Diario de a bordo: Reunión de guardería

Estimado Capitán:

El verano arrecia en el planeta Tierra. Las playas llenas de gente aceitosa, las calles inundadas de pantalones cortos, chanclas y helados…Pero los padres primerizos estamos ya pensando en septiembre y en lo que aquí se les da en llamar: La Guardería. Como su nombre indica, la guardería es el lugar en el que se guardan hijos. Es decir, un espacio en el que unas personas ajenas a la familia cuidan de nuestros lechones mientras nosotros trabajamos o estamos ocupados estando en paro. Bien, pues resulta que la jefa de la guardería, La Capitana para que me entienda, convoca una reunión con todos los padres para explicarles el funcionamiento del lugar. Y ahí estoy yo con otros tantos padres; unos con más experiencia Padres Premium (hay gente con cinco hijos algo tan inaudito como nacer con siete testículos) y otros con menos maestría Padres de Hacendado a los que se nos reconoce por la cara de pánfilos y la mirada de búho.

La verdad Capitán es que hacía años que no me sentaba en un pupitre y un montón de recuerdos me arroparon durante la reunión. Delante nuestra estaban ellas. Las profes. Personas que serán una gran influencia para los mellizos durante el próximo año; profesionales con uniforme (que da más seguridad) compuesto por un pantalón rosa fuerte y una alegre camisa multicolor. Deduzco que no son daltónicas y eso está bien. En esta época en que los niños aprenden cosas como los colores se agradece. Trasmiten sensación de equipo; así alineadas parecen las Harlem Globe Trotters de la educación infantil. Me gustan. La Capitana nos habla del funcionamiento de La Guarde. 

Hay algunas normas básicas que no deberían verbalizarse y sin embargo lo hace. Será por algo.

Las normas

Hay tres normas básicas.

Norma nº1: Los niños deben venir limpios a la Guardería

Yo había pensado rebozarlos en unto, barro y después rajar una almohada y soltarles todo el plumón encima. ¡Claro que tienen que ir limpios! Lo que me inquieta qué tendrá que haber visto en su carrera esta mujer para tener que recordarlo de viva voz. Supongo que la frase de Rambo de “He viso cosas que harían vomitar a una cabra” se aplica en este caso.

Norma nº 2: No llevar a los niños con fiebre

Los niños deben ir sanos a la guarde. Y es que hay edades en las que estas criaturas son como fichas de dominó. Cae una y van todas detrás. Como las cervezas.

Norma nº3: Norma Duval.

A continuación La Capitana nos habla del comedor, de los niños celiacos y me pongo muy contento de que haya extranjeros en el centro. La mezcla de culturas y razas es necesaria para el enriquecimiento intelectual de nuestros hijos.  Incluso puede que algún día vayamos de vacaciones a Celia, que supongo que será una isla italiana o griega.

Otro punto en el orden del día fue el tema de los carritos. La responsable nos advierte de la imprudencia de dejar los carritos aparcados en la puerta ya que el centro no dispone de un vigilante para estos menesteres. Yo pondría a Batman. O si no puede ser pues pondría a un aparcacoches vestido como Batman, pero que en realidad no fuese él, no sé si me entiende, Capitán. A eso en La Tierra se le llama señuelo. A mi juicio señuelo es un nombre de mierda para un vigilante, pero buen, a falta de Batman…Lo que nos queda claro es que hay que tener ojo con los carritos que hay mucho pájaro suelto y el curso pasado desapareció alguno.

La Capitana se dispone a anunciar los nombres de los niños y el de su futura profesora que será la encargada de la visita guiada por el centro. Cuando nombra a la profesora yo aplaudo. Nadie me sigue el rollo. No lo entiendo. Se merecen un aplauso. Al fin y al cabo serán parte de la familia durante un año. Seguí aplaudiendo en cada nombre por principios. Algunos padres me miran mal, sobre todo los estrábicos. En fin. No se puede luchar contra ciertos comportamientos, Capitán.

Me toca una profesora muy maja que nos habla de los horarios, de las necesidades, de la mecánica de la escuela; hago alguna pregunta y me mira como si fuese un padre desinformado. Me ha calado enseguida. Se habla de juguetes, de siestas, de peluches. Una madre preocupada (tenía el ceño fruncido como cuando llevas tres días sin ir al baño) pregunta por el tema del chupete. La profe nos guiña un ojo y nos confiesa con complicidad que en Navidades Papa Noel visita el lugar y se lleva los chupetes de los niños para siempre.  Cojonudo. Un Papa Noel cleptómano. Le digo que a ver si va a ser él el que roba los carritos. El resto de padres se ríen, pero ella no y solo hay una explicación para eso:

Creo que la profe me tiene manía.

