Diario de a bordo: First Blood

Capitán la que se ha montado en cero coma:

Los lechones están bien, aunque hemos descubierto estos días que flema no es una ciudad portuguesa. Llevan una semana de vómitos y diarrea; se contagian entre ellos aunque poco a poco se van recuperando. Es lo que tiene ser padre primerizo a los cuarenta y de mellizos, que descubres un mundo nuevo cada día.

Por si esta tremenda situación fuera poco, Tomás se ha cortado en un dedo y hemos visto su sangre por primera vez. El dedo humano, Capitán, sangra mucho y lo mejor que se puede hacer en ese momento es mantener la calma y no asustarse que es exactamente lo contrario a lo que hizo su madre. El dedito no para de sangrar y la estampa del baño parece sacada de SAW 3. Yo, que soy un tipo sensato, pido calma a gritos arañándome la cara, pero nada que no hay manera.

La madre asustada, el niño llorando como cuando acabas de ver “Un monstruo viene a verme” y yo pensando que si aquello no paraba de sangrar quizás ( y solo quizás) podría significar que el chaval es una de esas personas que no pueden parar de sangrar, filatélicos creo que se llaman.

Pasan los minutos y el dedo de Tomasete sigue sangrando, la verdad que tiene un buen tajo así que la madre decide llevarlo al lugar en el que los tajos son un pasaporte de entrada: Urgencias.

Urgencias Capitán, es un sitio en el que no hay ni prisa ni calma.

Es uno de esos lugares que en nuestro planeta llamamos agujero negro. Uno sabe cuándo entra, pero no cuándo sale, y un humano puede pasarse horas y horas ahí metido comiendo techo. Se han dado casos de gente que ha entrado con una herida abierta y que al atenderlos ya estaba aquello cicatrizado.

En Urgencias siempre hay un señor mayor quejicoso, una familia de gitanos con un bebé  y un par de niños con ojeras y  pinta de haberse confundido el Canfort con la Nocilla. Es un buen sitio para pasar el rato, un Barrio Sésamo hospitalario,  y a todos estos ingredientes se suma la lotería de adivinar  quién te va a atender: Si algún médico molón o el hijo bastardo sin corazón de una zorra babilónica.

Total que mientras tanto mi otro hijo, Antón Jr., y yo nos metimos una buena sesión de Cantajuegos (que de verdad me tienen hasta los huevos) y esperamos pacientes la llegada de la otra mitad de la familia.

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Y llegó Mamá con Tomasete y su vendaje. No sé por qué pero me recordaba a E.T. (el niño no la madre).  Le dieron puntos de aproximacion, que supongo que significará  que el médico se iría acercando como Gila para esteblecer contacto con el lechón. Al escuchar esa expresión: Puntos de aproximación, pensé: ¿Habrá puntos de lejanía? La respuesta es sí. Los hay.  Os cuento:

Una vez mi madre me tuvo que coser una herida y es nefróloga así que para ella puntos los de Eurovisión. En realidad  no me cosió, me calcetó. Mi muñeca parece una pizzas con anchoas. Eso son lo que yo llamaría  puntos de lejanía.

Tomasete se recuperó enseguida y apenas se quejó  (algo que a todas luces ha sacado de su padre que tiene la tolerancia al dolor de una colegiala suiza).

El vendaje era muy chulo y yo también deseé haberme cortado un dedo para fardar. Al día siguiente ni su madre ni yo fuimos capaces de reproducir ese vendaje que lo debió hacer un enfermero con un pasado naval. Le pusimos unas tristes tiritas que le duraron diez segundos en el dedo pero al los tres minutos ya no tenia nada de nada y estaba feliz con su recién recuperada libertad dactilar.

¡Ay mis lechones como crecen!

Creo que Marina ya ha llegado a nuestro planeta. Trátela bien y recuerdo que lo molan mucho los huevos fritos si son caseros mejor.

Seguiremos informando.

 

 

 

Diario de a bordo: Marina

Capitán, hoy se ha ido Marina.

Mi tercera abuela, la que me cuidó de pequeño y me abrió su casa cuando no levantaba tres palmos del suelo. Marina era el hada buena de los cuentos. En todos estos años en La Tierra nunca la vi de mal humor, siempre amable, siempre cariñosa. En su cocina escuchaba música en cintas de cassete que se estropeaban de tanto ponerlas. Sus hijos me las arreglaban con pegamento, paciencia y un bolígrafo. Ni siquiera llamaba a la puerta simplemente entraba. Era tan pequeño que a veces me colaba desde de mi casa a la suya por una ventana. Un cariñoso allanamiento. Se van los huevos fritos, los nísperos, los bailes, las sardinas en San Juan, las avispas en las flores,  pero me siento afortunado…No todo el mundo tiene tres abuelas.

