Diario de a bordo: Bla Bla Land

Estimado Capitán:

Después de ver La La Land, la música se apodera de nosotros, los humanos. Estoy impactado Capitán. Esta raza ha inventado una cosa que se llama cine que consiste en meterse en una sala a oscuras con otros extraños mientras unas imágenes les cuentan una historia.

Esto para ellos es una práctica habitual ya que normalmente se pasan su adolescencia en discotecas, que también son grandes lugares en los que la luz brilla por su ausencia y en el que esta intrigante raza busca bailar, beber y aparearse.

Ahora estamos en familia escuchando la fantástica, arrebatadora, emocionante y enérgica banda sonora de La La Land que hace que en media hora pases por todos los estados emocionales posibles. Es lo contrario a Pedro Piqueras.

Cuando era pequeño Capitán vi una película que se llamaba Rocky IV y me pasé entrenando seis meses. En mi casa me siguieron el rollo hasta que le dije que tenía que ir a Rusia. Ahí fue cuando me cortaron el grifo.

¡Imagínese lo que ha provocado el musical de moda en mi comportamiento! No puedo parar de bailar y me arranco a cantar en cualquier sitio pensando que la muchedumbre, contagiada por mi ritmo y carisma me seguirá, pero lo único que he conseguido es que casi me atropellen en la autopista. En el Mercadona propulsé mis pies al frenético ritmo del swing por el pasillo de la carnicería, pero no me siguió el rollo ni el de los panes. Aún así no cejé en mi empeño de contagiar al mundo el color de esas melodías, de esos estribillos.

Sigo caminando por mi calle con mucho flow y a la altura de mi portal miro hacia arriba en busca de ese majestuoso plano cenital, casi puedo ver el montaje de mi propia película, será  dinámico, impactante y efectivo, pero nada. Ninguna cámara filmándome. Solo está el vecino que me mira extrañado y niega con la cabeza.

Miro hacia abajo por cerrar el círculo. ¿Si el de arriba es un plano cenital el plano de abajo será un plano genital? No me hago más preguntas técnicas y sigo bailando con el alma devastada de alegría por la música.

Las señoras me miran asombradas, tomó la mano a una de ellas y me la enroscó (a la señora) en plan bailongo. Oigo crujir su clavícula y noto que su amiga esta llamando a la policía. Corro y derrapo por las calles. Llego tarde al médico.

La dentista me dice que tengo la  boca genial y para celebrarlo ella, las enfermeras, dos pacientes y yo (todos ellos sí habían visto La la Land) nos marcamos una tremenda coreografía a ritmo de tango y jazz que arranca los aplausos del público que también somos nosotros. Nos damos un 8 en FilmAffinity. Y tan amigos hasta la hora de pagar.

Al llegar a mi hogar abro la puerta con una sonrisa que dibuja una perfecta media luna en mi boca, giro sobre mí mismo y me sacó un imaginario sombrero que lanzo sin mirar y acaba posado sobre uno de los brazos del perchero. Todo es perfecto.

Ovugirl (madre de madres) me comunica en sol mayor que los niños han crecido dos centímetros en los últimos tres meses. Eso quiere decir que su reloj biológico es lento, que envejecerán despacio. Son como Cher. Sigo bailando y ella también.

Mis hijos de 82 centímetros me miran con la boca abierta. Les preguntó “¿Qué?” y Tomás me responde “Qué”. Es la segunda palabra que ha aprendido después de mamá.  Bla Bla Land. El qué que ha aprendido es el qué interrogativo y no el otro. Va a ser un tío curioso.  Además lo dice con tono provocador como un pequeño pandillero boliviano. ¿Qué?

Nos pasamos todo el interludio del tema diciéndonos qué qué qué y cuando el contrabajo vuelve a cabalgar con la batería… ¡Comenzamos a bailar en el salón, miramos hacia arriba, los tambores resuenan, los vientos cortan la melodía ¡Mis hijos de repente saben bailar y toda la familia alza los brazos al cielo, al unísono como un solo cuerpo, damos vueltas y cantamos, cantamos como nunca! Agarró a mamá como en Dirty Dancing  y todo acaba. La ovación de los vecinos resuena en todo el edificio.

