Diario de a bordo: El círculo de los mellizos

Estimado Capitán:

Aquí le mando las gráficas de mi misión a la que he bautizado como “Misión Doble Óvulo” a partir de ahora MDO.

Bien, llegado a este punto de la crianza que los humanos denominan puta locura poco más se puede decir, así que como una imagen vale más que mil palabras, he decidido plasmar toda la información en esta gráfica titulada “El círculo de los mellizos”.

En ella se muestra la paleta emocional a la que nos vemos sometidos los padres múltiples en los primeros estadios de la crianza de nuestros pequeños seres. Capitán, es de suma importancia que no se deje embaucar pos si naturaleza adorable y por su pequeño tamaño. ¡No lo haga, por favor! Es un error. A los gremlins también les ponía uno un piso y mire la que liaban si comían después de media noche. Más feos que una suegra recien levantada. Menudo dueño el chaval de los Gremlins. Lo hizo todo mal y en cuarto de hora. No lo supero ni yo.

A lo que vamos. Partiendo de la base que el amor que nos fluye por el cuerpo es como burandanga que nos deja sin voluntad al ver a nuestros preciosos hijos, en realidad se mantiene una lucha atroz entre cerebro, corazón y cuerpo.

El cerebro dice: “Cómo te vuelvas subir te mato” (Cabe puntualizar que “volver a subir” hace referencia a la vez número veinte o ventiuno en apenas 12 minutos que se suben al sofá. Ojo, se suben para tirarse, hete aquí el problema)

El cuerpo dice: “Pues a ver quién se agacha para levantar a chaval…Yo no puedo más. Por cierto soy tu espalda”. Acotación del cuerpo de papá. Increíble estos brazos hipermusculados que se me están poniendo en comparación con la barriga que deja mucho que desear (nunca mejor dicho). Este contraste es raro raro… como un mono con piel de lagarto.

El corazón dice: “¡Cómo te quiero enano, sube más alto! ¡Hasta el infinito y más allá! Y si puede ser cuando esté tu madre mejor”

 

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Cómo puede ver nuestro tiempo de felicidad doméstica se divide entre:

Perdidas de paciencia: A veces nos sorprendemos gritándoles para a continuación escacharrarnos de risa al ver su mirada arrojadiza tan entrañable como limpia.

Falta de sueño: Pues eso, que nos falta el sueño, pero no en plan un poquito, no. Para ojeras las nuestras, parecemos todos familiares de Benicio del Toro.

Dolor de espalda: Explicado en un punto previo.

Impotencia: A buenas horas mangas verdes.

 

En fin Capitán espero que le sirva de algo esta gráfica sobre el estado de ánimo de los padres múltiples. Le dejo que están saltando al vacío desde el sofá. Y les gusta.

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Diario de a bordo: El despertar del mal

Estimado Capitán:

Creo que hemos superado la primera fase de la paternidad. Usando jerga de vídeojuegos diría que hemos pasado de pantalla y esta, añorado amigo, es mucho más compleja. Digamos que los niños han “despertado”. En el último mes hemos notado lo siguiente.

1) Interactúan entre ellos

Se reconocen, se sonríen como políticos buscando un pacto y se demuestran su afecto en una extraña coreografía que consiste en que uno deja caer su cara contra el cojín y el otro le intenta comer la cabeza pelona. Después intercambian los papeles y así se divierten. También se dan golpes cariñosos y creativos que alucinarían al mismísimo Bud Spencer que Dios tenga (tranquilito y sin muchas emociones) en su gloria.

2) Hacen “el mal”

Dejemos una cosa clara. Los bebés son bebés y no distinguen el bien del mal, pero para nosotros, los mayores, que nos encanta ponerle etiquetas a las cosas para no liarnos la cosa cambia. Al bebé le “llama”  hacer el mal y buscar situaciones que le pongan en peligro. Además a esto hay que sumarle otro factor: Un padre primerizo es un ente creativa de por sí y en muchas ocasiones imagina peligros que ni siquiera existen. Estas dos situaciones unidas dan para mucho.

