Diario de a bordo: 6 meses (y un día) en La Tierra

Estimado Capitán:

Hoy es un día muy especial para la unidad familiar que comando desde hace seis meses en este planeta. ¡Seis meses! Y parece que fue ayer cuando me vomitaban en la camisa y me meaban en la cara sin querer. Aunque pensándolo bien, ayer también lo hicieron.

Los dos a la vez.

Sincronizados.

Ni Gemma Mengüal.

Parecían Los Cazafantasmas cruzando los rayos y yo atrapado entre tanto fluido orgánico no procesado. ¡Qué felicidad! Nunca pensé que las heces, el pis y el vómito pudieran hacer tan feliz a una persona. A veces me dan ganas de llevarme una muestra al trabajo para tirármela por encima en los momentos de nostalgia hogareña aguda.

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Para celebrar el medio año de vida hemos decidido prepararles una fiesta por todo lo alto: pediatra, enfermera y vacuna. Un todo incluido.  Al principio la cosa empezó bien, una sonrisa por allí, un pis disparado por allá, una pequeña carcajada, pero cuando han visto la aguja…¡Ay Capitán! En ese momento la cosa cambió de tono. Para ellos ir al pediatra es como “Abierto hasta el amanecer. Nada es lo que parece.

Nunca he visto a nadie tan frustrado por no saber correr.

Pinchazo, serenata en do mayor y a los brazos de papi y mami que todo lo curan.

Esa es otra de las cosas que estamos descubriendo: la llamada “Mirada amor”. Es como la “Acero azul” de Zoolander, pero en bebé. Y entonces suena “What a wonderful world” y te das cuenta de que para esos pequeños humanos eres una especie de ídolo. Llegas a casa del trabajo y te reciben…pues como pueden.

Como aún están pillándole el truco a esto de las posturas y tal, pues agitan las piernas, sonríen y emiten esos sonidillos que parecen un módem antiguo. Cualquier día se conectan a Yahoo.

Así que en estos seis meses uno madura de golpe para estar por aquí cuánto más tiempo mejor. Deja los vicios. Come fruta. Ve La 2. Supongo que un día leerán esto y yo no estaré por aquí, pero como en estos meses he madurado mogollón me he comprado una túnica negra y una peluca plateada para grabar varios mensajes al futuro, ya sabéis como si fuera Marlon Brando en “Superman: The movie” traducido “Superman: La movida”. En vez de cristales le hablarán directamente al ordenador…

 

 

Año 2033

Antón y Tomás tienen 18 años.

Antón Jr. y Tomás cargan el cristal de la memoria artificial de su padre, Antón Sr.

—Papá…¿Estás ahí?

—No.

—Papá, déjate de coñas que tenemos una duda existencial.

El holograma de Papa Cruces toma forma en el salón de la casa. Regio y elegante. Es el Arturo Fernández de los hologramas.

-¡No sabemos qué carrera hacer! ¡Oriéntanos!

—Dejadme pensad. La verdad es que es un dilema hijos ¿Una media maratón igual es mucho no?

—¡Papa!

—Jor-El si no os importa.

—Papá, queremos decir qué carrera universitaria…

—¡Ah! Ummm…Qué dilema. ¿Qué nota habéis sacado?

—Yo 57.987.352 neocréditos.

—¿Y tú Tomás?

—6 neocréditos.

—¿Y eso?

—Es que yo quiero bailar y me saltó las clases para perrear.

—Bailar…No me sorprende, no. Yo era un gran bailarín en mis tiempos. ¿Alguna vez os he contado como hacía el gusano en…

—Dale para adelante que esta parte es un coñazo.

Tomás pulsa el botón y la imagen se acelera. Mi holograma hace el gusano, el robot, el autoestopista a velocidad de vértigo. Tomás vuelve a activar el mecanismo de interactividad.

—Tenéis que hacer lo que os haga felices. O lo que se os dé bien, a veces no van de la mano, pero si algo os gusta y lo deseáis con mucha mucha fuerza seguro que se cumplirá.

—¿En serio papá?

—Qué va. Lo saqué de “Frozen”. Ni de coña. Trola pura 100%. Como no os lo curréis ya podéis desear algo con tanta fuerza que os asome la tortuguita que así os vais a quedar.

—¿Y qué hacemos entonces?

—¿Qué dice vuestra madre?

—Que no hagamos ruido al llegar.

—No, me refiero a lo de vuestro futuro.

