Diario de a bordo: Aprendiéndonos

Estimado Capitán:

Seis meses y medio de lechonismo dan para mucho. Es como un curso intensivo de CCC sobre paternidad, pero sin diploma.

En estos primeros pasos como padre se da una situación curiosa: uno quiere que crezcan rápido para verlos hacer más cosas: hablar, andar, ir a por el periódico, pagarme la suscripción de Netflix, pero por el contrario a uno también le gustaría congelar el tiempo y quedarnos así un par de eternidades o tres.

Así que como eso no puede ser nos dedicamos a ir aprendiéndonos que decía la canción y día a día vamos descubriendo las cosas que nos molan a unos de otros y las que no.

Les gusta2000px-Thumbs_up_font_awesome.svg.png

A ellos les gusta estar en pelotas. Se ríen cuando uno los libera de esa prisión de celulosa que son los pañales. Cada vez que se los quito me hacen una fiesta a base de carcajadas y pedorretas. Es como si dijesen: “¡No hay nada mejor que sentir el aire fresco en mi pequeño escroto papá!” o””¡Por fin te has dado cuenta tolai!”

Curiosamente Capitán los bebés humanos desarrollan desde muy pequeños la crueldad de reírse del mal ajeno. Me explico: Mearse en la cara de papá o cagarse en su mano es para ellos la felicidad absoluta. En su expresión se dibuja un inequívoco “Tú te crees que no, pero sí que sé lo que estoy haciendo. Y me mola”.

También les gusta que les cojan en brazos. Y los muy cabritos empiezan a manipularme con lloros y pucheros para que los coja. Son listos como los de atención al cliente de Vodafone. Pero ese chantaje emocional no funciona conmigo. Soy un padre más estricto que la cantante de Pimpinela. ¿A quién quiero engañar? Me hago el duro sí, pero al final ya sabe usted Capitán, tengo mi corazoncito y sucumbo a sus encantos. Dentro de poco ya no podré hacerlo.

Más cosas que les gustan.

Que le hagan pedorretas en la barriga. ¿A quién no? Yo porque no me llego que si no estaría todo el día dale que te pego.

Me refiero a las pedorretas Capitán.

También les gusta la música.

Les gusta que papá les toque la guitarra.

Tienen alma de Nureyev. Se mueven que no vea usted.

No les gusta

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No les gusta que les coma la cabeza. Véase foto adjunta.

No les gusta que les metas en la cama cuando ellos consideran que aún tienen el cuerpo para fiestas. En este aspecto si quieren juerga son como Massiel cerrando locales. Cuando se da esta situación les doy lo que quieren: les apago las luces, enciendo a “Violeta” y la habitación se transforma en un concierto de Jean Michelle Jarre.

En dos minutos dormidos a pierna suelta.

Más cosas.

Por mucho que diga su madre las verduras no les gustan. Ahí salen al padre. Se les ve en la cara.

“¿Papá, pero que mierda me estás dando?”

Me imaginó su conversación:

—Oye Tomás que en ese cuenco hay algo nuevo. Lo noto.

—¿Las frutas no están mal, pero que poca variedad tienen estos mayores no?

—Creo que tienen más, pero nos las tienen que ir dando poco a poco. Esto me parece que son una cosa que le llaman verduras.

—Qué asco de nombre.

—Pues dicen que son buenísimas… por eso la gente no las toma salvo prescripción médica.

—Me tienen pinta de aburridas. Y mira que nombres: puerro, brócoli…parecen laterales de la selección italiana.

—Calla y come que hoy es papá el que nos da la merienda. Sonríele para que se crea que lo está haciendo bien, que me da pena. Después cuando no mire desparrama todo por el babero. Ya verás como ni se da cuenta.

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Y así vamos Capitán.

Aprendiéndonos.

 

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Los gemelos

─Vais a ser padres de gemelos─ dice el doctor mientras señala la ecografía.

Ernesto se desmaya y cae redondo antes de que el hombre de la bata blanca acabe de pronunciar la última sílaba. Paula comienza a llorar.

─¿Gemelos…? ¿Se refiere a dos? ¿Dos personas diminutas? ¿Aquí dentro? dice ella señalándose, asustada, la barriga.

En ese momento Ernesto se despierta, confuso, en el suelo y sacude la cabeza.

─¡Sí!─ afirma sonriendo el ginecólogo. ¡Exactamente!¡Enhorabuena pareja! ¡Gemelos!

Tito vuelve a desmayarse de nuevo antes de que el doctor termine la palabra.

Y es que lo de los gemelos tiene que ser un reto. Si ya es complicado ponérselos…tenerlos, criarlos y que todo llegue a  buen puerto…la perspectiva tiene que acojonar. ¿Dos bebés, que serán dos niños y después dos adolescentes? Me imagino la mirada al infinito de los padres en ese pequeño, fugaz e intenso momento de reflexión y aceptación; la misma mirada que alumbra al aventurero cuando levanta los ojos y escruta la cima de Everest sobre su cabeza… tan lejos y tan cerca.

Hay varias preguntas que me vienen a la cabeza.

Eso que dice la gente…

─Sí acojona, pero se te pasa todo cuando lo tienes en tus brazos por primera vez.

A ver, no me malinterpretéis. Esto seguro que es verdad: se te pasa, pero una vez sorbes la baba y borras la sonrisa de la cara, el miedo tiene que volver a encontrar su camino por algún lado ¿no?

Sed sinceros.