Desde mi punto de vista mis hijos son como los guionistas de SAW. Siempre inventan formas nuevas de ponernos nerviosos. Si los dejas en una habitación vacía buscarán la manera de ponerse en peligro de alguna manera creativa e insospechada.

Además de repente han aprendido a moverse mediante esa técnica híbrida entre el arrastre y el gateo. En realidad lo que hacen es reptar con cierta agilidad y en menos de un segundo son capaces de desplazarse de esta manera a una velocidad insospechada.

Tienen toda una manta gigante, pero acaban con medio cuerpo debajo de la cama. Y yo pienso. ¿Y si ahora se cae la cama y le parte en dos? Y lo aparto de ahí por si acaso. Cosas de tarao.

Tienen fijación con los cajones. Puede que un futuro sean ebanistas o carpinteros.Tienen dos mil juguetes y peluches para jugar, pero ellos son felices comiendo toallitas. 

También me he dado cuenta que la distancia que cubren los bebés entre que vas a la cocina y vuelves se mide en “metros radiales” ya que se mueven como aquellos jóvenes breakdancers de los ochenta que se ponían a girar como un helicóptero con las manos apoyadas el suelo. Pues estos igual. Tengo la sensación de que un día los voy a dejar en el suelo con sus juguetes, me voy a ir a la cocina y al llegar me los voy a encontrar allí sonriendo maléficamente. 

Los bebés son mágicos sí. Como David Copperfield.

3) El maravilloso mundo “Causa- Efecto”

Bebé está en la trona. Bebé tiene juguete en mano.Bebé mira juguete.  Bebé lanza juguete al suelo. Juguete hace ruido. Bebé flipa y analiza. Papá o Mamá recoge juguete y se lo vuelve a dar. Bebé mira . Bebé lanza. Juguete hace ruido. Bebé analiza. Papá o Mamá recoge juguete. Papá Mamá se lo vuelve a dar. Mira. Lanza.Flipa. Papá/Mamá recoge. Se lo vuelve a dar lo que nos sumerge en un bucle que puede durar perfectamente y sin forzar la situación de 18:00 a 19:15.

Conclusión:

Tanto hijos como padres tenemos un cantidad importante en el ADN de Homer Simspon.

He visto en un documental que así es como aprenden.

Es que si no aprende así…

4) A todo volumen

Lo de los sonidos va a más, pero lo más molesto es el volumen. Supongamos que un bebé es una minicadena (una Sanyo del montón). Bien, hasta ahora su volumen no pasaba del 4 o 5. En este últimos mes y medio la minicadena ha sufrido una mejora considerable (ahora es una Pioneer con Dolby Surround) y ya pueden subir el volumen hasta un molesto 9, 9,5. Curiosamente cuando más gritan es cuando uno habla por teléfono tanto es así que para entender algo en una conversación tengo que hacer el típico gesto de taparme un oído con un dedo  y poner tal mueca de concentración para descifrar lo que me cuentan que no sé si voy a responder a mi interlocutor o si le voy a cantar “We are the world”.

Hay muchos más cambios Capitán, se producen cada día. Están más despiertos, más ruidosos, más activos y eso es lo que nos agota y nos hace felices.

 

Un saludo y seguiremos informando.

 

PD.

Capitán el otro día estuve con un amigo al que hacía tiempo que no veía. Así que nos pusimos al día en apenas treinta segundos en una de esas conversaciones directas que solo tiene la gente que se conoce bien.

—¿Qué tal va todo?

—Bien, no me quejo.

—¿Qué tal el trabajo?

—Como siempre ¿Y tú?

—Bien. Ahora soy autónomo.

—¿Y los niños?

—De momento no. En ninguno de los sentidos.

 

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Diario de a bordo: Juego de Tronas

Estimado Capitán:

Sé que últimamente no he podido escribir los informes con la misma asiduidad de siempre, pero es que estoy tramando algo que me consume todo el tiempo y energía, pero de eso le hablaré en breve.