—Que persigamos nuestros sueños.

—Vale. Yo creo que lo más importante es que tengáis seguridad en vosotros mismos y seáis vuestros propios jefes.

—¿Yo el de Tomás y Tomás el mío?

—No coño. Que montéis vuestra empresa y curréis para vosotros mismos. ¿De acuerdo?

—¿Una empresa de qué?

—De chicles de ajo, balones cuadrados…no importa, pero que os la creáis y que salgáis a pelear todos los días.

—Vale papi.

—Una pregunta.

—Dinos papá.

—¿Estoy muerto, no?

—No, llevas en el baño media hora, te sienta fatal el mejicano.

—Qué alivio hijos…pero esta va en serio. Sed vuestros propios jefes.

—Lo tendremos en cuenta.

 

Felices 6 meses de vida. Los nuestros han sido los mejores desde lo de Sabrina en el 87.

Si es que todo lo que viene de dos en dos…

 

¡Saludos Capitán!

Le mando un informe visual para que veo que lo de bailar es pura genética.

 

 

 

 

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Diario de a bordo: Operación Alcatraz

Estimado Capitán:

Ni la Púnica, ni la Gürtel  ni nada de eso. La Operación Salir de Casa u Operación Alcatraz. Esa sí que es una trama digna de una película.

Ir a dar una vuelta

La preparación que requiere ir a dar una vuelta ha cambiado totalmente de significado desde la llegada de los lechones. Ese concepto por sí mismo ya no existe. Antes de los lechones (A.L a partir de ahora) aquello era mucho más sencillo.

—¿Vamos a dar una vuelta?

—¡Venga va, vamos!

Te levantabas del sofá, pillabas las llaves, algo de dinero y ancha es Castilla. Imparable. Así de sencillo. Como mucho te podía chafar el plan en última instancia un uffff, es que me tengo que calzar o un es que estoy en chándal. La pereza es un pecado capital sí, pero créame Capitán que desaparece, o al menos se reformula, cuando una fecunda de dos en dos como si no hubiera mañana.

D.L. (Después de los lechones) la cosa es distinta. Para empezar ya procuras que no te apetezca mucho dar esa vuelta. No por nada, que respirar el aire puro y fresco de la ciudad es una cosa muy sana, pero es que esto requiere una preparación equivalente a una ingeniería  y más equipación que Calleja de picnic.

Vamos por partes.

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La fórmula

Los niños tienen que ir recién cambiados ya que a los humanos tengan la edad que tengan no les gusta salir cagados a la calle. Llámeles raros.

También hay que procurar que salgan comidos porque si les entra un ataque de hambre en plena calle no se cortan y te montan un pollo que ni Massiel en una vinoteca.

La fórmula del Paseo Tranquilo queda entonces de la siguiente manera.

CL+ELL=PT

Siendo

CL: Culo Limpio

ELL: Estómago Lleno

y

PT: Paseo Tranquilo

A pesar de su alta efectividad la fórmula es altamente inestable y puede explotar en cualquier momento.

El timing

Evidentemente basta que te llame alguien con intención de quedar para que te des cuenta de que estás justo en el centro de los dos procesos. Nunca te llaman cuando están recién comidos y cambiados. Esa llamada interrumpe siempre en un punto equidistante en el tiempo entre el cambio 1 y el cambio 2. Es como si algún listo hubiese inventado una aplicación “Jodepadres” que avisa a los colegas del momento exacto en que la logística es más complicada y farragosa.

 

La silla

Lo de la silla gemelar es ya para escribir el libro entero. Un puto Transformer del infierno. En la tienda la tía la plegó hasta casi metérsela en el bolsillo. Y yo pensé: “Chupado”.  La historia empezó a cambiar cuando me entregaron cinco cajas de cartón de lo que viene siendo un tamaño considerable. Al abrirlas me di cuenta de mi error. La última vez que me había sentido así fue cuando les pedí a los reyes el barco pirata de los clics. En la tele aquello era la leche: abordajes, islas, olas, tesoros…

La realidad era otra.  Ahí estaba yo en el baño…decepcionado, en pelotas y con el barco a medio montar. Tenía que soplar para marejada y tirarme pedos en la bañera para fuerte marejada. Todo muy cutre y escatológico. Lo sé.

Pues lo mismo.