 

Un saludo Capitán.

20170630_171404.jpg

 

 

 

 

Anuncios

Diario de a bordo: El despertar del mal

Estimado Capitán:

Creo que hemos superado la primera fase de la paternidad. Usando jerga de vídeojuegos diría que hemos pasado de pantalla y esta, añorado amigo, es mucho más compleja. Digamos que los niños han “despertado”. En el último mes hemos notado lo siguiente.

1) Interactúan entre ellos

Se reconocen, se sonríen como políticos buscando un pacto y se demuestran su afecto en una extraña coreografía que consiste en que uno deja caer su cara contra el cojín y el otro le intenta comer la cabeza pelona. Después intercambian los papeles y así se divierten. También se dan golpes cariñosos y creativos que alucinarían al mismísimo Bud Spencer que Dios tenga (tranquilito y sin muchas emociones) en su gloria.

2) Hacen “el mal”

Dejemos una cosa clara. Los bebés son bebés y no distinguen el bien del mal, pero para nosotros, los mayores, que nos encanta ponerle etiquetas a las cosas para no liarnos la cosa cambia. Al bebé le “llama”  hacer el mal y buscar situaciones que le pongan en peligro. Además a esto hay que sumarle otro factor: Un padre primerizo es un ente creativa de por sí y en muchas ocasiones imagina peligros que ni siquiera existen. Estas dos situaciones unidas dan para mucho.

Desde mi punto de vista mis hijos son como los guionistas de SAW. Siempre inventan formas nuevas de ponernos nerviosos. Si los dejas en una habitación vacía buscarán la manera de ponerse en peligro de alguna manera creativa e insospechada.

Además de repente han aprendido a moverse mediante esa técnica híbrida entre el arrastre y el gateo. En realidad lo que hacen es reptar con cierta agilidad y en menos de un segundo son capaces de desplazarse de esta manera a una velocidad insospechada.

Tienen toda una manta gigante, pero acaban con medio cuerpo debajo de la cama. Y yo pienso. ¿Y si ahora se cae la cama y le parte en dos? Y lo aparto de ahí por si acaso. Cosas de tarao.

Tienen fijación con los cajones. Puede que un futuro sean ebanistas o carpinteros.Tienen dos mil juguetes y peluches para jugar, pero ellos son felices comiendo toallitas. 

También me he dado cuenta que la distancia que cubren los bebés entre que vas a la cocina y vuelves se mide en “metros radiales” ya que se mueven como aquellos jóvenes breakdancers de los ochenta que se ponían a girar como un helicóptero con las manos apoyadas el suelo. Pues estos igual. Tengo la sensación de que un día los voy a dejar en el suelo con sus juguetes, me voy a ir a la cocina y al llegar me los voy a encontrar allí sonriendo maléficamente. 

Los bebés son mágicos sí. Como David Copperfield.

3) El maravilloso mundo “Causa- Efecto”

Bebé está en la trona. Bebé tiene juguete en mano.Bebé mira juguete.  Bebé lanza juguete al suelo. Juguete hace ruido. Bebé flipa y analiza. Papá o Mamá recoge juguete y se lo vuelve a dar. Bebé mira . Bebé lanza. Juguete hace ruido. Bebé analiza. Papá o Mamá recoge juguete. Papá Mamá se lo vuelve a dar. Mira. Lanza.Flipa. Papá/Mamá recoge. Se lo vuelve a dar lo que nos sumerge en un bucle que puede durar perfectamente y sin forzar la situación de 18:00 a 19:15.

Conclusión:

Tanto hijos como padres tenemos un cantidad importante en el ADN de Homer Simspon.

He visto en un documental que así es como aprenden.