 

Gracias Marina. Nunca te olvidaré.

 

 

Diario de a bordo: El círculo de los mellizos

Estimado Capitán:

Aquí le mando las gráficas de mi misión a la que he bautizado como “Misión Doble Óvulo” a partir de ahora MDO.

Bien, llegado a este punto de la crianza que los humanos denominan puta locura poco más se puede decir, así que como una imagen vale más que mil palabras, he decidido plasmar toda la información en esta gráfica titulada “El círculo de los mellizos”.

En ella se muestra la paleta emocional a la que nos vemos sometidos los padres múltiples en los primeros estadios de la crianza de nuestros pequeños seres. Capitán, es de suma importancia que no se deje embaucar pos si naturaleza adorable y por su pequeño tamaño. ¡No lo haga, por favor! Es un error. A los gremlins también les ponía uno un piso y mire la que liaban si comían después de media noche. Más feos que una suegra recien levantada. Menudo dueño el chaval de los Gremlins. Lo hizo todo mal y en cuarto de hora. No lo supero ni yo.

A lo que vamos. Partiendo de la base que el amor que nos fluye por el cuerpo es como burandanga que nos deja sin voluntad al ver a nuestros preciosos hijos, en realidad se mantiene una lucha atroz entre cerebro, corazón y cuerpo.

El cerebro dice: “Cómo te vuelvas subir te mato” (Cabe puntualizar que “volver a subir” hace referencia a la vez número veinte o ventiuno en apenas 12 minutos que se suben al sofá. Ojo, se suben para tirarse, hete aquí el problema)

El cuerpo dice: “Pues a ver quién se agacha para levantar a chaval…Yo no puedo más. Por cierto soy tu espalda”. Acotación del cuerpo de papá. Increíble estos brazos hipermusculados que se me están poniendo en comparación con la barriga que deja mucho que desear (nunca mejor dicho). Este contraste es raro raro… como un mono con piel de lagarto.

El corazón dice: “¡Cómo te quiero enano, sube más alto! ¡Hasta el infinito y más allá! Y si puede ser cuando esté tu madre mejor”

 

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Cómo puede ver nuestro tiempo de felicidad doméstica se divide entre:

Perdidas de paciencia: A veces nos sorprendemos gritándoles para a continuación escacharrarnos de risa al ver su mirada arrojadiza tan entrañable como limpia.

Falta de sueño: Pues eso, que nos falta el sueño, pero no en plan un poquito, no. Para ojeras las nuestras, parecemos todos familiares de Benicio del Toro.

Dolor de espalda: Explicado en un punto previo.

Impotencia: A buenas horas mangas verdes.

 

En fin Capitán espero que le sirva de algo esta gráfica sobre el estado de ánimo de los padres múltiples. Le dejo que están saltando al vacío desde el sofá. Y les gusta.

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Trumpsformers

 

Presidente Trump.

Hecatombe dicen muchos. Aquí todo el mundo se queja. Y me da en la nariz que lo que hay es mucha hipocresía.

¡Cómo va a salir el PP después de tanta corrupción!

¡Tranquilo que el Breixit no será una realidad!

¿Trump? ¡Qué va! ¡Ni de coña!

Y todo esto lo dicen en la televisión unos señores que se supone saben mucho. Les llaman analistas. Nada que ver con el ano. Un analista o tertuliano (otra vez el ano) es un señor que debería tener un criterio, pero que por lo general tiene una opinión (como mucho) y las opiniones ya sabemos todos que son como el agujero del culo (otra vez más).

Cada uno tiene la suya.

¿Presidente Trump?

Para ser justos no es lo mismo analista que analiza (hasta el fondo) y tertuliano que no sabe analizar, pero sienta cátedra por guapo e intenso. Eso sí, unos y otros están de acuerdo en que Trump es malo. Malísimo. Decía el humorista Dana Carvey que Trump es calcado a un malo de Batman.

Pues le han votado y mucho.

“Es populismo”

Parece que hay gente que en privado vota una cosa y en las encuestas dice otra. ¡Qué sorpresa! Es decir se transforman.

Trumpsformers.

Ahora todos sabían que bueno, que sí que no les pilla de sorpresa.

Los cojones. The Collons.

