Amenazas de madre: “Prepárate”

Amo a mi madre. Todas las semanas me acerco un par de veces a su casa y como con ella. Cada año se vuelve más ordenada, tanto que deja notas por toda la casa porque sabe que su hijo mayor es medio lelo:

Ejemplos de notas:

“Tonchi cierra bien la nevera”

“Antonciño tira de la cisterna y apunta bien”

“Hijo, estoy en el salón”.

Ese tipo de cosas de madre que todos conocemos. Deberíamos barrer a los políticos durante una temporada y poner a un ejército de madres al frente de la nación, seguro que otro gallo nos cantaría. A lo mejor se iba al carallo igual, pero iba a estar todo perfectamente ordenado y limpio.

Las estoy viendo, observando el mapa de España caña en mano, ceño fruncido y comentando entre ellas:

─Uy Mari…¿No crees que Asturias no queda bien ahí? Y si la movemos un poco a la derecha…

─¡Ay Tesy! ¡Estaba pensando lo mismo! Y de paso pon Sevilla al lado de Lugo y céntrame bien Madrid que no este bien del todo…

Siempre igual.

Y después están las venadas de madre. Esos cabreos que surgen de la nada y le pillan a uno con la guardia bajada. Pongamos un ejemplo:

Esta misma semana me acerque hasta su casa para hacer algo que me encanta: merendar, una costumbre que se pierde con la edad y que es muy nuestra.

¿A dónde vas? A merendar.

¿Qué haces? Estoy merendando.

Un verbo simpático lo mire usted por donde lo mire.

Yo respeto mi dieta escrupulosamente y ahora tan solo meriendo un par de veces cada tarde. Subo a casa de mi madre, le doy un beso, me preparo un sabroso colacao y me meriendo un par de magdalenas mientras escucho las frases de madre de la semana…

─Antón tienes que ir a ver “8 apellidos vascos”

─Claro mamá, ahora voy. Acabo y voy.

─Te ríes más que con un película de Cantinflas.

Paro de masticar. Su crítica me llama la atención: “Te ríes más que con una película de Cantinflas”. Manda cojones, pues ya es reírse, qué fiesta. Ahora sí que me ha convencido. Es un Fotogramas andante.

ocho apellidos vascos

Entonces sucede. Mi madre vuelve de la cocina más cabreada que el fantasma del metro de Ghost.

─!Oye deja recogido todo lo de la cocina ¿eh?! (Amenaza velada)

─Que sí madre, ahora acabo y ya voy…

─ Como no lo recojas…¡PREPÁRATE! (Amenaza directa)

PRÉPARATE

Ojo. Esto es una amenaza en toda regla. La miro con la boca abierta y el colacao me resbala por la comisura de los labios por la sorpresa. En sus ojos puedo ver la mítica mirada de castigo, rollo Motorista Fantasma. No salgo de mi asombro. PREPÁRATE.

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Vamos a ver…¿Que me prepare para qué exactamente?

¿Para el frío? ¿Para la vida? ¿Que aprenda alemán? ¿O me preparo así, en general, y me pongo unas rodilleras, coderas y casco? No lo pillo. El colacao sigue goteando en el vaso, la magdalena a medio comer en la mano y nos aguantamos la mirada como dos pújiles antes de que suene la campana.

Cuando una madre suelta PRÉPARATE uno no sabe bien a que atenerse. A ver, entendedme bien…con cinco o siete años sí que sabes que ese PREPÁRATE acarrea una buena hostia maternal a plazo fijo, pero a mis 37 años…me cuesta más leer entre líneas.

 

Ahora bien…¿Dónde reside el poder del PREPÁRATE? Pues precisamente en esa amenaza indefinida, no sabes qué puedes esperar al otro lado y por muchos años que pasen, no quieres descubrirlo…un buen PREPÁRATE es lo suficientemente potente como para que nos lo pensemos dos veces…

Evidentemente recogí todo sin rechistar, bueno puede que un poco, pero forma parte del circo. Y que dure.

Pronto hablaremos de otra gran frase de madre: “Tu verás”.

¡Salud hermanos!

 

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Madre no hay más que una

Mi madre se jubiló hace relativamente poco, pero lejos de deprimirse (es médico de vocación) aprovecha estas vacaciones prolongadas para hacer un millón de cosas que estaban aparcadas en un cajón por falta de tiempo. Parece que ayudar a los demás está en sus genes, así que se ha apuntado a una asociación muy conocida para echar a una mano a los más desfavorecidos. Además,  está aprendiendo a nadar. Hasta ahora flotaba con dificultad. Ayer me enseñó sus notas de la piscina y ya logra cubrir 25 metros a croll. Y esto es todo un triunfo. Os explico el porqué.

En los ochenta mi madre sufrió un desgraciado incidente en una piscina y casi se ahoga. En el último momento pudo salvarse, pero desarrolló una fobia importante al agua.