Es que si no aprende así…

4) A todo volumen

Lo de los sonidos va a más, pero lo más molesto es el volumen. Supongamos que un bebé es una minicadena (una Sanyo del montón). Bien, hasta ahora su volumen no pasaba del 4 o 5. En este últimos mes y medio la minicadena ha sufrido una mejora considerable (ahora es una Pioneer con Dolby Surround) y ya pueden subir el volumen hasta un molesto 9, 9,5. Curiosamente cuando más gritan es cuando uno habla por teléfono tanto es así que para entender algo en una conversación tengo que hacer el típico gesto de taparme un oído con un dedo  y poner tal mueca de concentración para descifrar lo que me cuentan que no sé si voy a responder a mi interlocutor o si le voy a cantar “We are the world”.

Hay muchos más cambios Capitán, se producen cada día. Están más despiertos, más ruidosos, más activos y eso es lo que nos agota y nos hace felices.

 

Un saludo y seguiremos informando.

 

PD.

Capitán el otro día estuve con un amigo al que hacía tiempo que no veía. Así que nos pusimos al día en apenas treinta segundos en una de esas conversaciones directas que solo tiene la gente que se conoce bien.

—¿Qué tal va todo?

—Bien, no me quejo.

—¿Qué tal el trabajo?

—Como siempre ¿Y tú?

—Bien. Ahora soy autónomo.

—¿Y los niños?

—De momento no. En ninguno de los sentidos.

 

IMG-20160710-WA0001 (1).jpg

 

 

 

 

Diario de a bordo: Juego de Tronas

Estimado Capitán:

Sé que últimamente no he podido escribir los informes con la misma asiduidad de siempre, pero es que estoy tramando algo que me consume todo el tiempo y energía, pero de eso le hablaré en breve.

Los lechones crecen muy deprisa y sus piernas se han convertido en unos carnosos muslos de pollo que mujeres de toda edad y condición quieren saborear. Se les ve en la cara, la baba las delata.

También tengo que comunicarle que el otro día tres personas creímos ver un diente en la encía superior de uno de los lechones. Este avistamiento resultó ser falso y aunque la visión duró solo unos segundos nos vimos obligados a llamar a amigos, conocidos y a algún que otro desconocido íntimo para desmentir tal espejismo. Es increíble la cantidad de números de teléfono que un padre ansioso puede marcar en 67 segundos que fue lo que duró el encuentro con el falso diente.

Hasta llamé a Vodafone.
—iA mi hijo le ha salido un diente!
—Y a mí que me importa señor.
—¿Ve usted? ¿A qué jode?

Le juro que ahí estaba el diente. Incipiente, blanco, en el lugar perfecto. Pero en realiad no había nada. Se esfumó en unos segundos. ¿Qué sería? Quizás estemos ante una nueva mutación en la especie humana: la de los incisivos retractiles. Sé que este capítulo pasará a ese sitio tan sucio —los anales— como nuestro Roswell particular.

En el futuro habrá documentales sobre el tema. Expediente Piño y llamarán a Carmen Porter y todo.

Las alucinanciones acústicas también están a la orden del día. Cuando no era padre y veía a mis amigos desencajados al escuchar las primeras palabras de sus vástagos no daba crédito. Aquello se me antojaba un poquito exagerado.

—¿¡Ha dicho papá!? ¡Ha dicho papá!

Hombre, no va a decir Bitelchús. Papá no es para tanto, Papá entra dentro de lo previsible. Lo raro es que dijese testículo o Ramadán (din don)

Pero ahora les entiendo a la perfección. Verá Capitán, el otro día Antón Jr. dijo Papá, pero en realidad no lo dijo. Dijo primero pa…y unos segundos después otro pa…pero no quería decir papá, ni siquiera aquello tenía pinta de ser una palabra. Ese fonema era a una palabra lo que el regalo del día del padre es a un regalo de verdad. Pero por un momento me dio subidón. ¡Ha dicho papá!

Ovugirl ni se inmutó.

—¡Que ha dicho papá!

—No, no lo ha hecho.

—¡Que sí!

—Venga pues sí.

—No lo ha dicho ¿no?

—No cariño, no. Para eso aún falta.

Y me fui desdichado a la habitación como un jugador que abandona el campo humillado tras el cambio.

Lo de “papá” lo puedo aceptar, pero el diente lo vi. Y su madre también lo vio. En eso nos hemos puesto de acuerdo. Bueno, en eso y en lo de que los niños se tenían que ir ya a su habitación.

—Cari, los niños deberían ir ya a su habitación.

—No saben andar, dejálos un poco más aqui.

—¿Hasta cuando?

—Hasta la segunda vez que hagan primero de carrera.