El mundo de los gemelos da para mucho. incluso para misterios dignos de Cuarto Milenio. Por ejemplo: el de Leo y Ryan que nacieron en 2008 en Berlín. Uno es blanco y otro es negro. Me pasa a mi y me mosqueo. ¿Cómo voy a tener yo un hijo blanco?

El extraño caso de los gemelos de colores
El extraño caso de los gemelos de colores

Después están las historias sobre la conexión especial de estas personas.

─¡Es asombroso!─ confesó John Reed en febrero de 1967 en el marco del estudio Twins: the other true llevado a cabo por expertos de la Universidad de Boston─ ¡Si yo me tiro un pedo, George lo huele!

Hay más. Los caprichos de la genética son un caso aparte. Observemos esta foto:

GEMELOS QUE NO LO SONPues estos dos no son gemelos, ni siquiera son hermanos. La historia es la siguiente: un día, muy temprano, el fotógrafo canadiense François Brunelle  decidió que durante el siguiente decenio de su vida se dedicaría a tomar imágenes de personas que se pareciesen, pero que no tuviesen ningún vínculo familiar. No es una empresa baladí y los primeros intentos no fueron del todo bien recibidos. La crítica, siempre en busca de nuevas víctimas, abanderaba la teoría de que los primeros modelos no hacían honor al espíritu del proyecto.

Freeman Nicholson

A título personal he de decir que nunca estuve de acuerdo con estas críticas. Brunelle estaba comenzando el proyecto. Si nos ponemos tan pejigueros aquí nadie emprendería nada.

En la pantalla grande los gemelos también han hecho de las suyas:

─Príncipe y méndigo (1937): En realidad en la historia no eran gemelos, simplemente como en las fotos de Brunelle, se parecían mucho. ¿Cómo consiguió el director dos personas tan parecidas? Me considero una persona de inteligencia media y no logro encontrar la respuesta. Un momento…creo que…no…imposible.

─Tú a Boston y yo a California (1961): Clasicazo. Imprescindible. Una joya. Tengo que verla.

─Los gemelos golpean dos veces (1988):Esta es de las mías. Arnold y Danny DeVito. Los gemelos más inverosímiles y más molones de los ochenta. Aún la veo de vez en cuando y me parto el higo con la química entre los dos. Al que se le ocurrió la idea de juntarlos en esta tesitura tenían que hacerle una estatua en Soria al lado de la de Paca. El nombre original de la película era Twins, que significa gemelos. A priori, y sin ser lingüista, la traducción parece fácil. Pues no…

Enero de 1987

Benito, el encargado de titular, no da para más. Es Nochebuena, está cansado, ebrio y quiere volver a casa de una vez para que su mujer le riña como Dios manda, pero no puede hacerlo. No, hasta que encuentre el título adecuado para la nueva producción de Hollywood.
Twins.Esa es la única y aterradora palabra escrita a mano por Benito en un trozo de papel. Ya lleva dos meses rompiéndose la cabeza y no hay forma. Uno de los camellos que frecuenta el bar le tienda una raya de cocaína y Benito, que nunca ha sido hombre de drogas, se rinde. Hunde la cabeza en la blanca harina que mancha la barra, esnifa a gusto la farlopa y un segundo después, con los ojos abiertos como platos exclama:

─¡Lo tengo!La clientela habitual (taxistas, borrachos, prostitutas y algún que otro alcalde) enmudece.

─¡Los gemelos golpean dos veces!Un murmullo de aprobación se generaliza y va contagiando el ambiente. El camello levanta el pulgar y asiente; el alcalde aplaude, y las prostitutas dan su beneplácito sacándose sus fornidos pechos. Benito sale corriendo del bar y la gente se calla de repente.

─¿Menudo titulo de mierda no?─ pregunta el alcalde a sus amigas las meretrices.

─Sí papito, pero Benito es el único que sabe inglés por aquí.

─ ¿O sea que es el único bilingüe de este bar?La mujer de vida alegre baja la cabeza y sonríe pícaramente.─No papito no.

─Llamáme señor alcalde guapa…Dejemos aquí la escena que lo que viene ahora es lo de siempre.

Dos gotas de agua
Dos gotas de agua

Esta es la historia real. Menos mal que no hubo secuela. ¿Los gemelos golpean dos veces, dos? Aquello hubiese sido una pesadilla léxica y semántica para Benito que no hubiese podido con ello.
En definitiva amigos. ¡Que vengan niños al mundo! ¡Y si puede ser de dos en dos mejor! ¿Por qué?
Pues porque les podréis comprar cosas aquí:

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Mis pequeños reyes

Tenemos una oferta muy buena esta semana. Pagas tres y te llevas dos. En serio, tened hijos. Son el futuro: el futuro Rajoy, la futura Botella, el futuro Jordi Hurtado, el futuro Panocha, pero quién sabe…igual tenemos suerte y una de los vuestros en vez de salir rana cambia el mundo para mejor.Los que sí que sé que cambiarán el mundo y lucharán contra la injusticia y por el modo de vida mejicano son Ernesto y Cayetana que acaban de asomar sus idénticos culos al planeta Tierra.¡Bienvenidos chavales! No llegáis en le mejor momento (en este país hay mucho chorizo), pero os haremos un hueco. Donde comen dos, comen cuatro.

¡Salud hermanos!

PD: Qué bien para vuestros padres que se les van a juntar vuestros dos cumpleaños con los regalos de Navidad y reyes. Ahora pongo voz de Joaquín Prat: ¡Por duplicado! ¡Bendita crisis! Me parece que vuestro regalo de cumple va a ser un colchón nuevo cada año hasta que cumpláis dieciocho y en Navidad la almohada. ¡Qué envida!