Todo se funde a negro.

 

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¡Bailad malditos! ¡Cantad! ¡Dejaros llevar y aplaudid!

Este post que tiene más verdad de la que parece no va a acabar con un “The End”. Va a acabar con uno de los pocos sinónimos perfectos del inglés al castellano.

 

Chin Pom.

 

 

 

 

 

 

 

 

Desahuciando a Superman: Capítulo 1

En capítulos anteriores de Desahuciando a Superman:

Capítulo I

El artículo ha sido todo un éxito. Las palmaditas en la espalda no están mal, pero la realidad es que todo sigue igual. El desahucio de los cines sigue adelante. No tengo claro cómo se lo voy a explicar a mis nuevos amigos. La verdad es que no creo que lo entiendan, pero ya se lo advertí. Nada va a cambiar. Por mucho que yo escriba.

Me piden una segunda reunión y yo accedo. Vuelvo a ofrecer mi casa como punto de encuentro. En media hora tengo de nuevo el salón a rebosar, y siguen llegando. Hay más gente que la vez anterior. Todos me felicitan por mi trabajo con una sonrisa en la boca. Parece que les he emocionado.  Yo colecciono cumplidos mientras asiento con la cabeza y les pido que se pongan cómodos. Hasta Superman parece encantado. Quiere darme otro abrazo, pero después de lo de hace un par de semanas, le contengo con un gesto y se lo doy yo a él. Así con cuidadín. Él se ríe y lo acepta. Están todos: Yoda, Sparrow, Montana, Vader, Lecter, Superman, Marty y Doc…da gusto verlos tan felices. Una pena que no vaya a durar mucho. Odio ser portador de malas noticias.

 ─Chicos, el artículo ha tenido muy buena acogida, pero me temo que todo sigue igual que la última vez que nos reunimos.

 ─Bueno ─interrumpe educadamente Doc-─puede que hayas removido algunas conciencias.

 ─Puede que sí Doctor Brown, pero remover conciencias no va a pagar el alquiler. Tengo que ser franco con vosotros. La cosa pinta muy mal. El cine no ha cerrado oficialmente, pero fuentes cercanas a las salas me aseguran que se acabó. Nos quedamos sin cines. Sé que es duro, pero esta es la realidad. Es mejor que nos vayamos haciendo a la idea. Todos.

Al igual que la vez anterior los murmullos impregnan cada rincón del salón. Escucho sus exclamaciones de indignación y veo como niegan con la cabeza. El desencanto reina de nuevo en el ambiente. Superman se deja caer de nuevo en una silla y baja la cabeza, abatido. Para ser tan super la verdad es que es bastante llorón. Se me viene abajo a la mínima.

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Ya estamos como al principio, pienso con resignación.

Yoda y Gandalf,. sin embargo, conversan con una actitud diferente a la del resto de sus compañeros. Sus gestos graves y serios me hacen ver que lo que comentan en voz baja es de suma importancia para el resto del grupo. Algo me dice que para mí también.

El Maestro Jedi salpica su surrado argumento con un gesto aquí y otro allá. Gandalf escucha atentamente las palabras de su amigo apoyado en su rodilla izquierda mientras descansa el peso de su cuerpo sobre su viejo bastón. A través del humo que suelta su pipa puedo ver sus ojos. Brillan con interés y concentración. Es una estampa digna de ver. Dos de los seres más sabios y poderosos de la Historia arreglando el mundo en mi salón. Tan increíble como cierto.

 Gandalf se incorpora con movimientos lentos y se saca la pipa de la boca.

 ─¡Escuchadme todos! ─su tono es firme pero conciliador ─No es la primera vez que nos enfrentamos a una situación parecida. Y posiblemente no será la última.

Yoda clava su mirada en mi alfombra y asiente con gesto serio y apesadumbrado.

 ─No hemos de tener miedo, el miedo es el camino a… ─Gandalf duda y mira a su compañero…no recuerda la palabra, pero vuelve a intentarlo.