 

Menos mal que está Ovugirl porque por más que lo intento solo sé empujarla y tampoco es que vaya siempre recto, que en cuanto veo una curva cerrada empiezo a sudar. Lo de montarla, plegarla y cambiarla supongo que es cuestión de fuerza de voluntad y constancia, dos virtudes que no creo haber tenido en la vida (salvo cuando veo Rocky que entonces me crezco y me paso una semana hipermotivado). La silla tiene mil palanquitas, posiciones, botones y engranajes.   Si viniese Batman y me encargara diseñarle y construirle un nuevo batmóvil (el coche no el teléfono) estoy seguro de que acabaría antes.

 

O peto máxico 

Y después están los utensilios variados. Ese inventario  Capitán no lo tienen ni en Ikea. Colón se llevo menos cosas para el viaje.

—Hierve el agua.

—Prepara el termo.

—Esteriliza los biberones.

—Prepara la fórmula en sus cacitos.

—Mételos en sus bolsas.

Hagamos inventario. En verde mis pensamientos.

—¿Bibes?

—Sí.

—¿Toallitas?

—Sí.

—¿Leche?

—Sí.

—¿Gasas?

¿Gasas? ¿Cómo que gasas? ¿Vamos a operar a alguien o qué?

—¿Gasas?

—Sí, sí, perdón. Gasas correcto.

—¿Chupetes?

—Sí.

—¿Chupetes de repuesto?

Por si gastan los chupetes primigenios claro.

—¿Sujetaparagüas?

—Sí.

Pero:

A) no podría pronunciarlo de nuevo si me lo pidiesen y de eso dependiese mi vida.

B) Hay que ser vago para inventar “eso”.

—¿Kleenex?

—Sí. Bueno son pañuelos el Bosque Verde, pero sí.

—¿Aerored?

—Grupazo.

—¡Lo de los pedos!

—Sí, sí eso sí.

—¿Baberos?

¿Para qué llevamos las gasas entonces?

—Sí.

—¿Baberos de repuesto?

—Venga, pues también.

—¿Colonia?

—Sí.

—¿Una muda?

—Sí.

No vaya a ser que vayamos a un local con chill out y otros ambientes.

—¿Eso es una broma?

—Perdon, pensé que lo estaba pensando.

—¿Falta algo, cari?

—Sí. Un anillo para gobernarlos a todos.

—¡Qué simpático! ¿Algo más?

—Una replica del falo de Chanquete, dos gominolas de nube, tres gotas de la sangre de una virgen cubana y el ladrillo de un igloo. Y ya casi estamos…

Cuando todo este proceso acaba los niños están cagados y con hambre.

Hasta yo estoy cagado y con hambre.

Y vuelta a empezar.

Por eso llegamos tarde.

Pero felices.

Saludos desde La Tierra.

 

 

 

 

 

 

Sperman y Ovugirl presentan: Instinto Maternal

Se acerca el desembarco de los mellizos. Ovugirl sale de cuentas el próximo 21 de octubre. Es el destino. Tengo un especial interés en que mis hijos vengan aquí, al planeta Tierra, ese día. ¿Por qué?

Pues porque es el día en que Marty McFly viaja al futuro.

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Es el día en que el futuro se convierte en presente y después, en menos de un abrir y cerrar de ojos, en pasado. Quizás aún esté a tiempo de llamar a mis hijos Marty y Doc. Pero no nos desviemos del tema que el 21 de octubre de 2015 nazca quien nazca se merece un post aparte. Hoy nos hemos dado cita aquí, en este pequeño rincón de Internet para hablar y debatir sobre el instinto maternal, el instinto paternal y sus diferencias.

Instinto Paternal

  1. Hace que intentes dejar de fumar con más fuerza que antes. En este último intento, el enésimo del año, llevo 14 días.
  2. Hace que desayunes fruta.
  3. Hace que llores escuchando Simply Red
  4. Hace que celebres que te aprueben la financiación de un coche. Estás jodido durante unos años, pero te mola.
  5. Hace que ordenes los cómics por el orden que se los vas a prestar, repito: prestar, a tus vástagos.

Y así, grosso modo, esto es.

