Diario de a bordo: La aguafiestas

Estimado Capitán:

No sé si le he hablado en alguna ocasión de cómo dividen los terráqueas su planeta. Verá, se han inventado una cosa que se llaman «países» que son algo así como los cojones de un armario. Cajones. Perdón Capitán, ya sabe que a veces me cuesta dominar la lengua de este lugar. Le decía que son como cajones. Los miembros de un país hablan un idioma concreto, animan a su selección (salvo San Marino), tienen sus costumbres gastronómicas, sociales etc. Hay un montón de países en La Tierra. Actualmente existen en el mundo unos 194 países y unos 5.000 millones de personas de las cuales la mitad son mujeres. Pues ayer en el restaurante nos tocó al lado una señora danesa, la aguafiestsas, que al ser de DInamarca—un país que tiene nombre de folio me hace desconfiar—no entendía ciertos comportamientos y por supuesto nos lo hizo saber.

Primero la aguafiestas mandó a un embajador, un colega suyo que iba algo achispado. Quizás las 37 cervezas sobre la mesa tenían algo que ver. El hombre— cuya nariz me recordaba a la del famoso juego de los 80 Operando y cuyo aliento casi me tumba (tarumba)— me pidió con educación nórdica (nordic education) si le podía explicar a la señora danesa, a partir de ahora «puta vieja», por qué los niños estaban en la calle tan tarde (21:00 horas) ya que a ella semejante osadía le parecía mal. Me giré para buscar la cara de la señora. Allí estaba. Y en seguida supe por su bigote que era una mujer de carácter. Por complexión y rictus me recordó a la madre de los Fratelli en Los Goonies, pero sin su atractivo.

Su acólito me preguntó si hablaba inglés y le digo que yes, así que me empieza a decir que la «puta vieja» —la aguafiestas—piensa que es muy tarde, que hace frío, que es de noche y que los niños no tienen que estar allí. Yo pienso que si alguien no tiene que estar allí son ellos que son daneses y Dinacuatro o como quiera que se llame ese país en el que a las 7 es de noche está muy lejos.

En Wikipedia, que es la gran base de datos de este planeta en la que cualquier analfabeto puede escribir, dice lo siguiente.

«A los daneses les gusta la diversión y la vida social, pero también son trabajadores constantes cuando las circunstancias lo requieren»

Vamos, que según la Wikipedia son Hobbits.

Otros textos aseguran que son gente tolerante. Y estoy seguro de ello. Pero cotilla también. A mí no se me ocurriría ir en Copenhague casa por casa, llamando borracho al timbre y preguntando:

—Hello, ¿habla usted español? Mire una cosa, ¿qué coño hacen en casa metidos en casa a esta hora? No me parece bien. Baje y chupamos juntos el hielo de la acera.

La señora danesa (P.V.) al ver que yo dominaba el inglés con la soltura propia de un nativo (de Lugo) se envalentonó y comenzó con un tercer grado digno de la TIA.

—Pero, ¿y a que hora se levantan?

Me dieron ganas de cantarle «Al alba» de Aute, pero como soy un ser educado le seguí el rollo.

—¿Es que es muy tarde? ¿Son gemelos?

—No señora es usted que lleva seis Jaggermeister. Claro que son gemelos.

—En Dinamarca…

Y ahí dejé de escuchar a la aguafiestas.

La verdad es que lo de expresar tu opinión cuando nadie te la pide no es cosa de exclusiva de daneses, no sería justo. Mire Puigdemont.

Saludos y a las aguafiestas…ni caso.

la aguafiestas
Lechón le ofrece a la señora danesa su imitación de De Niro en Taxi Driver.

 

 

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