—Cari, lo siento, pero no. Se tienen que ir ya, que ya son mayores.

—Claro que se tienen que ir, pero mañana que esta noche ya se ha hecho tarde. Que se vayan el lunes.

—Cari, esto no es como ir al gimnasio. Como cabeza de familia exijo…

Y me cerró la puerta en las narices mientras que desde el otro lado me llegaban las risas de mis hijos y la madre que los parió.

Pero al final se impuso la razón y los niños ya llevan una temporada en su nueva habitación.

Cuando digo temporada no me refiero a temporada en plan “temporada de una serie”, ni siquiera llevamos una de esas como padres. Ahora mismo debemos andar por el capitulo 13 de la primera, pero con buenos índices de audiencia. Espero renovar.

Además su dieta se va ampliando: frutas, verduras, galletitas…y todo eso lo toman ahora sentados en sus tronas. Que para un bebé es como cuando un adolescente se deja un poco de bigote ridículo/pelusilla  para parecer mayor y entrar en una discoteca.

Pues es el mismo principio.

Las tronas les hacen parecer “mayores” pero no lo son. Siguen meneando la cabeza para los lados, se baban y se lo pasan pipa tirando los juguetes al suelo. Desde las tronas todo se ve de otra manera, las tronas dan poder a los hijos y enorgullecen a los padres que ven a esos dos mocos levantando sus rollizas manitos pidiendo que alguien les tome en brazos, pero nosotros no caemos en la tentación de esos ojos grandes que piden “colo”. Al menos en primera instancia, después caemos sin remisión y obedecemos sus deseos, que para eso son los bebés más guapos del mundo. Ojo no es un decir, tenemos un certificado expedido por las dos abuelas, siete vecinas vírgenes, un concejal de festejos, un DJ ruso y un autónomo. Todos coinciden.

Han nacido para ser reyes.

 

IMG_0711.JPG

 

¡Saludos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

100% Ignífugo (Parte I)

Esta que vais a leer es una historia inverosímil, pero real como la mentira que la provocó. Una de esas anécdotas que elevan a categoría de leyenda a su protagonista que no es otro que…

Madrid, año 2005

Cals, nombre en clave de Juan Carlos Simón García-Louzao, asiste a una de sus primeras entrevistas de trabajo en la capital. La oferta dice que una conocida empresa —el anuncio no informa del sector— busca un vendedor solvente y con experiencia para la zona de Madrid centro y alrededores.

Horas antes de la cita mi amigo mete un poco de relleno en el curriculum. Práctica habitual entre el 90% de la población que curiosamente coincide con el 90% que niega hacerlo. De repente y tras pulsar unas cuantas teclas, Cals domina el inglés (nivel medio) y el francés (nivel básico).

Yo le aconsejo que no lo haga, pero él es una persona con principios y argumentos sólidos.

—O miento o no me llama ni DIos.

Es un razonamiento sin fisuras, digno de una auténtica máquina de vender. La verdad es que no tengo mucha fe en que le den el trabajo. Ninguna en realidad. Pocas horas después, la realidad y el buenhacer de Cals me pondrían en mi sitio.

—¿Qué tal la entrevista?le pregunto mientras damos buena cuenta de un helado gigante de Ben & Jerry tirados en el sofá. Es nuestro primer día de dieta.

—Pues a ver si tengo suerte—responde mientras abre a tirones una bolsa de cortezas de cerdo fritas en su propia grasa.

—La verdad…no creo que la tengas— le espeto para motivarle, pero no sé por qué razón él siempre se lo toma como una ofensa.

¿Eres tonto o qué te pasa? ¿Acaso te crees superior?

Dejemos la discusión aquí. Lo único que  puedo decir es que seguramente fue como todas. Un intercambio de opiniones desde el respeto y la madurez.

—Imbécil

—Pues anda que tú.

—En tu culo explota.

Y todo esto sin parar de rillar.

La cosa al final se quedaría en nada, como siempre, a lo sumo serían un par de horas de enfado. Ante todo la amistad. Nada que no se arreglase con una buena charla a las dos y media de la mañana cuando uno pille al otro rompiendo la dieta en la cocina. A oscuras. Como los cobardes.

La culpabilidad y el hambre estrechan lazos.

