Springsteen: Are you talking to me?

Así que ahí estoy yo, en la oficina, reprimiendo las lágrimas al llegar a la página 482 de la biografía de Bruce escrita por Peter Ames Carlin cuando se narra la muerte de Clemons.

La verdad es que estoy emocionado, pero me contengo.Seguro que Big Man me diría :” No seas nenaza, no llores en público”, así que me aguanto. Minutos después acabo el libro y pienso (como siempre) en que echaré de menos a esos personajes, solo que en esta ocasión esos personajes son gente real con influencia directa sobre muchas vidas.

El libro es un viaje por la vida de Bruce desde los tiempos de The Castiles, Child y Still Mill hasta su última gira mundial de Wrecking Ball con la E Street Band y la verdad es que no tiene desperdicio. Peter Ames Carlin hace un trabajo estupendo, documentado y exhaustivo, sobre la figura y el trabajo de Springsteen que ningún seguidor debiera pasar por alto. Una vez dicho esto…

Os cuento esas pequeñas historias o detalles que me han sorprendido (el que quiera descubrirlas por si mismo que deje de leer ahora mismo).

1) Taxi Driver

A mediados de los setenta, poco antes de sacar Born to Run, Springsteen ofrece un concierto al que asisten un montón de peces gordos de la industria de la música y el cine. Entre ellos, flipando como todos los demás, pulula un joven Robert de Niro que se queda impresionado con el número previo al bis: Are you talking to me?.

El resto es historia del cine. En 1976 De Niro adapta la hemorragia verbal de Bruce en el escenario para su icónico monólogo en Taxi Driver.

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Como decimos en Galicia: ¡Manda carallo!

2) Definición de Born to run

Parece ser que Bruce definió su obra maestra como, atención (niños taparos los oídos): Mierda de perro recalentada.

De nuevo, como decimos en Galicia: ¡Manda carallo!

3) Más cine

Al parecer hay dos películas que han influido mucho en la obra del de New Jersey: Las uvas de la ira (1940 John Steinbeck) y Badlands (1973 Terrence Malick), así que como buen fan de Bruce, amante del cine y músico decidí ver las dos para compartir esa experiencia y así sentirme más cerca del maestro: craso error. Ahora admiro más a Bruce por haber acabado de ver Badlands. Lo volveré a intentar para tener de qué hablar cuando me lo encuentre. Esta semana me pondré con la otra.

4) Born to Ruin

Vale. Bruce & the E Street Band sacan “el disco”, pero su situación económica no mejora. Al revés, cada vez va a peor. Garry Tallent se da cuenta de la gravedad de la situación en un descanso de la gira de Born to Run. El bajista de la banda entra en un local cercano a su casa y allí, sobre el escenario, se encuentra con una banda que homenajea a Springsteen y a su banda (es decir a él). Después de hablar un rato con ellos, descubre que el bajista (o sea “él”) cobra tres veces más que él (el de verdad) por la creación, grabación e interpretación de los temas por todo el país.

Pobre fulano. Se tuvo que quedar a cuadros y no hay que ser Anthony Blake para saber que por su mente le paso la siguiente pregunta:

¿Pero qué mierda…?

En inglés: What the fuck?

WTF?
WTF?

5) La voz de Hungry Heart  

Toda la vida escuchando esta canción y pensando: “Que distinta suena en este tema la voz de Bruce, que cambio de registro…no parece él”. Y descubro entre las páginas de la bio que …¡hay truco! Landau y Van Zandt formaron un frente común para tratar de convencer a Bruce de que no regalase la canción a los Ramones como el jefe tenía pensado e insistieron en que debería formar parte de The River. Al final Bruce accede y el resto es historia.

El truco: Plotkin (uno de los tres mosqueteros de la producción junto a Landau y Van Zandt) aceleró  la cinta para darle un punto más adolescente a la voz de Springsteen. Bob Clearmountain hizo el resto y a pesar de que a Bruce seguía sin convencerle…ya sabéis lo que ocurrió: fue su primer gran éxito.

Para cuando meses después la banda llegó Illinois y los acordes del tema impregnaron el ambiente la respuesta del público fue tal, que Bruce no pudo cantar las primeras palabras de la estrofa.