Los lechones crecen muy deprisa y sus piernas se han convertido en unos carnosos muslos de pollo que mujeres de toda edad y condición quieren saborear. Se les ve en la cara, la baba las delata.

También tengo que comunicarle que el otro día tres personas creímos ver un diente en la encía superior de uno de los lechones. Este avistamiento resultó ser falso y aunque la visión duró solo unos segundos nos vimos obligados a llamar a amigos, conocidos y a algún que otro desconocido íntimo para desmentir tal espejismo. Es increíble la cantidad de números de teléfono que un padre ansioso puede marcar en 67 segundos que fue lo que duró el encuentro con el falso diente.

Hasta llamé a Vodafone.
—iA mi hijo le ha salido un diente!
—Y a mí que me importa señor.
—¿Ve usted? ¿A qué jode?

Le juro que ahí estaba el diente. Incipiente, blanco, en el lugar perfecto. Pero en realiad no había nada. Se esfumó en unos segundos. ¿Qué sería? Quizás estemos ante una nueva mutación en la especie humana: la de los incisivos retractiles. Sé que este capítulo pasará a ese sitio tan sucio —los anales— como nuestro Roswell particular.

En el futuro habrá documentales sobre el tema. Expediente Piño y llamarán a Carmen Porter y todo.

Las alucinanciones acústicas también están a la orden del día. Cuando no era padre y veía a mis amigos desencajados al escuchar las primeras palabras de sus vástagos no daba crédito. Aquello se me antojaba un poquito exagerado.

—¿¡Ha dicho papá!? ¡Ha dicho papá!

Hombre, no va a decir Bitelchús. Papá no es para tanto, Papá entra dentro de lo previsible. Lo raro es que dijese testículo o Ramadán (din don)

Pero ahora les entiendo a la perfección. Verá Capitán, el otro día Antón Jr. dijo Papá, pero en realidad no lo dijo. Dijo primero pa…y unos segundos después otro pa…pero no quería decir papá, ni siquiera aquello tenía pinta de ser una palabra. Ese fonema era a una palabra lo que el regalo del día del padre es a un regalo de verdad. Pero por un momento me dio subidón. ¡Ha dicho papá!

Ovugirl ni se inmutó.

—¡Que ha dicho papá!

—No, no lo ha hecho.

—¡Que sí!

—Venga pues sí.

—No lo ha dicho ¿no?

—No cariño, no. Para eso aún falta.

Y me fui desdichado a la habitación como un jugador que abandona el campo humillado tras el cambio.

Lo de “papá” lo puedo aceptar, pero el diente lo vi. Y su madre también lo vio. En eso nos hemos puesto de acuerdo. Bueno, en eso y en lo de que los niños se tenían que ir ya a su habitación.

—Cari, los niños deberían ir ya a su habitación.

—No saben andar, dejálos un poco más aqui.

—¿Hasta cuando?

—Hasta la segunda vez que hagan primero de carrera.

—Cari, lo siento, pero no. Se tienen que ir ya, que ya son mayores.

—Claro que se tienen que ir, pero mañana que esta noche ya se ha hecho tarde. Que se vayan el lunes.

—Cari, esto no es como ir al gimnasio. Como cabeza de familia exijo…

Y me cerró la puerta en las narices mientras que desde el otro lado me llegaban las risas de mis hijos y la madre que los parió.

Pero al final se impuso la razón y los niños ya llevan una temporada en su nueva habitación.

Cuando digo temporada no me refiero a temporada en plan “temporada de una serie”, ni siquiera llevamos una de esas como padres. Ahora mismo debemos andar por el capitulo 13 de la primera, pero con buenos índices de audiencia. Espero renovar.

Además su dieta se va ampliando: frutas, verduras, galletitas…y todo eso lo toman ahora sentados en sus tronas. Que para un bebé es como cuando un adolescente se deja un poco de bigote ridículo/pelusilla  para parecer mayor y entrar en una discoteca.

Pues es el mismo principio.