 ─…el camino a…  

Yoda le indica con sus pequeños dedos que se agache. Le susurra algo al oído. El mago de la Tierra Media abre los ojos y asiente con la  misma expresión del alumno que encuentra por fin la solución al problema. Se incorporá y reanuda su charla.

─…el camino al lado oscuro…eso es. ¿Lo he dicho bien no?

Yoda le hace el gesto de OK. Gandalf sonríe orgulloso, respira profundamente y se dispone a proseguir.

 ─Ya empezamos con metáforas…menudo par de gilipollas…esto va para largo Tony, ya verás me advierte McClane en voz baja mientras cruza detrás de mí en busca de un hueco donde sentarse.

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Doc pide silencio a McClane que le muestra el dedo corazón a modo de saludo. Marty amaga con soltar una carcajada, pero la mirada de reprobación de su compañero en el tiempo hace que se lo piense dos veces. El veterano científico le pide por señas que escuche el discurso del mago.

 ─¡Al menos en dos ocasiones a lo largo de los últimos decenios nos hemos visto obligados a cambiar de morada. Y siempre hemos tenido éxito en nuestro viaje. Esta vez no tiene por qué ser distinto hermanos! ¡Contamos con experiencia y con la ayuda de nuestro anfitrión que…!

 Por alusiones me veo obligado a interrumpir el speech del anciano.

 ─Un momento Gandalf, no tan deprisa…yo ya he escrito el artículo, como os prometí. No sé qué más puedo hacer…quiero decir…si tengo que ayudaros lo haré , eso ya lo sabéis, pero creedme cuando os digo que poco o nada puede hacer un tío en mi situación por vosotros.

 ─Difícil tu misión es, imposible no.

Yoda es muy sabio, pero un poco cansino. Para que os hagáis una idea es como la Gloria Fuertes del espacio exterior.

 ─¿Qué significa exactamente eso pequeño Buda? ─le espeta McClane harto de tanta cursilería.

 El maestro entrecierra los ojos y desafía a John con la mirada. Éste hace sonar los huesos de su cuello con un chulesco movimiento de cabeza y acepta su invitación.

 ─Cuando quieras abuelo…le contesta McClane con sorna y desprecio.

 La voz de Gandalf irrumpe poderosa como un trueno.

 ─¡Basta ya!

 El silencio invade el salón.

 ─¡Dejémonos de tonterías. Estamos en peligro y solo estando unidos, como en el pasado, podremos evitar males mayores!

 ─¿Males mayores? ¿ A qué te refieres G? ─pregunta McFly.

 ─No puedo deciros más de momento joven Marty. Lo único cierto es que tenemos que encontrar un nuevo hogar. Y debe ser con la mayor premura posible. Estimado Tony, lo que el maestro Yoda quiere decir es que necesitamos tu ayuda. No será fácil para ti, lo sabemos, pero no te lo pediriamos de tener otra opción. Tú eres el elegido.

─¡No..no….nada de eso! -replico- ¡Ni hablar! Ser el elegido nunca trae nada bueno.

─¡No te creas!-  exclama Neo a quien no había visto entre el tumulto. ¡Te dan cosas gratis, mira que gafas tío!

─Hola Neo, no te había visto. Sí que molan sí -─vuelvo a lo mío─, pero salvo las gafas de Neo…

─¡Y el chaquetón! En realidad es de plastiquete, pero da el pego. ¿Mola eh?

─Sí Neo. Sí que mola -intento cortarle sin parecer desagradecido ─. Chicos-ahora me dirijo a todos con la mirada-─ ¿Por qué yo? No sé cómo podría…

─Todo a su debido tiempo Lord Cruces ─ Vader habla poco, pero cuando lo hace acojona de verdad.

─Darth tiene razón joven amigo. Todo a su debido tiempo -─repite el mago.

Me conozco. Soy buena gente. Me tenían desde el prinicipio. Simplemente no entiendo qué pueden esperar de un tipo como yo. No sé si estaré a la altura, esa es la verdad, pero no puedo dejarlos en la estacada. Me resigno ante mi suerte.

