena idea, arriesgarse a llevarla a cabo y mucho, mucho trabajo.

Tener una buena idea no significa necesariamente inventar algo partiendo de cero. Una buena idea puede ser revolucionar algo que ya existe. McDonalds lo hizo con las hamburguesas, The Beatles lo hicieron con la música. Ninguno de los dos inventaron nada, pero sí que crearon algo nuevo. Algo único. Me da igual que sea “Let it be” o el “Big Mac”. Los dos son productos de éxito.

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Todo el mundo puede tener “buenas ideas”. Al menos una en la vida. Otra cosa muy distinta es hacer que pasen de ese limbo mental al mundo real. La mayoría acaban en el trastero de nuestra mente archivadas en la caja que lleva la etiqueta Cosas que me hubiera gustado hacer.

“La Tortillita” es hoy por hoy una realidad, un lugar de referencia y un punto de encuentro obligado en Pontevedra, pero no hace mucho era tan solo un neón encendiéndose y apagándose en la cabeza de Manuel Valenzuela Banet, un emprendedor nato de mente inquieta y corazón de inventor. Lo sé porque le conozco.

En el momento que abrió la boca para hablarme de su nueva criatura supe que sería solo cuestión de tiempo que viera la luz. Si lo tiene tan claro como para verbalizarlo, es que algo va a pasar.

Las conversaciones sobre nuestras ideas o nuestros problemas han empezado durante años con la misma frase:

 -Te cuento una historia que tengo entre manos pero no se lo digas a nadie…

 -Vale… y después te cuento yo otra pero tampoco puedes decir nada…

Esto fue así hasta que hace unos meses cuando, cansados de empezar siempre con la misma frasecita, decidimos que sería mejor partir de la base que todo lo que hablamos entre nosotros era un secreto.

 -Esto sí puedes contarlo…

No saben queridos lectores el tiempo que se ahorra uno. En una de esas me presentó su idea de comid  española rápida  y de calidad.

Si lo puedes explicar en una frase seguro que vas bien encaminado. 

Poco después fui uno de los 10 o 12 afortunados que pudo degustar en primicia y a puerta cerrada la primera cena que ofrecía el local. El éxito llamó a la puerta desde el primer día. Un ambiente familiar y un producto conocido por todos, pero con un toque actual, hicieron el resto.

Pero mientras nos servían el postre y a pesar del cada vez más animado murmullo, yo podía escuchar el ruido de los engranajes del cerebro de Manolo que nunca deja de funcionar.

¿Por qué quedarse en Pontevedra? ¿Por qué no pensar a lo grande? ¿Por qué no una Reovolución?

Manos a la obra. Nadie puede hacer todo ese trabajo él solo, así que Manuel se blindó. Llamó a los refuerzos. Gerardo Muñoz se convierte en su Lennon y entre los dos afinan un proyecto que por sí mismo, y con estos mimbres, está destinado al éxito.

Está en boca de todos.

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…y es que La Tortillita, amigos, ha sido y es una cuestión de huevos. Viva la Reovolución.

¡Salud hermanos!

Vale por un disco.

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