Instinto Maternal

Esto es otro rollo. Es como más intenso. Os pongo un ejemplo. Hoy nos hemos levantado temprano (un domingo, manda huevos) y salimos a dar un paseo. Ovugirl ya está muy incómoda y tiene las manos hinchadas. Sus dedos son como criollos. Lo digo desde el amor y el respeto. Me encantan los criollos. Así que el entre la incomodidad y la hinchazón los paseos son más cortos de lo habitual. Cruzamos la calle por el paso de peatones y un coche se lo salta a la torera, tanto es así, que tenemos que dar un par de pasos hacia atrás para que no nos atropelle. Y aquí es donde el Instinto Maternal hace de las suyas. Yo le increpó al tío en plan “¿De qué vas?” Me cabreo unos segundos y sigo mi camino, pero Ovugirl no. Ovugirl es como un perro de caza, rabioso y hambriento, a quien su presa se le ha escapado por segundos. Ella, es muy elegante y tranquila, pero ojo… lleva una Queen Latifah dentro. Cuando sus pequeños polluelos están en peligro le sale “el barrio” y mejor no estar delante. Ovugirl increpa al huidizo conductor con educación austríaca:

—¡Gilipollas!

Yo la miro con detenimiento, atemorizado. El coche se aleja, pero nos replica con un toque chulesco de bocina que viene a decir ” A callar”. Así, cobarde y en la distancia. Además de mal conductor es tonto del culo. Ovugirl reacciona en una milésima de segundo y su brazo salta como un resorte al cielo, una peineta corona la acción.  Ahí está su dedo corazón: enhiesto, firme y contestatario.  En esa pequeña fracción de segundo tengo claro que su falange va salir disparada cual misil (bip)— en plan Mazinger Z—  que se va a colar por el tubo de escape del coche a una endiablada velocidad (bipbipbip) y que tras una brutal embestida va acabar metida en el fondo del oscuro culo del conductor para segundos después (bipbipbipbip) estallar.  El hombre al volante explota en mil pedazos, luego su mujer y a continuación el coche.

 

boom

Es que una mujer embarazada es como Kaiser Söze.

Pero el dedo de Ovugirl— el criollo asesino—no despega, no. Se queda ahí unos segundos. En el ojo derecho le brilla el instinto maternal y en el izquierdo, el asesino y me doy cuenta que hay un fino tabique que separa los dos. Por mis hijos mato.

Y entonces recupera su estado normal, se tranquiliza y me suelta una frase que nunca pensé escucharía de sus labios:

“Menos mal que no soy The Flash porque me ponía a correr y le daba la vuelta al coche”

TheFlash

No se puede ser más feliz.

Yo soy más práctico. Yo mientras veía a Ovugirl transformada en Hulk me hacía también el chulito para no quedar mal. Ella decía “Gilipollas” y yo apostillaba sin mucha seguridad: “¡Eso, eso!” Y levantaba la barbilla y la mano en plan “Mira que te meto mentalmente”. Tranquila cariño que aquí estoy yo, tu hombre, para defenderte.

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¡Salud hermanos!

Diario de a bordo: Mantenlo en secreto

Hola amigos,

Soy Sperman, algunos me conoceréis como Inseminator, Fecundator y un montón de nombres más. Mi novia es Ovugirl, también conocida como Óvulo Infinito o Dúplex Baby. Los que seguís este blog sabéis de nuestra historia: en unos meses, y si todo va bien, seremos padres de mellizos.

Mellizos:  No confundir con gemelos. Los mellizos son sos seres humanos que se desarrollan a la par pero cada uno en su local. En una placenta puede haber un ambiente chill-out  y en la otra rancheras. Básicamente son dos hermanos que nacen a la vez y que durante nueve meses comparten el útero de la madre como si fuera un Bla Bla Car hacia la vida. A juzgar por sus movimientos, ellos deben pensar que aquello es un after.

EL PACTO

Cuando uno recibe una noticia como esta, tan buena y ansiada, el primer impulso es saltar de alegría. Bueno, en realidad el primer impulso es intentar pestañear después de una hora mirando alternativamente la pared y la ventana. Una hora después, superada esta fase, lo que te pide el cuerpo es contárselo a todo el mundo, pero claro eso no puede ser. Hay que ser prudentes… no vaya a ser. No es recomendable dar una noticia como esta en los tres primeros meses. Maldita ciencia agorera.

Desde el principio Ovugirl y yo pusimos unas reglas en cuanto a este tema. Unas normas férreas que prometimos no saltarnos bajo ningún concepto. Unas normas que ni en El club de la lucha. Hasta que pasasen los tres primeros meses solo podríamos contarles lo de los dos churumbeles a cinco personas cada uno.

—Solo a cinco, ¿vale?—me dice Ovugirl

—Vale, pero la familia no cuenta ¿no?

—No, la familia claro que no cuenta idiota.

—No me insultes que te fecundo otra vez ¿eh?