─¿Qué tengo que hacer?

─¿Una doncella en la casa hay?─pregunta Yoda.

─¿Quieres decir si tengo una chica que limpia o algo así? No. El presupuesto no da para tanto.

Montana que lleva muy tranquilo durante toda la velada me aclara con su voz aguardentosa la cuestión que plantea Yoda.

─Pussy. The little guy wants “tu nou” if you “gat”  some pussy.

─¡Quiere saber si tienes novia Tony!─apostilla Marty.

Estos tíos quieren saber si tengo novia. Lo que me faltaba. De repente me doy cuenta…

─¿Qué hora es?

─Las ocho y cinco -responde Doc.

─Doc tienes el reloj adelantado otra vez, son ya las ocho y media…

─¿¡Las ocho y media!? -elevo el tono de mi voz- el tiempo se me ha pasado volando. Marty se ríe. La escena le resulta familiar.

─¡Tenéis que iros chicos. Está a punto de llegar!

─¿Quién?─ me interroga con gesto serio McClane.

─¡Mi novia!

─Perfecto joven Cruces. Puedes aprovechar para informarle del plan ─me sugiere Gandalf.

─¿¡Qué plan!? ¿¡Cuál es el plan!? ¡Nadie me ha hablado de ningún plan! ¿De qué la tengo que informar?

Gandalf aspira una profunda calada de su pipa y saborea el tabaco que, en apenas un segundo, pasa de su boca a sus pulmones. Me mira fijamente y sonrie antes de soltar la frase que cambiará mi vida para siempre.

─De que nos venimos a vivir con vosotros.

continued

Contínua en Desahuciando a Superman: Capítulo 2

El extraño caso del actor cornudo

Dicen que lo peor que le puede pasar a un actor es que lo encasillen. Desde mi humilde punto de vista, que un actor viva encasillado no significa que sea malo en su trabajo. Para nada, puede que incluso sea al revés.

Hay tres escenarios:

El primero se da cuando uno se interpreta a sí mismo. Seguro que aunque parezca fácil es una de las tareas más complicadas a las que se tiene que enfrentar un actor. ¡Sé tu mismo!, le grita desde su silla el director. Casi nada. Menudo papelón.

Veamos un ejemplo para entender mejor la presión a la que se ve sometido un profesional de la actuación ante esta perspectiva.

Viajemos a 1990.

Ok. Ya hemos llegado. Estamos en 1990 tengo catorce años y soy, lo que podríamos denominar, un auténtico soplapollas. Los sábados por la mañana antes de ver Sensación de vivir me suelo bailar entero el primer disco de Vanilla Ice  encerrado en la habitación. Leo cómics y escuchó a los New Kids on the Block o a Milli Vanilli. A todo volumen, como si aquello fuese Led Zeppelin. Es lo que podríamos denominar la época oscura. The dark age. Podría quedar mejor diciendo que escuchaba a Depeche Mode y The Cure, pero es mentira. Sin duda, por el atuendo que llevo o soy un freaky o soy daltónico. Observo a mi yo de 1990 y me doy cuenta del daño que le hizo Kirk Cameron a toda mi generación.

En 1990 los de mi edad, entrábamos en la adolescencia e inevitablemente, tarde o temprano, aparecía LA CHICA. Lo fácil en esta situación consistía en pedir consejo a alguien más duro y más maduro que yo. Uno de los mayores que fumaban en el recreo parecía la opción más sabia.

Puedo verlo perfectamente.

Me acerco acojonado y le comentó que me he enamorado.   Me doy cuenta de cómo ha sonado  y matizo que no me he enamorado de él sino de LA CHICA. Me mira de arriba a abajo y le da una calada a su Chesterfield. El tío, que se cree River Phoenix me hace un gesto para que me siente a su lado. Me ofrece un tiro de su cigarro. Yo declino la invitación. Le expongo los hechos, le hablo de mi sufrimiento y de mi esperanza. Le pido consejo. Asiente con la cabeza. Él ya está de vuelta de todo eso.  Expulsa el humo haciendo aritos y, con la mirada perdida en lo más profundo del patio del colegio, me suelta:

-Sé tú mismo tío…

Menuda mierda de consejo. Dentro de la lista de recomendaciones que se le pueden dar a un adolescente enamorado se tú mismo es sin duda la peor. Eso solo puede acabar en desastre. ¿Cómo se hace eso? Si precisamente te estoy preguntando a ti porque quiero ser como tú. Ser como yo es un coñazo.