Casi la perdemos. Me refiero a la dignidad claro.

En realidad, la piscina  en cuestión era una de esas hinchables tan de moda en aquella década y le cubría por la cintura. Además llevaba manguitos. Resbaló y como es una peliculera gritaba que se ahogaba mientras mi hermano y yo nos partíamos el ojete a su costa.

Piscina mortal
Piscina mortal

¡Ponte de pie, coño!– le decía mi padre que la miraba asombrado ante tanta torpeza.

Al final mi madre consiguió ponerse de pie y misteriosamente el peligro de muerte desapareció.  Se apresuró a salir de la charca mientras mi hermano y yo la salpicábamos solo por joder. Angelitos.

Así que nunca pensé que pudiese verla cual Gemma Mengual en una piscina olímpica. Pues lo ha conseguido. Le ha pillado el gustito y ya no hay quien la saque del agua. Aquagym, clases de natación…lo que sea. Y además le gusta. ¡Pues claro que sí mamá!

Ahora mi madre es carne de gimnasio y todos los lunes, miércoles y viernes se deja caer por alguna actividad.Si es acuática mejor, el gimnasio no le va mucho. El otro día me quejaba de un dolor importante en el hombro por hacer pesas y ella me explico que las “cuernancas” son peligrosas. Aquí os dejo una foto de las “cuernancas” en cuestión.

mancuerans

Eso sí, nos entendimos perfectamente.

Veréis tengo un grupo de música que se llama Marvel y una vez, no hace mucho, pusieron una de nuestras canciones en el programa de Carlos Herrera, Herrera en la Onda. Desde la emisora nos avisaron de a qué hora radiarían aproximadamente el tema. Subidón. Nuestra canción para toda España. Esa, amigos, es el tipo de noticia que te gusta dar a una madre. Así que la llamo y se la cuento.

-¿Cómo se llama tu grupo hijo?

Tres años desde haberlo formado y no sabe cómo se llama.

-¡Marvel mamá! ¡Atenta que ahora lo ponen!

-Pero yo estoy en Málaga…

-Mamá…lo ponen para toda España….

-¡Ah vale cariño!…¿cómo se llamaba?

-Maaaarveeeel mamá….no me jodas…después me cuentas…

Un par de minutos después comienza la sección y me empiezo a acojonar. ¿Y si no lo ponen? Pero una melodía familiar me pone una sonrisa en la boca. ¡Qué fuerte! ¡Ahí estamos! ¡Para toda España y con Carlos Herrera! Primero habla de un puto jamón y jode la intro, pero después dejan sonar entero el primer estribillo. ¡Qué ilusión joder! El que lleva la sección nos define como un grupo interesante. De repente ponen a una que canta copla que ya le mola más al Herrera y el momento como vino…se fue. Misión cumplida.

Marcó el número de mi madre en el móvil para saber qué le pareció la fugaz intervención. El corazón me cabalga en el pecho de la emoción. Mi madre descuelga en Málaga.

-¡¿Mamá qué te pareció?! ¿¡ Moló eh!?

-Aquí no salió.

Me cago en la puta.

-¿Cómo que no salió? ¡Es Carlos Herrera! 

-Pues no filliño, aquí no…

-¿Estas escuchando Onda Cero no?

-Sí. Y aquí no salió. Llevo un rato escuchando y nada…¿cómo decías que se llama tu gru…?

Le cuelgo el teléfono por no ponerme a discutir. Pues nada. Igual el programa se llama “Herrera en la Onda menos en Málaga” y yo no lo sabía.

Poco después encontré una posible solución al misterio de porque mi grupo (Marvel) no sonó en Málaga.

Con motivo de su jubilación le hicieron una cena todos sus compañeros. Aprovecharon una de las múltiples y útiles convenciones para sorprenderla con un ramo de flores, una plaquita y todo ese rollo, pero a alguien de sus allegados se le ocurrió poner de fondo una de mis canciones para dar más dramatismo al momento. Así que allí está mi madre, con lagrimas en los ojos, emocionada, recibiendo sus regalos, diciendo adiós a toda una vida de trabajo mientras escucha la voz de su hijo a todo volumen….si os soy sincero no sé si querían homenajearla o matarla de un infarto.

El momento es inolvidable, mi madre entre las lágrimas y las flores parece Miss Albacete 1965, solo le falta la corona. En ese momento alguien le pregunta entre el público.

¿Este es el grupo de tu hijo no?

Mi madre abre los ojos, mientras las lágrimas de felicidad embadurnan de rimel sus mejillas.

-Si. Acierta a decir entre tanto llanto.

-¿Y cómo se llaman?

Ella se seca las lágrimas, agarra bien el ramo y con voz segura y orgullosa exclama…

-Denver. Se llaman Denver.

Aquí os dejo una foto de Carlos Herrera escuchando a Denver en Málaga.

carlos

¡Saludos hermanos!