Las tronas les hacen parecer “mayores” pero no lo son. Siguen meneando la cabeza para los lados, se baban y se lo pasan pipa tirando los juguetes al suelo. Desde las tronas todo se ve de otra manera, las tronas dan poder a los hijos y enorgullecen a los padres que ven a esos dos mocos levantando sus rollizas manitos pidiendo que alguien les tome en brazos, pero nosotros no caemos en la tentación de esos ojos grandes que piden “colo”. Al menos en primera instancia, después caemos sin remisión y obedecemos sus deseos, que para eso son los bebés más guapos del mundo. Ojo no es un decir, tenemos un certificado expedido por las dos abuelas, siete vecinas vírgenes, un concejal de festejos, un DJ ruso y un autónomo. Todos coinciden.

Han nacido para ser reyes.

 

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¡Saludos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diario de a bordo: El día que salistéis en El País

Capitán, hoy le he escrito una carta a mis hijos con motivo de nuestra aparición estelar en El País. A ver qué le parece.

Queridos y duplicados hijos:

En tan solo siete meses no paráis de darnos alegrías a vuestra madre y a mí.

Las noches no cuentan.

Nos habéis convertido en dos padres enganchados a las redes sociales en las que sois los protagonistas (el blog de papá, el Instagram de mamá, la partida de cartas de la abuela, el Badoo del abuelo) y todo porque nos gusta, y mucho, presumir de vosotros. Así que tenemos que aprovechar ahora que sois pequeños ya que en breve creceréis y renagaréis de vuestros padres como nosotros lo hicimos con los nuestros amén.

Pero de momento, como no os enteráis mucho, pues  a nosotros plim.

En tan solo siete meses de felicidad (insisto en que las noches no cuentan) habéis revolucionado este blog, habéis hecho que mamá se haga un Instagram que lo está petando, habéis sido coprotagonistas junto al abuelo de un trailer y ahora, por si todo eso fuera poco, habéis salido en el periódico más importante de España. 

¿Que qúe es España? Pues, donde os ha tocado nacer. Es un sitio genial en el que la gente habla español que es un idioma relativamente fácil si empiezas de pequeño. De momento no habláis, pero sí que noto que tenéis dominadas las vocales abiertas y la “u”. A veces no sé si vais a decir “papá” o si váis a arrancaros con la canción de Lacasitos. Tranquilos ahora os cuesta y os babáis, pero el español está chupado. Además los españoles somos gente que busca nuevos restos. Por eso cantamos en inglés en Eurovisión, pero ese es otro tema.

Una vez aclarado el tema de España (estos días es más complicado de lo que parece) he de deciros que si salimos en El País no es porque seamos los mejores padres del mundo, para nada. El motivo principal es el tema de haberos fecundado de dos en dos como si no hubiera mañana. Bueno, eso y un boca oreja de nuestra amiga María Cortizo a Victoria Torres sobre este blog. ¡Ay mira qué risa! ¡Pues yo estoy escribiendo un artículo sobre padres de mellizos!  Todo encajaba en el plan maestro. Hubo un click perfecto. Y eso fue como el tío que le puso por primera garbanzos al potaje. El resto es historia. Así que mamá hizo una de las cosas que mejor se le dan: vestirnos para la foto. Os puso guapos y a mi me cambio de ropa. Eso ya es un triunfo. Miramos a cámara, sonreímos y…

 

 

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Mamá con su cara de foto y papá haciendo una cosa que se llama el gilipollas (disciplina que viene cultivando en las fotos y fuera de ellas desde 1976), Vosotros muy guapos, con encantos, dos gordibolas preciosos. Esta foto fue la elegida por un comité de expertos formado por vuestra madre, pero hubo más versiones. Quizás en “El País” de otros universos alternativos hayan salido publicadas estas otras.

 

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Total que estamos muy contentos con el reportaje. Vamos que hay un montón de mellizos en España. Lo único que puedo decir es que yo, en la mayoría de estos embarazos, no tengo nada que ver.

No soy un aspersor.

Tengo sentimientos.

 

 

Quería acalararlo ya que después de este Tweet…

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…parece que esto de los mellizos es cosa mía. Soy un fenómeno sí, pero no es para tanto.

