Diario de a bordo: El chochete vacilón

Estimado Capitán:

Las atracciones para niños se han transformado en estos años entre mi niñez y mi paternidad. ¡Y de qué manera! Recuerdo los cochitos de mi infancia que tenían nombres como los coches de choque, los caballitos, la cadena, el tren de la bruja…Nombres de atracciones mágicos que por unas monedas te daban lo prometido en la publicidad. Los coches de choque chocaban, los caballitos trotaban en el aire sin moverse de su sitio, las cadenas giraban y eran, pues eso, cadenas y el tren de la bruja tenía una locomotora y sí, una bruja. Cinco minutos de girar sin parar y de saludar cada vez que uno pasaba por delante de sus padres. Felicidad absoluta.

Treinta y pico años después me sorprendo subiendo a mis propios hijos a una de estas atracciones y para hacer honor a la verdad hay cosas que no han cambiado mucho. Los señores que recogen las fichas parecen todos de la misma organización criminal y la música sigue estando elegida por una mona con un martillo. Los críos siguen saludando con tal ímpetu que parecen los de Loca Mía sin abanicos y los padres siguen exagerando el saludo tanto en cara, ojos como sonrisa. Parecen payasos sin maquillaje colocados.

En lo que sí ha cambiado la cosa es en el nombre de las atracciones. Imagínese usted mi sorpresa Capitán al sentar a los niños en su flamante coche de bomberos y comprobar en las fichas que están subidos en la colosal atracción El Chochete Vacilón. Anda que no habrá nombres más adecuados aunque huelga decir que el adjetivo también se las trae. Tras comprobar dos veces que estaba leyendo las palabras correctas—primero pensé en que quizás estaba leyendo mal un nombre más adecuado como El cochete vacilón o el cohete vacilón— pero no, estaba delante de una atracción creada por unos tal hermanos Silva que se llamaba El Chochete Vacilón.

Supongo que la reunión creativa habrá pasado a la posteridad.

Base de los Hermanos Silva S.L. reunión para el nombres de atracciones

—Buenos días a todos…

—Si solo estamos los dos Juan…

—Siempre jodiendo Luis. A ver, vamos a empezar con la orden del día 16 de abril de cara a la temporada veraniega de ocio y tiempo de este año. Y rapidito que tengo sed.  Primer punto. Nombres de atracciones.

—Pues a ver, he estado pensando y como hay coche y dan vueltas y vueltas podríamos bautizarla como Autopista loca o Autopista sinfín.

—Me parecen unos nombres, no sé como decírtelo hermano…—dice el mayor de los Silva—unos nombres de mierda, eso es,  creo que esa sería la definición más adecuada. Desde el respeto, por supuesto.  Necesitamos algo más atrevido, algo que llame la atención a los padres.

— El chochete vacilón—dice sin dudar el pequeño de los Silva.

—Eso sí. Ahí le has dao. Me encanta. Les gustará a las madres modernas y a los padres todavía más. El chochete vacilón—dice saboreando cada palabra—. Suena bien. Cho-che-te. Es divertido. Podría ser el nombre de un payaso italiano. ¡Con ustedes el chochete vacilón! ¿Cómo te has inventado esa palabra?

—Bueno, en realidad…vi el nombre ayer por la noche en la carretera de Burgos resplandeciendo en elegantes luces de neón rojas y violetas. Me pareció un buen nombre.

—Eres un genio. Vamos a por ese sol y sombra que nos lo hemos ganado.

O algo así sería.

LA REALIDAD

La cuestión es que la atracción existe y nadie parecía darse cuenta del nombre. No creo que sea para escandalizarse, pero puede dar lugar a dramáticos equívocos.

—¡¡¡¿Que te has gastado treinta euros en el chochete vacilón?!!!

—¡Mamá, no le riñas a papá que está guay!

—¡¿Y con los niños?! ¡¡¡¿Pero a ti que coño te pasa Alfredo?!!!

Aunque la realidad es que la mayoría de usuarios del chochete no tienen edad para hablar que si no…

—¿En qué te has montado?

—En el chochete vacilón.

— Qué suerte. ¿Y tú?

—Yo nada dos vueltas en la Polla Loca y pa casa.

Nombres de atracciones, todo un reto.

Saludos Capitán.

 

 

Nombres de atracciones
Montando en El Chochete Vacilón

 

 

Anuncios

Diario de a bordo: Los niños del lloro

Estimado Capitán:

Un año y medio de viaje y la ruta no deja de sorprenderme.

Los lechones ya caminan, corren y yo diría que en ciertos tramos con pendiente incluso esprintan. El tempo de la convivencia va in crescendo y en más de una ocasión me siento como Indiana Jones en En busca del arca perdida.

Yo soy Indiana. Ellos son la bola.

Hace un año eran unos seres que se entretenían con un eructo aquí, un bibe allá y todos tan tranquilos, pero ahora no paran. Suben, bajan, abren, corretean, cierran, ríen, corren, golpean, rompen, saludan, salpican, gritan, trepan, escalan,  exploran, estrujan y lloran.