Con esto se sacan dos conclusiones supernovedosas.

a) Los sondeos no valen para nada más que para amplificar los intereses de los propios medios.

b) A lo mejor la gente no dice la verdad sobre sus ideología para que no se la juzgue.

c) Los analistas y tertulianos de saldo fuera de la tele. Quedémonos con los buenos con Kiko, Belén, Willy y gente válida.

d) Trump es malo, pero qué pelazo.

¿Qué será, será? Pues whatever will be, will be. Mirad esa carita. ¿Cómo va a ser malo alguien así? Solo necesita cariño y alguien que le susurre “Dámelo todo papito” al oído.

No tenéis sentimientos.

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Diario de a bordo: Kamikazes

Estimado Capitán:

Estoy muy preocupado. Como ya sabe el día del nacimiento de los mellizos perdimos su manual de instrucciones, así que vamos improvisando día a día Es lo que tiene que ser padre múltiple. Están a punto de empezar a andar. Lo notamos. Cada día están más espabilados y despiertos y nosotros más dormidos y embotados.

¿La última? Han aprendido a subirse al sofá.

Empezó Antón Jr. hace un par de semana. El pequeño lechón descubrió que si levantaba una pierna le era muy fácil encaramarse al sofá. El pobre se cree que lo de levantar la pierna le sirve para todo y si lo metes en el parque pues, convencido de su éxito, también la levanta. Es su primer silogismo.

Tomás empezó esta semana a subirse a cosas (así en general) y ahora a la mínima que uno se despista los tiene a los dos conquistando el sofá con una actitud tan reivindicativa como feliz. Esas dos sonrisas que expresan: “Nos hemos subido al sofá. Es la mejor experiencia de nuestras vidas y queremos compartirla contigo extraño hombre barbudo”.

Crecidos por esta sensación de poder lechón se excitan y ríen, se dan la vuelta, comen alfombra y se inmolan. Kamikazes en estado puro. Levantan los brazos y aterrizan con la cara en los cojines que su madre y yo hemos dispuesto con mimo y desesperación en el suelo para evitar males mayores.

Digamos que el suelocojín es exactamente lo opuesto a un campo de minas. Mientras que el campo de minas intenta arrancar vidas el suelocojín las salva.

Captura de pantalla 2016-11-02 a las 19.07.39.pngEllos están felices. Su madre y yo Capitán, pues como porteros en la tanda de penaltis.

En estas situaciones es cuando uno se da cuenta que hay dos conceptos que los bebés tardan en aprender: altura y peligro. Se tiran, aterrizan y dirigen su cuerpo que cae un picado al suelo (mullido y tuneado) del salón.

Su último descubrimiento es la ventana. Se suben a los brazos del sofá y la golpean. Es como estar viendo “Cadena Perpetua”. Se ve que la calle les llama. Golfos.

 

Creo que la sensación de felicidad e impotencia que tengo al verlos así rodando a carcajadas, golpeando puertas y ventanas e intentando escapar debe ser similar a cuando Joe Dante gritó acción en la escena del bar de “Gremlins”. Un entrañable desbarajuste.

 

Seguiremos informando Capitán.

 

 

 

 

Diario de a bordo: Noche sin dormir

Estimado Capitán:

Esta noche la hembra terráquea y yo no hemos pegado ojo. Es lo que tiene que ser padre múltiple.  Ha sido la peor noche desde el advenimiento de los lechones. Le voy a ser sincero. Había escuchado leyendas sobre eternas noches sin dormir, pero hasta este momento no nos había ocurrido nada parecido.

Verá uno de ellos, Antón Jr. está acatarrado, dos velas líquidas  bajan por su nariz, perfilan sus labios y desembocan en su barbilla. Sus ojos están acuosos y un poco rojos. Parece que acaba de llegar a casa de un after. Y está muy incómodo y cuando los bebés están incómodos lloran a mandíbula batiente.

Y así estuvimos toda la noche. Aquí le pasó el resumen de actividad que me pidió.

00:00 No logran dormirse. Tomás está a punto, pero Antón no para.

01:00 Tomás se queda dormido. Antón sigue llorando, a veces se tranquiliza, pero es solo un espejismo como cuando crees que te mira la camarera guapa, pero en realidad no. Te haces ilusiones vanas.

02:00 Antón Jr. por fin se duerme.

02:03 Tres estornudos rompen la noche. Antón se vuelve a despertar.

02:10 La hembra terráquea y yo juramos en arameo. Hine mah tov umah na’im.

02:15 Le damos la Apiretal. Como buen paciente la escupe. Sigue llorando.