 

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Y ahora quiero que sepáis que vuestra madre y yo hemos estado hablando y queremos que tengáis claro que no importan cuántos hermanos más tengáis 2, 4 u 8 más lo único que sabemos hijos es que siempre serán un número par.

 

Os queremos. Gracias. Sois lo mejor que nos ha podido pasar.

Las noches no cuentan. 

Papá y mamá

Recordad que el contrato de paternidad incluye que salgáis al menos una vez al mes en una publicación de tirada nacional para que nuestras redes crezcan y colmar nuestro ego, en caso contrario no estáis autorizados a entrar en casa hasta nuevo aviso.  El que avisa no es traidor…es precavido.

 

Bueno Capitán, yo creo que me ha quedado bien. Espero que le haya gustado. Le dejo que tengo un lío con el tema del abuelo de miedo, esta semana le cuento.

Saludos desde La Tierra.

Aquí el enlace:

España, el reino de los mellizos

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Diario de a bordo: Esos ruidos de bebé

Capitán los lechones cada vez hacen ruidos más variados y extraños. Son como sintetizadores. Dos pequeños R2D2 de carne y hueso. Me miran y se parten de risa, lo hacen tan fuerte que empiezo a pensar que no es de alegría y que en realidad se están riendo de mí.

Tanto no me pueden querer.

Tipos de ruidos:

Ah: Es un ah muy breve como aquellos que metía Michael Jackson entre frase y frase. Sorprende por su tono alto y brevedad. Denotan una pequeña sorpresa de algún tipo como : “¡Ahhh! Tengo dedos”.

Ta-Ta: Este, de momento, solo lo hace Antón y lo traduzco como “Estoy hasta la pilila de la hamaca. Sácame de aquí ya”

Uhhhhiiiiiii:Empieza como una sirena de ataque aéreo y acaba como cuando Bruce Banner no aguanta más y se empieza a transformar en Hulk.

Se meten unas frase inconexas entre pecho y espalda que, no sé por qué, pero cuando los escucho desde el pasillo me acuerdo de Ana Torroja.

Además me fascina su risallanto, una palabra de nuevo cuño que conjuga a la perfección la carcajada y las lágrimas a partes iguales.Es como esa zona en la que se entremezclan los sabores en un helado de chocolate y vainilla. La risallanto alcanza su máxima expresión en los siguientes casos.

Caso a) Tienen sueño, lloran y aparece papá o mamá. En ese preciso instante en el que las miradas se encuentran se descojonan aún con lágrimas en los ojos, pero se tragan la risa  de un bocado y vuelven a llorar desconsolados. Entran en bucle.

Caso b) Se han hecho caca. Están incómodos y por fin papá se da cuenta de lo qué les pasa. Se ríen como dándome la enhorabuena: “Será porque no huele a mierda papá, cada día eres más rápido”. Y se vuelven a poner rojos de ira. Entran en bucle mientras papá limpia la mina.

Caso c) Tienen hambre y braman como animales a punto de ser engullidos por un tsunami. Entonces llega papá con el biberón. Se establece  contacto visual bebe/bibe. Y estamos en una fase del desarrollo en la que esto es dinamita pura. Que le pregunten al perro de Pavlov. Pues esto es igual. Acción/reacción. Y empieza la risallanto. Se ponen más nerviosos que un cangrejo en un zapato.

Estamos en esa fase en la de repente en plena noche rompen a llorar, pero solo durante 3 o 4 segundos. Que digo yo “Se habrán acordado  de que soy su padre y les ha entrado la angustia”. Enseguida se les pasa, pero yo me desvelo y acabo comiendo techo durante una hora.

Estamos en esa fase en la que ya tienen que irse a su habitación, pero cada vez que lo menciono la madre que los parió me mira como si fuese un emperador romano a punto de hacer el gesto con el pulgar hacia abajo. “Que le corten la cabeza… y ya de paso los huevos”. En sus ojos puedo leer claramente un “¿Cómo osas?” mientras abraza a sus hijos y los estrecha contra su pecho. Ellos me miran despistados, con media baba cayendo por la comisura y una sonrisilla de duende en la que vuelvo a leer claramente: “¿Cómo osas papi? Mami te va a cortar los huevos. Tolai”.