(Silencio picarón)

5 minutos y 21 segundos después nos dimos la mano y prometimos no saltarnos el pacto bajo ningún concepto.

24 horas más tarde hicimos balance de la gente a la que se lo habíamos dicho.

Gané yo. 21 a 19.

La familia no cuenta.

En aquellas 24 horas se lo dije a mi mejor amigo (es como de la familia y no cuenta). Se lo dije a dos o tres íntimos que me encontré por casualidad esa noche. Se lo dije a un amigo que hacía tiempo que no veía. Después me tomé unas cervezas y se lo fui contando a más gente: a la camarera, a seis conocidos íntimos, a un policía, a un señor que pasaba por mi lado y a otros dos que no me caen muy bien, pero estaban en el lugar equivocado en el momento perfecto. Hasta desempolvé a mi viejo amigo imaginario “El payaso Tomatito” y se lo conté. Lo cierto es que todos me miraban con atención y curiosidad. Les entiendo, no siempre uno tiene delante a un Sperman nato. Un hombre capaz de fertilizar las aceras si eso no fuese considerado escándalo público.

Ovugirl hizo lo mismo pero sin la parte de las cervezas y se lo contó como a 19 personas. No sé cómo, pero logró convencerme de que los de ella no contaban.

Al hacer el balance de daños los dos coincidimos en que por mucha ilusión que nos hiciese teníamos que parar de soltarlo. Por lo que pudiera pasar. Así que mientras entramos en el bar que está debajo de casa de mi madre decidimos que de momento teníamos que cortarnos. Mientras ultimamos los términos de nuestro silencio el camarero se nos acerca y con una sonrisilla cómplice nos dice:

—¡Enhorabuena chavales, nada menos que dos churumbeles!

Nos miramos incrédulos y pienso en la madre que me parió. Ya se lo ha chotado al del bar. Cuando la increpo me dice: Es que no pude evitarlo, es mi amigo. 

Es el camarero por Dios. A mi madre le pones una Pepsi y una tapa y te seguirá como un perro pachón hasta el fin del mundo.

La vida es así y para Spermabuela serán sus primeros nietos. ¿Cómo no va a gritarlo a los cuatro vientos? Se lo pide el cuerpo. Normal.

 

REACCIONES

La gente de mi entorno se queda un poco pillada cuando les enseño las primeras ecografías de bebé 1 y bebé 2 (estamos trabajando en los nombres).

Por ejemplo, mi compañera Fátima Rodríguez, megacrack donde las haya, espontánea y sincera como es ella me preguntó:

—¿Cómo dos? ¿Son dos seres humanos?—pregunta ella con esos ojos, abiertos como platos, que no sabes si es curiosidad lo que tiene o si es que lleva un mes bañándose en LSD.

Me dieron ganas de responderle: No Fátima, uno es un Ewok y el otro un Gremlin. Pero como la quiero con locura, solo escupí en el suelo y la miré amenazante.

Otro de mis compañeros, un editor conocido como Emilio Palmeira (y del que solo puedo decir que es un clase A)  también se sorprendió al saber que iba a ser padre por partida doble.

Versión original (en galego)

—Dous? Como que dous? ¡Ja, ja!¡Un de cada collón!

Versión traducida

—¿Dos? ¿Cómo que dos? ¡Qué bendición amigo!

A Palmeira a tacto solo le gana un proctólogo.

Pero la reacción más común es que la de la incredulidad. La gente piensa que es una broma. La frase que más he escuchado estos meses es:

—¿Estas de coña, no?

Pues os diré una cosa: Estoy perfectamente capacitado para criar a dos hijos. No lo dudéis.

Y ahora os tengo que dejar que mi novia me tiene que poner el pijama.

Saludos hermanos.

 

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Dos no fecundan si uno no quiere: Sperman vs Ovugirl

“Dos no fecundan si uno no quiere”.

Es un dicho, pero es realidad. Intenta fecundar tú solo. Es imposible. Salvo si eres Ramón, el del Fertimón, que entonces sí. Entonces fecundas tú solo lanzando las semillas a la tierra y tal, pero el resto de los humanos necesitamos, por lo menos, dos personas para llevar a cabo el milagro de la vida.

Ya sabéis que mi verdadero nombre es Sperman. Guionista de día (esa es mi identidad secreta) y prolífico fecundador de noche. Barajé varios nombres antes de decidirme definitivamente por Sperman. Nombres con fuerza como Fecundator o Semenboy, pero al final Sperman me pareció el más adecuado.

