Mi referéndum clandestino hace algo parecido…

Esta mañana no me he levantado nada bien.

He puesto la radio y todo son desgracias y calamidades, el periódico es lo de siempre y de la televisión mejor no hablamos. Así que me he deprimido. Y cuando me deprimo soy cansino, lamentable y soporífero. Me agobio, me encuentro más incómodo que un yonki probándose un esmoquin y me suda la espalda.

Estoy harto de mí mismo y creo firmemente que puedo ser mejor persona así que he decido convocar un referéndum para ver si estoy de acuerdo conmigo mismo y en qué porcentaje. Le he comunicado a mi mujer mis intenciones y ha dicho que más fiestas en casa no, que ahora que somos padres y que me vaya a hacer la «consultita» (así la ha llamado ella) al bar. Le he dicho que sí como a los tontos por no discutir.  A ver, si quiero independizarme de mí mismo y estoy de acuerdo con ello (eso lo veré en el escrutinio, pero estoy casi seguro de que sí) pues nadie me tiene que decir lo contrario. Vamos digo yo. Total que por la noche se ha cabreado por que ha encontrado las papeletas que iba a utilizar para la votación y ha puesto el grito en el cielo. «¡Me dices que sí como a los tontos!» Y le he dicho que sí. No está la cosa para paños calientes. Y se ha cabreado más. Después le he dicho que no. Y se ha cabreado todavía más. «¿Te crees que soy tonta». No he sabido que decir. Que de dónde he sacado esas papeletas me dice la tía. Y yo le he contestado que de Amazon que tiene una oferta especial. 10 millones de papeletas un euro; 30 millones de papeletas dos euros. Ofertón. Ni el LIDL con los yogures. Así que como soy Premium me han llegado a casa en un abrir y cerrar de ojos. Ella me ha dicho que para qué quiero tantas papeletas si soy solo una persona y ha recalcado el número con el dedo corazón. Yo le he dicho que sí, que soy una persona, pero muy insegura y claro más vale prevenir que curar. Además me quedan para futuros referendos…no… referéndums, no… ¿referenda? Bueno, para futuras consultas. La cuestión es que se ha cabreado. Que si no me metas más mierda en casa y cosas así. No entiende. Tampoco es para tanto. Ni que fueran papelinas en vez de papeletas. En fin, que tengo un lío montado que no os quiero ni contar. Las ha quemado todas en un contenedor en ataque de rabia, pero yo, ni corto ni perezoso, he vuelto a llamar a Amazon y he pedido 30 millones de papeletas más. Para cojones los míos.  Me he puesto en contacto con un amigo que se llama Alberto por el tema de la seguridad. Mi colega fue guardia jurado en Carrefour y detuvo a un montón de peña que pitaba al pasar por los arcos de seguridad aunque a veces hacía él mismo el ruido con la boca ya que cobraba por objetivos. Al final lo pillaron y lo echaron. Se lo hizo al jefe, pero es que Alberto no lo conocía en persona. A la puta calle. Una injusticia en toda regla.  Creo que da el perfil para velar por que todo salga genial el domingo. «Tú no te preocupes por nada, déjame a mí», dijo mientras se golpeaba suavemente y con chulería la palma de su mano con la porra.

Lo de las urnas ha sido otro lío. La única urna que hay en casa es la de Ramón un tío de mi mujer que murió en 1996 cuando le cayó un jamón en la cabeza—una muerta tan ridícula como real—pero ella me ha dicho: «Por encima de mi cadáver, cabrón». Lo cuál me hace pensar que se va abriendo a la idea de mi referéndum. Después hemos hecho las paces y hemos convenido que pase lo que pase conmigo el domingo al día siguiente será lunes. Eso y que cenaremos tortilla.

Lo que no tengo claro es qué votar. ¿Debería seguir siendo yo o debería intentar mejorar de una vez por todas? Ni puta idea. Así que he llamado a mis amigos para que voten ellos por mí. Casi todo el mundo ha cambiado de móvil o se hacían los despistados, cómo si no me conociesen. Al reconocer mi voz tres de ellos no respondieron, pero yo les escuchaba respirar al otro lado. Al final he conseguido a cinco buenos amigos que se acercarán a casa el domingo para votar sobre cuál debería ser mi futura personalidad. Bueno, amigos tampoco es que sean. Conocidos íntimos. Alguno ni eso, pero malo será. La cosa es votar y sacarme de dudas. Espero que sepan lo que hacen.

De todas formas a peor no podemos ir…¿no?

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