Pero vamos, menudo soy yo. El hombre de la casa, el padre con mayúsculas y por eso se irán de la habitación en el momento exacto… que diga su madre. ¡Faltaría más!

Y en esas estamos Capitán intentado descifrar lo que dice nuestros hijos. Ni Alan Turing lo tendría fácil, pero nos vamos entendiendo. De momento cuando ven a sus padres sonríen y eso ya es síntoma de buena sintonía. Y aunque a veces hagan más ruidos que una radio en Onda Media creo que les voy entendiendo.

La semana que viene más informes Capitán.

 

Saludos desde La Tierra.

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Diario de a bordo: La invasión de los peluches

Capitán nos han invadido.

Ha sido una conquista silenciosa, estratégica e irreversible. Además, algo me dice que lo peor está por venir.

Remontémonos unos meses en el tiempo para comprender la magnitud de lo que estamos hablando. Tenía que haberme dado cuenta antes.

 

 

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6 de octubre de 2015: Nacen los lechones. Primero uno y después otro. Comienzan los regalos. Mucho pañal, mucho biberón y chupete. Los primeros juguetes comienzan a dejarse caer: sonajeros, algún que otro peluche. Parecen inofensivos y no les hacemos mucho caso.

10 de diciembre de 2015: Muchas visitas nos dejan peluches. Incienso, mirra y peluches era lo que  estaba escrito en La Biblia original. Uno por aquí, otro por allá. La invasión va tomando forma, pero no estamos lo suficientemente espabilados para darnos cuenta.

6 de enero de 2016:  Entre los Reyes Magos, Papa Noel, los abuelos, los tíos, un señor que pasaba por la calle etcétera estamos de mierda hasta el cuello. Pilas de peluches se amontonan en su aún no estrenada habitación. Peluches y peluches, juguetes y juguetes. Cualquier día me cruzo con Peter Pan por el pasillo.

12 de abril de 2016: Confirmada la invasión.

Y todo esto solo en seis meses. Vislumbro un futuro apocalíptico, una mezcla entre Mad Max y Toy Story.

Y lo peor es que ellos, los lechones tampoco es que se enteren mucho para ellos es más divertido mirar una pared a rayas, o la luz que sale de un móvil. A veces, mientras estoy trasteando con el teléfono los lechones miran la pantalla con mucha atención. Para mí Capitán que quieren verme la clave así que cuando la teclea tapo la pantalla con la mano y les hago una peineta.

En La Tierra uno jugaba con los juguetes de pequeño. Por lo menos hasta que llegó un señor que se llamaba Steve Jobs que tuvo la brillante idea de crear juguetes para mayores, era como Santa Claus, pero más delgado y con gafas. Pero vamos a lo que vamos, encontrarse de nuevo con la casa llena de juguetes a los casi 40 años es una sensación inquietante. Vamos a pasar lista.

En primer lugar…¿Quién los diseña? Por ejemplo, los lechones flipan con un hipopótamo violeta que nos han regalado. Un hipopótamo violeta (como muchos que hay en la naturaleza) al que hemos bautizado como “Violeta” claro. Es un hipopótamo que tiene luces en forma de estrella, de un montón de colores y un montón de música. El Joy Slava de los bebés. Se lo pones al lado y los tíos se quedan embobados mirando como las estrellas cambian de color y se funden entre ellas. Nada que no haga una buena droga. Pero entre darles LSD a los niños y “Violeta”, pues nos quedamos con “Violeta”.

Violeta tiene cuatro botones, tres interruptores, una rueda y un altavoz. Vamos que se lo das a Fernando Alonso y el tío duda.

¿Quién los diseñará?

Es decir habrá unos tíos en un sala que hagan una tormenta de ideas sobre la línea de juguetes de este año. Bien, pues yo creo que en esas reuniones no hay filtro. Todo vale, si no… ¿Por qué coño iban a acabar construyendo un hipopótamo violeta?