Cals siempre ha sido un tío con ángel en las entrevistas. Todo lo contrario que un servidor. Cae bien y trasmite confianza. Básicamente miente como un bellaco, pero lo hace bien y le funciona. Obtiene resultados. Yo he ido a varias entrevistas en mi vida y jamás me han dado el curro, bueno, solo una vez y mira tú por dónde, Juan me acompañaba. ¿Casualidad? No creo. Hay una energía que fluye entre colegas y que nos protege entre nosotros. Lo de Juan es como un súperpoder.

Al día siguiente una llamada tempranera le informa que ha sido elegido para el puesto de trabajo. La famosa empresa, la llamaremos Descansolatex, apuesta por Cals para afianzar sus ventas en Madrid y convertirse en líder indiscutible de su sector: el campo del  descanso y del confort.

—¡Enhorabuena tío! ¡Sabía que lo conseguirías!

—¡Gracias Tony!

—¿Cómo lo has hecho? A mí no me llaman ni de Vodafone…

—Verás, es muy fácil. Solo tienes que…

 

24 horas antes en algún lugar de Madrid…

LA ENTREVISTA DE TRABAJO

—¿José Carlos Simón García Louzado?

—Es Juan Carlos Louzao…sin la «d»

—Ah perdón, sí, Juan Carlos Lorzado…

—No, no…Louzao. Así sin más. Louzao.

—Disculpe, sí…es correcto… Louzao. Puede pasar ya.

—Gracias.

El entrevistador le indica que puede tomar asiento mientras rebusca entre la pila de papeles que tiene sobre la mesa. Juan agradece el gesto con educación. El hombre por fin encuentra el curriculum.

— A ver, Lorzado cuénteme, ¿por qué quiere trabajar en Descansolátex?

Démosle a PAUSE un momento.

Primera pregunta de mierda. La verdad que no culpo a Cals por meterle a este individuo la sarta de bolas que le sirvieron para conseguir el curro y vivir mejor unos meses.

PLAY.

Esto es lo que Juan respondió:

—Bueno, la verdad es que he estado siempre ligado al sector del descanso y del confort…

Esto es lo que Cals pensó:

«Vivo como un jeque la verdad…no me levanto antes de las doce ni para mear, si eso no es conocer bien tu producto ya me dirás. Menuda papada por cierto»

—¿Qué cree que puedes aportar usted a Descansolátex?

—Me considero una persona, activa, dinámica y con iniciativa, no paro ni un momento y…

«¿Aportar? Necesito la pasta. Ahora mismo si no fuera porque está mal visto me pondría de chapero en Fernández de la Hoz. Solo espero que no haya que caminar mucho porque no estoy en mi mejor momento de forma, aunque a tu lado parezco Brad Pitt….menuda catarata de carne macho…»

—Bien Lorzado, ese es el tipo de gente que buscamos. Posee el perfil idóneo. Joven, activo, con ganas de trabajar y…

—Es Louzao…Louzao…sin la «d».

—Sí, sí por supuesto… ¿tiene coche?

PAUSE.

Y es aquí el momento en el que se pone en marcha la serie de despropósitos que harán que nuestro protagonista acabe esta historia humillado, despedido pero con una buena historia en la mochila que es más de lo que tienen muchos. Fue en este instante cuando el bueno de Juan soltó una de las bolas más grandes, más peligrosas y con más daños colaterales que alguien ha dejado caer jamás en una entrevista de trabajo.

—Si. Claro.

«En Pontevedra. Y no pienso traerlo.»

Continuará…

 

Papeleos: el impreso 620

Dios se sacó de la manga  la luna, las estrellas, el mar, Sanxenxo, el cielo….todo eso en siete días, algo menos con el cambio de hora.

Y nosotros los mortales… ¿qué hemos creado?

El hombre ha necesitado miles de millones de años y evolución para crear la Xunta de Galicia.

Hoy me he visto obligado a acudir a este complejo (no hay una palabra más acertada para definir lo que allí sucede) para tramitar unos documentos. ¡Qué asco de palabra tramitar!

Para empezar le pido un bolígrafo al tío de Información al que (a pesar de estar solo en el mostrador) se le veía a la legua que tenía ganas de ausentarse ASAP. Antes de su estampida a la cafetería el tío me avisa ni corto pero perezoso: Toma, pero después déjalo aquí otra vez ¿eh?

Será por bolis cabrón, pienso yo

Pues empezamos bien. Con desconfianza. Asentando los cimientos de una buena relación.