Mi novia es Ovugirl. Su poder es crear óvulos dobles de la nada y que Sperman los fecunde a todos para poder tener, nueve meses después, un descuento de grupo del 10% en La Pepita.

Ovugirl lleva bien el embarazo. O sea, se queja. pero tranquilos se queja de mí, como siempre. Cosas como:

-Sperman, has dejado la puerta del baño abierta.

-Sperman, no has apagado el horno.

-Sperman, queda un óvulo sin fecundar.

Es que a veces me despisto, no me centro. A veces, incluso no acabo las

 

Ovugirl y ese gesto absurdo que hacen las tías en las fotos. Ahora sabemos que era una señal de los mellizos.
Ovugirl y ese gesto indescifrable que hacen las tías en las fotos. Ahora sabemos que era una señal de los mellizos.

 

Síntomas de embarazo:

Los mellizos llevan ya cuatro meses dentro de su barriga. 

1) Náuseas:

Un montón. Va por la calle que parece mi amigo (daré un nombre falso) Javi del Olmo después de tomarse un chupito de esos que se tomaba él de ron con aguarrás. Pobre. Ella, que es muy presumida, le da miedo que alguien la vea con esos estertores. Normal. A mí también me daba vergüenza estar a lado de Javi y sus superarcadas. Eran tan fuertes que alguna vez hasta los sismógrafos las detectaron. Como la cosas de la arcada es muy desagradable, los científicos (los superhéroes no vamos al médico) le recetaron unas pastillas: Cariban. Siempre pienso en el Fary cuando oigo ese nombre. Cariban. También es un buen nombre para una discoteca de pueblo. ¡Esta noche, en Cariban copas a tres euros! ¡Ellas entran gratis, ellos le entran a todo lo que se mueva! ¡Cariban!

Pero lo cierto es que funciona. Ya va mejor la cosa.

2) Aumento de peso:

El aumento de peso ha sido notable en estos cuatro meses. Por lo menos cinco quilos y la cosa parece que no tiene trazas de invertirse. Hablo de MI aumento de peso. Ella está como siempre.

La gente me pregunta si yo llevo uno de los mellizos (ja, ja) en mi barriga (ja, ja) y se ríe de esa broma tan ingeniosa y molona. A mí me dan ganas de, con mi supervelocidad, subirles los calzoncillos a la cabeza hasta dejárselos de pasamontañas, hacerles girar como un trompo y soltarles así, desorientados, a la salida del peaje de Vigo cuando pasan los camiones. Pero como soy Sperman no lo hago. Yo solo fecundo y hago el bien.

3) El olfato

El primer nombre que elegió ella para hacer el bien y traer hijos al mundo no fue Ovugirl. Fue Lobezno. Y es que llegado a este punto sí que nos vamos a poner serios. Mi novia es Lobezno. Tranquilos gays del mundo, mi novia NO es Hugh Jackman, es Lobezno en sí. Menudo olfato. Lo nunca visto. De verdad que os digo que es fuera de lo común.

-Has fumado.

-Sí. El lunes pasado.

Y a lo mejor estamos a sábado. Ya roza la precognición.

O entras en un bar y suelta.

-¡Uy!, como huele a cebolla, que peste por Dios.

Y yo otra cosa no tendré, pero de nariz voy sobrado e inspiro con todas mis fuerza porque no quiero quedar mal, pero nada. A mí solo me huele a…no huelo nada joder, pero claro qué voy a decir.

-Sí, sí ya me están llorando los ojos. ¡Qúe asco por Dios! ¡Cebolla!

Pero en realidad estoy llorando por no tener olfato y encima este apéndice nasal. El segundo más grande de mi cuerpo.

 

4) Cambios de humor

Los habituales. Son casi todos propiciados por mí y por mi ineptitud a la hora de desempeñar ciertas tareas como:

-Olvidarme de las cosas de casa.

-No haber cerrado bien la puerta.

-No haber inventado un remedio contra el cáncer.

-Respirar fuerte.

-Respirar despacio.

-Respirar

 

Pero la vida de Sperman y Ovugirl sigue adelante con ilusión a la espera de saber si todo sigue bien y con la única preocupación de si los mellizos Cruces vengan en condiciones. El resto no importa.

Os dejo que tengo que hacer el bien y ya llego tarde, que los sábados hay mucho maleante por ahí.

 

¡Salud hermanos!

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