Alvite

Estimado Alvite:
Me entero de su supuesta muerte en medio de la vorágine, urgente y vacía, de una redacción. Los medios publican desconsolados que el cáncer al final (nunca antes) ha podido con usted. Leo que le han “tocado” dos tumores por el precio de uno y que usted escribe que la situación solo es comparable a “encontrar una nécora dentro de una almeja”. Las verdades y los tumores son así, como los gases. Cada uno puede soportar el suyo propio, pero nada más.

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Qué ingenuos los medios. Usted a mí no me la pega. Sé que en este mismo momento se está usted sirviendo un buen lingotazo en la barra del Savoy mientras lee sus necrológicas. Rie a mandíbula batiente, busca el mechero palpando los bolsillos de su camisa y se enciende un cigarro. Fuera comienza a llover, pero usted no se da cuenta. Normal. El volumen de la orquesta del Savoy no le deja escuchar. Siguen siendo malos a rabiar, pero tocan con corazón, como lo hacen los perdedores. Pero eso usted ya lo sabe.
“Afinados con una granada de mano”, solía escribir. Aun así esa banda sonora de ferretería forma parte del encanto del lugar. Sin esa orquesta el Savoy no sería lo mismo, aunque a muchos les ponga de peor humor que una puta mal pagada.
En definitiva amigo Alvite (le llamo amigo por no llamarle maestro) salga de su escondite que usted bien sabe que eso de la muerte es un invento trasnochado que no afecta a genios ni a locos y seguro que usted tiene algo de ambos.

Solo hay que ver la foto que ilustra este artículo.

En caso de que la noticia de su muerte sea cierta le echaré de menos. Las columnas no se sostendrán, serán menos sin usted.

Un cordial saludo.

PD: Recuerde comprar una pistola para protegerse. El infierno está lleno de maleantes, pero el cielo está lleno de cabrones, tan malos como los del averno solo que más listos. Consiguieron engañar al mismísimo  Dios.
Le recomiendo una Smith & Wesson de 9 mm. Recuerde apuntarle a los ángeles en la entrepierna si se ponen pesados con el arpa. Digan lo que digan… no falla.

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4 Comentarios

  1. Julia C.

    Tengo que reconocer que no sé quién era Alvite, pero soslayando ese “pequeño” detalle, el texto me ha parecido buenísimo. A medio camino entre la ingenuidad y la ironía más fina e hiriente. Lo he pasado muy bien leyéndote, comparto el texto con tu permiso 🙂

    Saludos!