Desde entonces deja que el público cante siempre esa parte.

Cosas del Boss.

6) Pesas

Ya sabéis que por la época de Born in the USA se puso como un toro. Me hace gracia su análisis sobre “hacer pesas”.

“Me gustaban los comportamientos repetitivos, sin sentido. ¿Y que tiene menos sentido que levantar un objeto pesado y luego volver a dejarlo en el mismo sitio?”

En este punto del libro me planteé que a lo mejor Bruce es de Lugo y no lo sabe. Menudo planteamiento. Muy gallego: “O Boss”.

7) Cunnilingus

En 1996 invitan a Bruce a su antiguo colegio de marcado carácter religioso para dar un concierto benéfico . Así que para tocare un poco las pelotas al padre McCarron (nombre real), la legendaria estrella del rock anuncia que:

“Ahora voy a tocar una canción estupenda sobre un tema estupendo: el cunnilingus”.

Bien Bruce, bien.

Nota mental: Cunnilingus me sigue sonando a especialidad de la casa de restaurante italiano.

─Lo siento señor, no nos queda cunnilingus, pero tenemos unos McCarrones sabrosos sabrosos…

Estoy buscando una foto de Bruce de ese concierto, pero pongo cunnilingus en Google y no me sale nada. O sea sí sale, pero si queréis ver cochinadas venga a otro sitio. Al final os pongo esta para ilustrar este punto.

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El libro esta plagado de datos. anécdotas y realmente vale la pena. Además las páginas te guían por su música y puede ser la excusa perfecta para descubrir  o redescubrir canciones o discos enteros.

Bueno, os dejo que hoy es mi primer día en el paro y estoy un poco depre. Me voy a poner Nebraska a ver si me animo, aprovecharé mientras lo escucho para sacar brillo al nuevo revolver que me he comprado.

¡Salud hermanos!

PD: Ved el vídeo de Born to run. Se me saltan las lágrimas por enésima vez. ¡Hasta se me ha quitado la depresión! Lo noto porque me ha entrado el apetito.

Voy a la nevera a ver si sobró algo de cunnilingus de ayer.

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Ratzinger vs Jon Bon Jovi

Ratzinger se harta de las intrigas vaticanas y alega cansancio para dejar a otro de encargado del tinglado. Tú la llevas. Esa es la versión oficial. Seguro que algo de verdad hay en ella. Otra opción es que no haya podido superar el listón que dejó su antecesor. Juan Pablo II, que era un Jon Bon Jovi de ciudado.

Juan Pablo II y Jon Bon Jovi tienen muchas cosas en común. La primera, y la más evidente, es que ambos estuvieron en los ochenta Living on a prayer. Eso lo sabemos todos. La segunda es que los dos llevaron su mensaje por todo el mundo. Around the world.

Por ejemplo, la gira de Bon Jovi de su tercer álbum, el que les lanzó a la fama mundial, comenzó el 16 de julio de 1986 en Vancouver (Canadá) y llegó a su fin el 17 de octubre de 1987 en Honolulu (Estados Unidos). Un tour de 210 conciertos, que les llevó por cuatro contienentes. Casi nada. Ni Zapatero.

Juan Pablo II no se quedaba atrás y ese año visitaba Calcuta, Bombay, Francia, Trichur, Singapur, Nueva Zelanda…

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Los dos predicaban su palabra. Uno la de Jesus y otro la de Elvis. Puede que incluso coincidesen en alguna ciudad.

Me lo imagino perfectamente.

Jon puede oír desde su camerino la muchedumbre que corea con energía el nombre de la banda. No muy lejos de allí, Juan Pablo II espera impaciente su momento para saludar a las masas congregadas debajo del balcón de su hotel.

Jon se mira el espejo, se despeina con las dos manos su larga melena y lanza una serie de puñetazos al aire como calentamiento. El Papa se mira al espejo y se coloca derecho el solideo mientras con la otra mano agarra la cruz.

Los dos aguantan la mirada de su reflejo en el espejo y sueltan a la vez: “Becouse we can”.