Casi cualquier verbo que denote movimiento y/o destrucción valdría.

Llorar siempre han llorado. Eso sí, el llanto ha evolucionado y tiene más matices que los filtros de Instagram, que parece que no pero al final sí.  He estudiado durante estos meses los llantos y los he categorizado en los siguientes tipos. Helos aquí Capitán.

1. Llanto “Trata de arrancarlo”

Es ese llanto que sí, pero como que no. Ese llanto que siempre produce la misma reacción en los padres, bien sean múltiples o padres simplones de esos que solo tienen un hijo por parto. Uno de los niños (o ambos) comienzan con un quejido intercalado con silencios de blanca, negra o corchea. ¿Es un lloro o una queja? ¡Ah! Ahí está el misterio y la chicha de la cuestión. Veamos un caso real, pero con nombre ficticios para preservar el anonimato de los protagonistas.

Tomás Cruces llora de manera intermitente. Son las 4:17 de la mañana. Sus padres Antón Cruces y Raquel Lubiáns están agotados y no se percatan del lloro hasta las 4:21. Bueno en realidad papá si se da cuenta a las 4:19, pero, empleando un término científico, le tira de un huevo ya que son solo pequeños quejidos, como cuando afinaba Camarón de la Isla. Mamá, que duerme como King Kong después de una boda, hace un sonido con la garganta que se podría definir como una protopetición, un: “Llora el niño”, pero sin palabras ni sílabas. Papá que tiene un ojo abierto sigue haciéndose el dormido y suelta un ronquido sobreactuado para dejar patente que está durmiendo.

Nuevo quejido de Tomás en re menor.

—Vete tú— dice ella.

Ronquido.

—Sé que te estás haciendo el dormido.

Dos ronquidos.

—¿No estarás jugando a la tontería esa de “Un ronquido significa no y dos significan sí?

Dos ronquidos.

Aquí pueden pasar dos cosas. El niño se calma y se vuelve a quedar dormido o el niño se arranca definitivamente y entonces ya sí que sí. ¿Que se duerme? Pues todos felices y descansados. ¿Que aquello crece? Pues eso nos lleva al segundo tipo de llanto.

 

2. Llanto “Stradivarius”

Es un llanto muy complicado de ejecutar a posta, pero viene de serie, está grabado en su código genético. El niño está durmiendo a pierna suelta y de repente un diminuto Julio Iglesias, padre de padres, resuena en la cabeza del bebé y dice: “Estarías mejor entre papá y mamá. Y lo sabes”. Y ya está liada. El niño llora a ver qué pasa.

Y lo que pasa es después de un rato tomas a tu pequeño lechón entre los brazos y él apoya su cabeza en tu hombro. Y tú, en un movimiento involuntario también inclinas tu cabeza y la pegas a la suya. Entonces te das cuenta de que pareces un violinista. Tanto por la postura como por que lo tienes entre los brazos es de un valor incalculable.

Acomodas al lechón en tu cama (justo en la parte que más moleste a tu pareja, ya que no se ha levantado por lo menos que se joda un rato). Tu pequeño se queda dormido con una sonrisilla en los labios. Todos felices nos dormimos y en ese preciso momento en el que el sueño fluye…Se despierta el otro.

 

3. Llanto “El Cigala”

Este es con energía y arte. Es repentino y puede el niño que solo quiera que lo cojas. Es un llanto con arte, frustración e impotencia. Como si Mozart acabara de escuchar a Pitbull. Aquí hay que calmar al niño. Viene acompañado de un movimiento de manos que parecen el cangrejo de La Sirenita. Es un llanto irresistible. Siempre acaba igual. El niño tranquilo y el padre con dolor de espalda.

 

4. Llanto “El Padrino III”

Este solo ocurre en dos situaciones. Después de la vacuna o después de una caída. El llanto es una réplica exacta del llanto de Michael Corleone en El Padrino III al final de la película cuando se arrodilla y toma a su hija muerta entre sus brazos. Atención spoiler. Nunca sé si hay que ponerlo antes o después. Este llanto tiene una cualidad diferenciadora del resto: Empieza con un largo grito sin sonido, como si alguien le hubiese bajado el sonido al bebé, mute que se llama. Y solo al cabo de un rato el lechón vuelve a coger aire y libera ese grito rumiado en la desesperación y el dolor durante los segundos previos.  A veces acojona. Ni Freddy Mercury. Gracias a Dios hay remedio para esto. Hay que decir las siguientes palabras:

Sana, sana culito de rana

si no sana hoy sanará mañana.

Paquirrín ha escrito canciones mejores.

Pero no seré yo el que rompa la tradición. Este pareado denota que en la época de antaño tenían una buena mierda para fumar negrata.

5. Llanto Fake

Es un fake. Es mentira. No hay lágrimas. Quieren algo. No les hagas caso. Algo quieren de ti. Fíjate bien.  Te enseñaré una regla “memotécnica” regla para memos, para que la recuerdes: “Mejillas secas, mentira y tretas”.

Mi mierda también es buena.

Un saludo Capitán.

Screenshot_2017-04-22-14-04-31_Fotor.png