Me imagino esa reunión.

Basada en peluches reales.

—Hola, bienvenidos a la reunión número 127 de diseño y creación de juguetes. Como sabéis  la campaña del año pasado ha sido un éxito y esta vez queremos superarnos. ¡Así que venga! Ideas revolucionarios y recordad que no todo vale. No podemos conformarnos con lo primero que se nos ocurra. Busquemos la excelencia, por favor. Comencemos. ¿Rodríguez?

—Yo había pensado en un hipopótamo violeta.

—Me vale.

—¿Por qué violeta?

—¿Por qué no?

—Gran argumento. Algunos han ganado elecciones por menos. Muy bien, pero recordad que no vale todo ¿Domínguez?

—Yo había pensado en un mono naranja con la panza violeta y las manos verdes.

—Me vale. El violeta viene pegando fuerte este año. Una cosa Domínguez, ¿ha vuelto a fumar la hierba esa de la risa?

—Sí.

— Lo suponía. Bien hecho. Fume más.

—Gracias.

—Vamos a por otro. ¿Crespo que tiene usted? Y recordad que no vale todo por Dios.

-Una señora con un gorro rojo, vestida de violeta y con una sonrisa a lo Joker. Que acojone por igual a los niños y a los padres.

—Me vale. Muy buena idea. Excelente. ¿A ver Rial y usted qué ha pensado?

—Un gato de trapo sin articulaciones visibles, de color marrón y con un traje rosa y…

—¿Violeta?

—No, no…Púrpura.

—Es usted un genio Rial. Me vale.

Ponedle a todo doble de luces, las retinas de los niños no nos importan, y recordad que la sala de fumar cosas de risa permanecerá abierta durante 24 horas.

 

Debe ser algo así.

Y después están las canciones. Pulsamos un botón (duda al pulsar no vaya a ser que sea el  Turbo Boost) y se escucha lo siguiente:

“Estrellita brillará en el cielo la verás

cada noche surcará el espacio sin cesar

mi estrellita brillará en el cielo la veras”

Escribiendo este informe Capitán he descubierto que después de esta hay otra canción. No la había escuchado en mi puta vida. Eso sí la primera, la de la “Estrellita”, no sé… quizás mil millones de veces, una y otra vez. Por la mañana, por la noche, de tarde…Como un bucle infinito que se queda tatuado en el cerebro. Y no paro de pensar en la cantante que un día se levantó para grabar las canciones del hipopótamo violeta. Chica, nos has hecho muy feliz, no lo dejes nunca. El que quiera variedad al Spotify.

 

Lo dicho Capitán, me da la sensación de que lo peor está por llegar.

Seguiremos informando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diario de a bordo: 6 meses (y un día) en La Tierra

Estimado Capitán:

Hoy es un día muy especial para la unidad familiar que comando desde hace seis meses en este planeta. ¡Seis meses! Y parece que fue ayer cuando me vomitaban en la camisa y me meaban en la cara sin querer. Aunque pensándolo bien, ayer también lo hicieron.

Los dos a la vez.

Sincronizados.

Ni Gemma Mengüal.

Parecían Los Cazafantasmas cruzando los rayos y yo atrapado entre tanto fluido orgánico no procesado. ¡Qué felicidad! Nunca pensé que las heces, el pis y el vómito pudieran hacer tan feliz a una persona. A veces me dan ganas de llevarme una muestra al trabajo para tirármela por encima en los momentos de nostalgia hogareña aguda.

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Para celebrar el medio año de vida hemos decidido prepararles una fiesta por todo lo alto: pediatra, enfermera y vacuna. Un todo incluido.  Al principio la cosa empezó bien, una sonrisa por allí, un pis disparado por allá, una pequeña carcajada, pero cuando han visto la aguja…¡Ay Capitán! En ese momento la cosa cambió de tono. Para ellos ir al pediatra es como “Abierto hasta el amanecer. Nada es lo que parece.

Nunca he visto a nadie tan frustrado por no saber correr.

Pinchazo, serenata en do mayor y a los brazos de papi y mami que todo lo curan.