Es la hora de salir a la palestra. El resto de Bon Jovi (Sambora, Torres, Bryant y Such) arropan a Jon y hacen piña. Se agarran como un equipo de rugby antes de salir al campo, juntan sus manos y las lanzan al aire entre aullidos. Wojtyla hace los mismo con sus cardenales al grito de “Amén”. Todo va sobre ruedas.

La multitud enfervorizada se impacienta. Clama por sus ver ya a sus ídolos. Las luces del estadio se apagan y los gritos impregnan cada centímetro del recinto. Jon sube las escaleras. Juan Pablo se planta delante de la ventana batiente, aún cerrada. Por una rendija puede notar el calor de los fieles. Tiene los ojos cerrados. Jon también. Wojtyla se persigna. Jon también. El Papa respira hondo y abre las puertas de golpe. Las luces se encienden y ciegan al público que arremete de nuevo con más gritos al ver al cantante de New Jersey sobre el escenario.  Ambos levantan los brazos…y comienza el espéctaculo.

Dos mundos distintos sí, pero el mismo efecto sobre las personas al fin y al cabo. Cada loco con su tema. Parece una coña, pero es verdad. A uno le puede parecer ridículo ver a las niñas de 15 años llorando por Justin Bieber, y a otro le puede parecer calamitoso ver a gente perdiendo los papeles por el Papa de turno. No es una coña. Es preocupante. Los fanatismos no son buenos, pero a lo mejor son necesarios.

Lo realmente divertido sería que, por un endeble giro de guión made in Hollywood, nuestros dos personajes de hoy se intercambiesen los papeles allá en 1986.

Imagínense a Jon Bon Jovi vestido de Papa en el Vaticano sonriendo y besando en la mano a los feligreses. Yo te absuelvo hijo mío. Aún mejor…visualicen un concierto de Bon Jovi con Juan Pablo II de cantante. Agarrando el micro, con el tatuaje de Superman en el brazo y volando con Sambora sobre una audiencia entregada mientras canta Living on a prayer. Todo tiene sentido. El mensaje es muy parecido. El círculo se cierra.

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Más cosas en comun:

El 8 de enero de 1987 Juan Pablo II fue nombrado primer embajador de Estados Unidos en el Vaticano tras el establecimiento de relaciones diplomáticas. Pocos embajadores tiene Estados Unidos como Jon Bon Jovi cuya “americanidad” para lo bueno y para lo malo es marca de la casa y está fuera de toda duda. Solo Springsteen le supera.

El 1 de diciembre de 1989, el líder soviético Mijail Gorbachov visita el Vaticano. Se trata de el primer cara a cara entre el jefe de la Iglesia católica y un líder soviético. Meses antes, en agosto, Bon Jovi encabeza el cartel del primer concierto de rock & roll de la historia en Moscú.

Ante todo esto es normal que Ratzinger se me venga abajo. ¿Cómo podría competir con toda esta pirotecnia ochentera? Es muy complicado estar a la altura del Papa Bon Jovi. Aunque a lo mejor dice la verdad, los hombres de Dios no pueden mentir, y está cansado, pero no por la edad. Quizás echar un buen vistazo a las intrigas vaticanas le quita las ganas a cualquiera. A lo mejor quería cambiar y aclarar cosas que otros prefieren que sigan así, entre bruma. Sí. Me refiero al tema pederastia que nos abriría otro símil con el mundo del pop, pero eso mejor otro día.

¡Ratzinger tranquilo hombre! que parece que estamos en buenos manos con el Papa Francisco I. Si Juan Pablo II era el Papa Viajero, este parece el Papa Coñón. Ojalá me hubiese dado la comunión el Papa Paco y no Don Jesús, que se paraba demasiado con el tema del vino y así iba…haciendo eses por El Chaparrita adelante. Hubiese sido un buen Papa, el Papa Suso, pero volvamos al argentino designado por Dios (me refiero a Jorge Mario Bergoglio no a Leo Messi)  . Estas fueron sus palabras.

-¿Cómo le llamamos Su Santidad?

– Este… no sé…este… ¡Llamamé  Francisco I y Paco después boludo!

Menos mal que no dijo que quería ser el Papa Bon Jovi II o el Papa San Bora. A Jon le daría un infarto.

Amén

Salud hermanos.