Lo misma sensación debe experimentar un actor cuyo éxito en la profesión va unido (entre otros factores) a la capacidad para meterse en la piel de otras personas. Partiendo de esta base que te digan sé tu mismo debe ser además de complicado…frustrante.  Mirad a Antonio Resines que hace muy bien de sí mismo, pero cuando le entra la vena de Niro lo borda. La buena estrella (1997), La caja 507 (2002) o Celda 211 (2009) son solo algunos ejemplos.

Segundo escenario:

Que te den un papel tan grande, en una película tan buena, que tu actuación y todo lo que la rodea se convierta en un icono cinematográfico. En este sentido el encasillamiento es como un tumor, puede ser benigno o maligno. Se detectan por la incapacidad de visualizar a otro actor interpretando a ese personaje.

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Benignos: Harrison Ford interpretando a Indiana Jones o Han Solo, o Marlon Brando interpretando a Don Vito Corleone en El Padrino (1972).

Malignos: Mark Hamill, es decir, Luke Skywalker en Star Wars (1977) o Christopher Reeve en Superman (1978). Estos dos apenas levantaron cabeza, siendo a mi juicio Reeve un pedazo de actor al que la capa no le dejó volar.

Tercer escenario:

Que te llames James Marsden y que evoques el cornudismo en la mente de todos los directores de casting del planeta. Al pobre hombre siempre le cae el papel de cornudo entrañable. Y eso que el tío es un guaperas. Además no os creais que su mujer le traiciona con cualquiera al que podrías partirle la cara, para nada. Sus infieles parejas le han puesto complicada la venganza.Pobre James.

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Repasemos:

En Superman Returns (2006) hace de marido de Lois Lane (ya empieza jodida la cosa) y claro… como ya advierte el título de la película..Superman, pues eso… que vuelve. Esa es la palabra clave. Cuernos que te criaron. El tío está entrañable y comprensivo en su papel. Se ve a la legua que no se merece la cornada, pero claro, es Superman, me liaba con él hasta yo.

En Spiderman 3 (2007) interpreta al prometido de Mary Jane Watson, más conocida como la novia de Spiderman. Toma telaraña de cuernos para tu curriculum. Otra vez James sale mál parado. ¡Zasca!

En la saga X-Men, James se mete en la piel de Cíclope que está casado con Jean Grey. Vale. Pues ésta, ni corta ni perezosa, le pone los tarros con Hugh Jackman, es decir, con Lobezno. Rebotaté tu con él. No es Panocha (mítico personaje de la noche pontevedresa) es Lobezno. Por mis cojones voy a luchar yo. Que se la lleve pero que no me pegue.

James lo bordó en El Diario de Noa (2004). No salía mucho en pantalla, pero si recordais era el prometido de la protagonista, Rachel McAdams, que por supuesto le engañaba con Ryan Goslin, su verdadero amor. Más cuernos. Además aquí se los pusieron a base de bien. Es decir con penetración y todo. Ya sabéis que los superheores esas cosas no las hacen. Puede que Lobezno sí, pero Spiderman follando…no lo veo. Lo dicho, no salía mucho pero sí lo suficiente para ver que era un cornudo en potencia. Le volvieron a coser a cornadas en Encantada (2007), película en la que Amy Adams se la pega con el Doctor Macizo de la serie Anatomía de Grey. Ni Paquirri.

En fin amigos…hacedme caso…no hay nada peor que el encasillamiento sobre todo el del tercer tipo. Por eso Cartas a 1985 irá cambiando a menudo de temas y de tono. En la variedad está el gusto. Gran frase acuñada por las parejas de James.

Saludos hermanos

Os dejo una foto de Resines puteando a Mardsen

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