03:00 Los lloros no paran. La conversación que tenemos mi mujer y yo es todo lo contrario a la siguiente.

—Uy que a gustito se está así.

—Sí, que noche más genial. Además ardo en deseos de ir a trabajar. ¡Aún quedan cuatro horas!

—Qué guapa estás amor.

—Pues anda que tú, jamás había conocido a nadie tan atractivo y fértil.

—Vuelve a llorar el niño, ya me ocupo yo.

03:20 Antón se relaja. Lo metemos en la cuna. Paz.

03:45 Ella consigue dormir. Yo me desvelo.

03:50 Antón arranca de nuevo con su lloro. Camarón es un flojo a su lado. Su madre se despierta. Impotente y de nuevo muy atractiva. Lo traigo de nuevo a la habitación por voluntad propia.

03:56 Se despierta Tomás.

04:00 Les preparamos un biberón. Es el denominado biberón “A ver si así…”

04:06 Tomás está feliz. Me mira fijamente. Es James Dean con chupete. Su madre y yo notamos que se ha despertado hablando en otro idioma. No es el idioma natural de un bebé español. Es como si fuera una mezcla entre un japonés y R2D2. Nos damos cuenta que toda resistencia es inútil y nos unimos a la fiesta.

05:30 La cosa sigue igual. El japonés no para y Antonciño parece Massiel de resaca. Esto es una pesadilla. Se nos cierran los ojos y estamos algo irascibles.

—Guapa

—Guapo tú. Camelador.

06:00 Por fin se duermen. Y nosotros también.

Puede que haga gracia, pero no es divertido. Es agotador. Aún así al verlo llorando, tan rojo, débil e indefenso, pensé en una cosa que siempre me decía mi madre cuando estaba enfermo: “Si pudiera me cambiaba por ti”. Yo pensaba Capitán que estaba loca. Pero no. Pues eso es justo lo que pensaba yo ayer. Y eso que solo es un catarro. Hay un hacedor de canciones en este planeta llamado David Summers que no podía haberlo descrito mejor en su canción “Multiplicados por nueve”. Dice así…

Yo te pido si es que existes,
Que me duelan sus dolores,
Multiplicados por nueve.

Yo te pido si es que puedes,
Que me quebren sus fracturas,
Y que me suba su fiebre.

Que me de sus malestares,
Su escayola, su jaqueca,
El dolor de sus muñecas,
Casi blancas, casi solas,
Su adicción a la tristeza,
Que me duele mas que nada,
Yo te pido por la almohada,
Donde apoya su cabeza.

Que el mar, entierre su miedo en mí,
Que no llore mas, que no tenga que sufrir.
Que la soledad, no me deje a mi dormir,
Y que el dolor de sus latidos, se mezcle con el mío.

Yo te pido si es que puedes,
Que me duelan sus dolores.
Multiplicados por nueve.

Pues eso Capitán. Que me duela todo a mí.

Buenas noches. (No es un decir. Es un deseo).

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Diario de a bordo: Un año de amor

Estimado Capitán:

Los lechones han cumplido ya un año. ¡Un año! Ha sido un año de amor, heces,  de baños y sonrisas; de ser papá bloguero, de abuelos que ayudan incondicionalmente, de noches sin dormir del tirón; un año de descubrimiento.

Su madre los mira y se le cae la baba.

Yo los miro y se me cae la baba.

Y allí están ellos mirándonos llenos de babas.

Un año. Ahora les quieres poner el pañal y se retuercen. El peligro es que el pastel puede acabar esparcido por la cama como un cuadro al óleo.

Un año. Casi se sostienen sobre sus dos piernas regordetas. Casi. A veces, ellos no se dan cuenta de ese crucial “casi” y acaban en el suelo.

Un año. Esos dientecillos que asoman por la encía y que les dan un aspecto de duendes traviesos. Los pequeños bebés vampiro.

 

Capitán, creo que es una buena fecha para volver la vista atrás…

Todo empezó el seis de octubre de 2015. El día que cambió nuestras vidas. Aquí va una selección de los diez mejores posts de este año de vida.

  1. Tomás y Antón: Day One
  2. Una semana de vida
  3. Bibe…y deja vivir
  4. Las aventuras de Ladilla y Ladrillo
  5. Aprendiéndonos
  6. Operación Alcatraz
  7. Érase una vez la calle
  8. Permiso de maternidad ja ja ja
  9. Abuelos primerizos
  10. 6 meses y un día en La Tierra

 

Estos son algunos Capitán, hay mucho más. Disfrute conmigo de este viaje único e irrepetible.

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