Esa es otra de las cosas que estamos descubriendo: la llamada “Mirada amor”. Es como la “Acero azul” de Zoolander, pero en bebé. Y entonces suena “What a wonderful world” y te das cuenta de que para esos pequeños humanos eres una especie de ídolo. Llegas a casa del trabajo y te reciben…pues como pueden.

Como aún están pillándole el truco a esto de las posturas y tal, pues agitan las piernas, sonríen y emiten esos sonidillos que parecen un módem antiguo. Cualquier día se conectan a Yahoo.

Así que en estos seis meses uno madura de golpe para estar por aquí cuánto más tiempo mejor. Deja los vicios. Come fruta. Ve La 2. Supongo que un día leerán esto y yo no estaré por aquí, pero como en estos meses he madurado mogollón me he comprado una túnica negra y una peluca plateada para grabar varios mensajes al futuro, ya sabéis como si fuera Marlon Brando en “Superman: The movie” traducido “Superman: La movida”. En vez de cristales le hablarán directamente al ordenador…

 

 

Año 2033

Antón y Tomás tienen 18 años.

Antón Jr. y Tomás cargan el cristal de la memoria artificial de su padre, Antón Sr.

—Papá…¿Estás ahí?

—No.

—Papá, déjate de coñas que tenemos una duda existencial.

El holograma de Papa Cruces toma forma en el salón de la casa. Regio y elegante. Es el Arturo Fernández de los hologramas.

-¡No sabemos qué carrera hacer! ¡Oriéntanos!

—Dejadme pensad. La verdad es que es un dilema hijos ¿Una media maratón igual es mucho no?

—¡Papa!

—Jor-El si no os importa.

—Papá, queremos decir qué carrera universitaria…

—¡Ah! Ummm…Qué dilema. ¿Qué nota habéis sacado?

—Yo 57.987.352 neocréditos.

—¿Y tú Tomás?

—6 neocréditos.

—¿Y eso?

—Es que yo quiero bailar y me saltó las clases para perrear.

—Bailar…No me sorprende, no. Yo era un gran bailarín en mis tiempos. ¿Alguna vez os he contado como hacía el gusano en…

—Dale para adelante que esta parte es un coñazo.

Tomás pulsa el botón y la imagen se acelera. Mi holograma hace el gusano, el robot, el autoestopista a velocidad de vértigo. Tomás vuelve a activar el mecanismo de interactividad.

—Tenéis que hacer lo que os haga felices. O lo que se os dé bien, a veces no van de la mano, pero si algo os gusta y lo deseáis con mucha mucha fuerza seguro que se cumplirá.

—¿En serio papá?

—Qué va. Lo saqué de “Frozen”. Ni de coña. Trola pura 100%. Como no os lo curréis ya podéis desear algo con tanta fuerza que os asome la tortuguita que así os vais a quedar.

—¿Y qué hacemos entonces?

—¿Qué dice vuestra madre?

—Que no hagamos ruido al llegar.

—No, me refiero a lo de vuestro futuro.

—Que persigamos nuestros sueños.

—Vale. Yo creo que lo más importante es que tengáis seguridad en vosotros mismos y seáis vuestros propios jefes.

—¿Yo el de Tomás y Tomás el mío?

—No coño. Que montéis vuestra empresa y curréis para vosotros mismos. ¿De acuerdo?

—¿Una empresa de qué?

—De chicles de ajo, balones cuadrados…no importa, pero que os la creáis y que salgáis a pelear todos los días.

—Vale papi.

—Una pregunta.

—Dinos papá.

—¿Estoy muerto, no?

—No, llevas en el baño media hora, te sienta fatal el mejicano.

—Qué alivio hijos…pero esta va en serio. Sed vuestros propios jefes.

—Lo tendremos en cuenta.

 

Felices 6 meses de vida. Los nuestros han sido los mejores desde lo de Sabrina en el 87.

Si es que todo lo que viene de dos en dos…

 

¡Saludos Capitán!

Le mando un informe visual para que veo que lo de bailar es pura genética.