¿Por qué me dirá este soplapollas lo del boli?
A lo mejor existe una lista de los 10 robabolis más buscados del país y yo aparezco en ella. Méritos no me faltan.

Segundo capítulo: la fotocopiadora.

El aparato admite monedas de 1 euro; 0,50 céntimos; 0,20 céntimos; 0,10 céntimos y 0,05 céntimos pero no da cambio. Muy representativo del sistema actual.

Manda cojones. Lo peor es que tampoco funciona y no hay nadie que parezca responsable de la situación. Ahí estamos cuatro tíos hechos y derechos mirando la fotocopiadora como si fuera una Termomix y metiendo moneditas a fondo perdido. Será por fotocopiar. Aquí hay una mano negra seguro.

Pido que me pongan con el encargado del chiringuito para exigir explicaciones. A ver Alberto…¿que pasa con la puta fotocopiadora que me ha tragado ya 20 céntimos?, pero supongo que el Presidente de la Xunta no está para estas cosas. Por supuesto, la persona que no se encuentra en su puesto de trabajo ignora mis peticiones.

Ahora viene lo peor.

Vamos a ver que yo me entere: ¿nos revientan a impuestos y cuando tengo que hacer un trámite me cobran 0,80 céntimos por el impreso que son cuatro putas hojas de papel Pinocho o papel cebolla? ¿En serio? ¿A quién se le ocurrió?  Me indigno de nuevo. ¿De verdad que con semejante edificio que tienen los tíos no les ha quedado dinero para papel?

No me lo creo.

Eso si, entre los que despachan parece que  la simpatía no es un bien necesario.

Hubo un momento en que me entraron ganas de saltar al otro lado del mostrador y hacerle comer al antipático de turno de mañana una a una las hojas de papel cebolla mientras le obligaba a tararear Living on a Prayer.
Además está todo minuciosamente diseñado para la sodomización colectiva.
Te puedes bajar gratis el impreso en cuestión de Internet sí, pero viene sin el papel ese de mierda, como decía un amigo mío, el papel de talco y entonces tienes que cubrirlo tres veces. Si acertar a cubrir todo bien de un tirón es ya difícil, imagínese como será intentarlo tres veces sin fallar. Es más fácil que Malta gane el Mundial. Si yo siempre pongo nombre y apellidos donde pone nombre y cuando veo al lado la casilla de apellidos me revienta la vena.
Señores de la Xunta: ¡No hagais los techos tan altos y comprad papel coño! ¡Papel! ¡No os pido que me lo grabéis en piedra!

Después me hicieron subir y bajar un par de veces supongo que por mi bien para hacer algo de cardio matinal.Los ascensores son tan grandes que están siempre llenos y acabas antes utilizando ese gran inveto que son las escaleras.

-¿Mecánicas?

-No, no… de las otras. Esto no es El Corte Inglés.

Gracias a Dios la señora que me atiende es encantadora y me explica todo muy bien. Me ayuda y me queda todo claro. No todo iban a ser descendientes directos de los Lannister. Pago 100 euros de tasas (ahí va otra palabra horripilante: pagar) y cuando creo que ya he cumplido con mis deberes de buen ciudadano me informan de que tengo que ir a tráfico.

Allá voy.

Allí vuelvo a pasar por ventanilla y esta vez me clavan 60 euros. Después me comprueban la documentación. No al revés. Primero paga y después te digo que te falta esto, esto y lo otro. Además te escaneo con asco de arriba y abajo. Me asombra que seas tan burro que no sepas que tienes que traer esto, esto y lo otro. Me hago el tonto y diez minutos después me presento con el frasco de orina que me ha pedido.Por fin. Termino con los papeleos minutos antes de que ellos acaben conmigo.

En ese preciso instante tengo una revelación.

Algo debo estar haciendo bien. Sé que en mi vida he dado los pasos correctos, he apretado las teclas adecuadas. Me doy cuenta al echarle un ojo a la documentación del vehículo. Soy el dueño de un flamante Citroen Saxo de (al menos) tercera mano.

Abajo el famoso modelo 620.

Impreso 620
PD: La foto la he sacado de Internet. Por si hay algún listillo ya te advierten en grande NO VALIDO PARA LA PRESENTACIÓN. Lo dicho, está todo estudiado. Por cierto, me llevé el boli.

Salud hermanos.